Susana Giménez: “Mauricio Macri encontró un país con las arcas absolutamente vacías”Espectáculos 

Susana Giménez: “Mauricio Macri encontró un país con las arcas absolutamente vacías”

“Estoy aterrada cada vez que estreno, es cada vez peor. Pienso si la gente no estará harta, qué cosas tengo que cambiar. Nunca hice nada de taquito, mucho menos ahora. Con tantos años de carrera, necesitás gustar más”, confiesa

Susana Giménez

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LA NACIÓN, a pocas horas del estreno de una nueva temporada de su programa televisivo. Hace 32 años, gracias a
Hola Susana, se enfrentó a la cámara, por primera vez, sin las ropas de un personaje ni las plumas de la vedette. Aquel mediodía, por Argentina Televisora Color, selló un pacto tácito y de fuego con la audiencia. Aquel lunes de 1987 se sentó en su escritorio enmarcado por el portarretratos de su admirada Rita Hayworth y un teléfono que fue la excusa para entablar un idilio con millones de argentinos que se continúa hasta hoy. El romance más duradero de la diva.

Hola Susana! El debut, en 1987 por ATC, marcó el comienzo de más de tres décadas de éxito.

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Esta noche, a las 22, por Telefe, el ritual se pondrá en marcha una vez más. Confirmación del fenómeno. Más de tres décadas de éxito. Nuevo round de seducción entre esa mujer de aura especial y su público: “Sé que di, y doy, alegría. Me lo dice siempre la gente, eso es muy importante”. En el set más grande del canal, con un camarín de cien metros cuadrados con salida directa al estudio, y una tecnología de punta al servicio del show, la gran estrella volverá a pisar firme. A ocupar su lugar de los domingos por la noche, luego de un año casi sabático
donde sólo realizó algunos especiales viajando junto a grandes figuras internacionales.

Este domingo a las 22, Susana Giménez regresa a la pantalla de Telefe con su clásico programa semanal.

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-Levantar el ánimo social es, hoy, toda una proeza.

-No es poco. Sobre todo, en una televisión que no tiene eso ahora. Hay una especie de guerra, que no sé si se debe a que todo el mundo está enojado por algo, o porque creen que el que más insulta va a tener más rating.

-Sin embargo, ese clima “bélico” no redunda en buenas mediciones. Es una mirada equivocada al pensar las necesidades de las audiencias. Hoy los ratings son bastante acotados con respecto a los de hace veinte años.

-Aquellos 38 puntos de rating no existen más. Esas cifras las tengo colgadas en mi escritorio.

-De todos modos, tus programas siguen midiendo muy bien.

-Creo que la gente quiere paz, armonía, tener esperanza. Estamos muy cansados de los programas políticos, de los eternos opinólogos. Hay políticos o grandes periodistas de política que realmente saben y uno aprende, pero hay gente que habla sin saber y uno se pregunta: “¿Qué dice esta persona?”. Hay un odio y un no respeto que es muy fuerte. Por eso los que hacemos televisión tenemos la obligación de sacar a la gente de la tristeza, de este no creer en nada. Tenemos la obligación de hacerlos divertir.

Acerca de la identidad


“Estamos muy cansados de los programas políticos, de los eternos opinólogos” Crédito: gentileza Telefe

María Susana Giménez Aubert y Susana Giménez se complementan. Convive una en función de la otra. No hay disección entre la mujer privada y el personaje público. Tampoco se confunden. Cada una tiene su espacio. Acaso la que recibe en el cálido y acogedor living de la mansión de Barrio Parque tenga más que ver con aquella chica que estudió en el Quilmes High School y en La Anunciata, la que se crió pupila extrañando a su madre en la soledad más sórdida de los claustros religiosos. O acaso sea la estrella la que aparece, mejor dicho, irrumpe, brillante y simpática a más no poder, sin hacerse esperar como se supone que lo hacen las divas. O quizás sean las dos las que se desparraman en el sillón con vista al jardín de silencio sepulcral. Llega María Susana a cara lavada por completo y en
outfit extremadamente informal. Pero también es Susana la que asoma, con la melena rubia inmaculada y distintiva, y unas botas cortas sport de característico animal print. Ahí están ellas: la mujer que atravesó dolores insondables y trabajó duro para construir su felicidad. Y la figura más estelar del espectáculo local, la que se autoimpuso, o le impusieron sus fans, la inconmensurable tarea de desparramar alegría, espontaneidad y frescura.

-La devoción que despertás en la gente no es común. ¿Sos consciente de ese fenómeno?

-Todo el mundo me lo dice, lo que sucede es que como me pasa desde hace tantos años, para mí ya es normal. Trato de no pensarlo porque te hace mal pensar que sos tan importante. Yo busco ser amable con todo el mundo, nunca digo que no a una foto, no podría. Me gusta decirle algo lindo a alguien que lo necesita, dar una palabra de afecto. Es positivo y, también, me hace bien a mí. Me parece que el amor no hay que rechazarlo, sobre todo porque es auténtico.

-¿Cómo sentís que vas a trascender en el recuerdo del público?

-No lo sé. Es muy difícil que un artista trascienda. Podés trascender dos o tres generaciones, pero luego la gente se olvida.

-Y esas primeras generaciones, ¿cómo creés que te recordarán?

-Supongo que dirán: “Qué buena que era, qué amorosa, nunca se metió con nadie”. Lo que me dicen en la calle.

-Decís, “Nunca se metió con nadie”. No es común oírte hablar de otras personas. Sabés eludir ese tipo de declaraciones.

-No lo soporto. No me gusta estar peleada con nadie. No sirvo para eso. Siempre me gustó decir la verdad, no meterme en la vida ajena, hacer la mía, laburar. Cuando salgo de algún evento, los periodistas me paran y me preguntan por gente que no conozco. ¿Qué puedo opinar? Este es el drama de la Argentina: opinar de todos. De mí, habla gente que, directamente, nunca me vio.

-¿Habrá algo de envidia depositada allí?

-¿Será eso? Pero qué feo, ¡la gran flauta! Puede ser…

-¿Cuál es tu tamiz cuando se dice algo negativo sobre vos?

-No escucho lo que dicen de mí, no me gusta. Pido que nadie me cuente. No leo mucho las redes sociales porque me parece que ahí hay mucha maldad. Como no se da la cara, se puede decir cualquier cosa, se vomita el odio que se tiene adentro.
Por otra parte, no soy muy cibernética, ¡hago cada cagada con el teléfono! Se me escapan fotos. No sirvo.

Acerca del dolor


Susana, a corazón abierto, habló sobre los grandes dolores de su vida Crédito: gentileza Telefe

-Inevitablemente, se te asocia con lo festivo. ¿Cuáles son, o han sido, tus grandes dolores?

-No lo sé… Mi vida ha sido muy plácida.

-La ausencia de Lucy, tu madre, con quien tenías un vínculo estrecho, y era a quien llamabas cada vez que terminabas tu programa, ¿podría ser uno de tus grandes dolores?

-Sí, desde ya. Esos son los dolores de la vida de todos. Si bien estamos preparados para perder a nuestros abuelos y padres, no deja de ser un dolor espantoso. A mi hija le debe suceder lo mismo, debe estar pensando que, algún día, no voy a estar y le debe doler porque somos muy pegadas. La cronología de la vida hay que cumplirla.

-¿Pensás en la muerte?

-¡Nooo! Además, sinceramente, no le tengo miedo a la muerte. Es parte de la vida. Lo que pasa es que no hablamos mucho del tema, no nos enseñan a tener una idea de lo que es eso. Ni la Iglesia católica, ni los colegios, ni nadie. A mí me criaron en los colegios de monjas inculcándome que si sos malo te vas al infierno. Todo era pecado. Eso era feo, pero tampoco es bueno el libertinaje que hay ahora. El término medio, en la vida, es lo mejor.

-Siempre fuiste una mujer nada pacata en tus decisiones. Sin embargo, hablás de una sociedad inclinada hacia el libertinaje. ¿Por qué?

-Porque se bandeó. Siempre hice lo que quise y no pensaba si estaba mal o bien. Hacía lo que sentía. Trataba de ser feliz. Traté toda mi vida de ser feliz, y, por suerte, lo logré, pero la gente ha cambiado mucho. No solo acá, sino en el mundo. Fijate todo lo que sucede, ahora, con las vejaciones diarias. Antes no pasaba.

-¿No sucedía, u ocurría y se ocultaba?

-Todos los días violan y matan a una mujer o una nena. Y eso es porque no hay penas. Los delincuentes conocen los códigos mejor que los abogados. Hacen cuentas, calculan cuánto se demorarán en darles la libertad. Y hay jueces que los apoyan.

-Hablábamos de tus dolores. La enfermedad mental de tu hermano, ¿ha sido tu otro gran dolor?

-Fue terrible. Fue más dolor para mi madre que para mí. Nunca me llevé muy bien con él. No sabíamos qué tenía. La esquizofrenia se le declaró a los 20 años, cuando estaba en la colimba.

-Antes de esa edad, ¿no había tenido ninguna manifestación de la enfermedad?

-Estudiaba poco, pero no era violento ni tenía actitudes anormales.

-Imagino que su enfermedad habrá cambiado drásticamente la dinámica familiar.

-A mí me daba mucha lástima por mi madre. Ese dolor le arruinó la vida.

-El amor de pareja, ¿fue un dolor en tu vida o te ha dado más satisfacciones que angustias?

-Me dio muchas más satisfacciones que dolor. Ser amada, y amar, es maravilloso. Que te adoren y compartir la vida es fabuloso. He pasado cosas buenas y malas. Y tuve peleas con casi todos mis maridos. Con tus parejas te peleás, ¿quién, no? A veces te peleás muy mal. Y, otras, bien: te das un beso y todo pasó.

-¿Siempre fuiste libre para poner punto final a tus relaciones?

-Siempre. Cuando dejo de amar, me voy. O cuando veo que no me gusta lo que hace la otra persona, algo que no va con mis principios, chau.

-¿No hay negociación posible?

-No.

-¿Hay expectativa por la potencial aparición de un nuevo amor?

-No.

-Lo decís muy terminante, pero no se puede decretar eso.

-Tenés razón. Mañana entro a un lugar y me fijo en alguien… pero estoy tan bien sola. Hago lo que quiero. Estoy muy feliz, gracias a Dios.

Acerca del país

Una candidata muy particular. En el primer sketch del año, Susana jugará con la realidad nacional.

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-A tono con la realidad nacional, en el primer programa, y tal como adelantan las promociones del canal, protagonizarás un sketch donde se juega con una posible candidatura presidencial tuya.

-Así es. Nos pareció divertido, en este momento, hacer una pequeña cosita sobre el tema y de manera muy respetuosa.

-Alguna vez confesaste que eras “evitista”.

-Sí. Cuando Eva murió, vivía en el colegio pupila. Me dio mucha tristeza cuando me enteré de su muerte. Quizás porque estaba muy sensible, extrañaba a mi mamá. Estar pupila es horroroso. Y, no te olvides que, en cuarto grado, tuve como libro de lectura a
La razón de mi vida. Miraba las fotos de esa mujer tan divina, llena de rubíes, que creía que era una estrella de cine. Me gustaba. Con el tiempo, fui creciendo y conociendo más la historia. Me parece que ella hizo muchas cosas positivas que aún existen, como los hospitales, las colonias de vacaciones, el voto femenino. Hizo mucho.

-¿Al país actual le haría falta la iniciativa social de Evita?

-Sería bárbaro, fabuloso. Creo que ella tenía tanto o más carisma que Perón. Era una dupla imbatible. Le demostraban al pueblo todo lo que sentían: se abrazaban, ella apoyaba su cabeza en él. Nunca fui peronista, pero evitista sí.

-En este año electoral, ¿sentarás en tu living a Mauricio Macri y a Cristina Kirchner?

-Habrá tantos programas políticos que yo quiero hacer otra cosa.

-Apoyaste explícitamente a Mauricio Macri. ¿Cómo ves a la Argentina hoy?

-Dicen los entendidos que todo lo que se hizo está muy bien. Hay muchas cosas hechas que son fabulosas. En la ciudad, hay unas obras que cambiaron todo de forma sideral. Eso es totalmente positivo. Macri encontró un país con las arcas absolutamente vacías, pero, en el inicio de su gestión, no dijo todo lo que tenía que haber dicho. Una vez se lo pregunté y me respondió: “No puedo amargar a la gente, decirle que estamos en quiebra total, y asustar a los inversores”. Por eso fue como una sorpresa. La gente que piensa bien tiene que saber que es un momento de acomodamiento. Pero no tenemos espíritu de colaboración, somos un poco egoístas, cada cual hace la suya.

Acerca de Monzón

Monzón, la serie en la que Celeste Cid interpreta a Susana.

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-¿Viste la serie que emite Space sobre la vida de Carlos Monzón?

-Sí, vi unos capítulos.

-¿Qué te pareció?

-Está bien hecha, cuenta una historia bastante verídica. Por un lado, me gustó. Pero también se muestra toda la parte del horror, de su femicidio, y eso es muy feo, muy duro de ver. Me dio mucha ternura la época de sus logros. Cómo fue que, viniendo de tan abajo, conseguía todo y se iba transformando en alguien tan poderoso y querido. Amado no solamente acá, sino también en Europa. Eso lo viví yo, era increíble.

-Dijiste “femicidio”. ¿Te sentís una sobreviviente de la relación que mantuviste con Carlos Monzón?

-No. La verdad que no.
Hoy, en la televisión, alguien dijo que yo pasé muchas situaciones de violencia con él, pero no es verdad. Tuve solo una situación de violencia.

-En Italia.

-En Nápoles. Y nada más. No hubiera permitido otra cosa. Yo ya era una figura importante acá, tenía mi propia independencia económica, tenía mis casas y mis autos, así que no tenía ni quería nada de Carlos. Si estaba con él, era porque había entre nosotros una gran pasión y un gran amor.

-¿Fue más pasión que amor?

-Quizás. Creo que fue una gran pasión, pero las dos cosas tienen que ver porque amor sin pasión no va. Éramos el agua y el aceite, pero nunca tuve miedo. Cuando empecé a ver que él dejaba su carrera… nadie puede estar sin hacer nada, es lamentable.

-¿Ahí comenzó su declive personal?

-Totalmente. Ahí se inició su decadencia. Empezaba a tomar de día, no sabía qué hacer. Pobre. Era terrible.

-¿Qué le decías?

-Lo impulsaba para que encare una actividad, para que trabaje, para que se ocupe de sus campos.

-Las parejas que no trabajaban fueron casi un sino trágico en tu vida.

-Es cierto, hay muchos… Pero en ese caso, Carlos, pobrecito, había trabajado toda su vida y lo habían molido a palos. Fue algo excepcional.

-¿Cómo te viste interpretada por Celeste Cid?

-Está bárbara Celeste. Es un amor.

Acerca de la mujer

-Hablábamos de un femicidio puntual, como fue el cometido por Carlos Monzón. En este sentido, ¿cómo ves a la mujer hoy y a la lucha del colectivo de actrices argentinas?

-No me meto mucho en esas cosas. Tengo mis ideas, pero no quiero meterme en ese tema.

-Un hombre acusado de violencia de género, ¿qué te genera?

-No lo tolero.

-¿Invitarías a tu programa a una persona sobre la que pesan acusaciones de violencia, maltrato, abuso o violación?

-He sentado a todo tipo de personas en mi living, pero no tolero el femicidio ni la violencia contra la mujer. Es intolerable. En mi revista se habló del tema, se ha ayudado mucho. Incluso publicamos a dónde deben recurrir las mujeres. Les aconsejábamos que no crean en el perdón del violento porque no es verdad. El que lo hace, lo hará eternamente porque lo lleva en su sangre, en su ADN. Hay que pedirles por Dios a las mujeres que no tengan miedo, que vayan a las casas que las reciben, que se sale adelante de alguna manera, que lo peor es tolerar la violencia. No se puede criar hijos en un ambiente horroroso y con una visión de la vida que luego va a repetir en su futura familia. Y a los violadores hay que darles cadena perpetua. Esos tipos no sirven para nada, no se curan, pero acá las leyes son de una liviandad increíble. Todos salen. Estamos todos locos. Estamos solos y desamparados.

Acerca del futuro


Susana Giménez junto a Ricardo Montaner, durante las grabaciones de un sketch para su programa Crédito: gentileza Telefe

-¿Extrañás tu faceta de actriz?

-A veces, no mucho.

-Luego del suceso de
Piel de Judas, ¿querés volver al teatro?

-Aquello fue increíble, pero por ahora no creo. No sé.


Esa maldita costilla fue tu última película, ¿por qué filmás tan poco?

-Los dos o tres libros que me han mandado últimamente no me han gustado. Hacer una película para que no vaya bien y que me maten, ¡no!

Esa maldita costilla, la última película filmada por la diva bajo las órdenes del director Juan José Jusid.

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-Hubo un momento de tu carrera en el que prácticamente alternabas entre el cine y el teatro.

-Hice mucho cine. A mí la comedia me encanta, pero me gustaría mucho hacer un thriller, algo negro, oscuro. Una película, como las que yo veía en la tele cuando era chica, al estilo de
El misterio del cuarto amarillo. Esas de miedo no se hacen mucho en la Argentina, me encantaría hacer una cosa rara en cine.

-Juan José Campanella, que es un director tan taquillero, ¿no te ha ofrecido nada?

-Qué lindo que es Campanella, cómo me gusta. Me encantaría hacer algo con él, ya se lo dije veinte veces. Le dije que trabajaría gratis.


O que él trabaje gratis para vos…

-Hizo muchas cosas estos años.
El cuento de las comadrejas, con Graciela Borges, me encantó. Está tan bien Graciela. Aún no tuve tiempo de llamarla y decírselo.

Es momento de la despedida. Anocheció en un día largo para Susana. Se probó ropa, ensayó, en su casa con Roberto Moldavsky, y se está recuperando de las horas de grabación del sketch y el musical de apertura del primer programa de su show estelar. Con todo, se la ve radiante. Relajada. Como alguien que entendió las reglas del juego de la existencia. Con lo bueno, con lo malo. Con lo que se puede evitar y lo que no. Con receta propia.

-He sido feliz, he disfrutado de las cosas de la vida.

Las novedades del programa


Los invitados especiales durante la grabación del sketch Susana 2019 Crédito: gentileza Telefe

Este domingo, Susana Giménez contará con un musical de atmósfera tanguera dirigido por Flavio Mendoza; en el sketch
Susana 2019, la diva estará acompañada por Ricardo Montaner, Lizy Tagliani, Juan Minujín, Paula Chaves, Soledad Pastorutti, Jorgelina Aruzzi, Marta Minujín, Luis Novaresio, Roberto Funes Ugarte y Patricio Giménez. Además, en esta nueva temporada, el programa incluirá el formato internacional
Pequeños gigantes, una competencia de talento infantil en disciplinas como baile, canto y humor. El concurso tendrá como jurados a los cantantes Tini Stoessel y Pablo Lescano. En el segmento
No pierdas el dinero, los famosos invitados deberán superar diversos desafíos. Los monólogos de humor de Roberto Moldavsky serán otra de las atracciones de cada semana. Luisana Lopilato será la estrella invitada que visitará el living de la diva en la primera emisión. Desde ya, los televidentes podrán participar del juego telefónico con la finalidad de conversar con Susana y poder ganar hasta seis millones de pesos.

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