Lollapalooza para + 40: de Lenny Kravitz a Vicentico y de Jorge Drexler a Kamasi WashingtonEspectáculos 

Lollapalooza para + 40: de Lenny Kravitz a Vicentico y de Jorge Drexler a Kamasi Washington


Jorge Drexler distinguido en la última edición de los premios Latin Grammy Fuente: Reuters

Basta con mirar su grilla para concluir que, por su propio espíritu,

Lollapalooza

es un encuentro que se permite tutearse con la generación centennial. Pero además, si se analiza su programación y se tiene en cuenta su árbol genealógico, también es posible pensarlo como un evento que tiene sus puertas abiertas para el público de mediana edad. Sea por su propia historia (un festejo itinerante nacido en 1991) o por la mera oferta de su amplia programación, es posible armar un recorrido para quienes ya transitan las cuatro décadas. Porque si el festival mismo cuenta con una oferta para los chicos,
concentrada en su espacio Kidzapalooza, el público adulto también merece su espacio.

Kamasi Washington

La presencia en Lollapalooza de “él” músico de jazz del siglo XXI es una excelente oportunidad para eliminar esa falacia de que es un género para gente mayor. Sin embargo, ¿qué lo vuelve un artista atractivo para el público de cuarenta y pocos? Justamente, que lejos de los purismos, Washington comparte escenarios y discos con Kendrick Lamar, Flying Lotus y Thundercat, el tridente ofensivo más interesante de la renovación de la música negra. ¿Naciste en la segunda mitad de la década del 70 y querés tener toda la onda? Acá la tenés servida.
El viernes, a las 16, en el Main Stage 1.

Jorge Drexler

Nació en Uruguay, vive en España, pero es un eterno visitante de este lado del Río de la Plata. Drexler puede jactarse de varias cosas: ser un otorrinolaringólogo que vive de la música, tener un Oscar en su vitrina (y haber despertado una polémica por su exclusión de la ceremonia) y también de haberle encontrado la vuelta a la música rioplatense. A través de una versión personal del regionalismo crítico, trazó un cruce entre lo tradicional y lo moderno, como si Alfredo Zitarrosa y Thom Yorke se juntasen en una guitarreada a ver qué podría salir de ese encuentro.
El viernes, a las 18.45, en el Main Stage 2.

Escalandrum

En cierto modo, la versión local del fenómeno mencionado en el párrafo anterior. Reparar en el linaje del baterista Daniel “Pipi” Piazzolla es no hacerle justicia a un sexteto que nace del jazz, pero que supo ir ganando terreno en géneros aledaños y no tanto, del folclore a la música urbana. En sus casi dos décadas de vida, Escalandrum (léase con acentuación aguda) compartió escenarios y estudios con Javier Malosetti, Elena Roger y el ex-Megadeth Marty Friedman. ¿Por qué? Porque puede, claro. El viernes, a las 14.30, en el Main Stage 1.

La Grande

Una mirada al currículum de Santiago Vázquez basta para apabullarse. A lo largo de su carrera, ha sido baterista y percusionista de Luis Salinas, Dino Saluzzi, Roberto Goyeneche y Pedro Aznar, entre muchísimos otros. Después de la experiencia poligenérica de Puente Celeste y tras años de crear y liderar La Bomba de Tiempo, Vázquez ahora hace lo propio en La Grande, un colectivo instrumental regido por la improvisación a través de un lenguaje de señas que él mismo ideó. ¿A qué suena? Y, depende mucho del día.
El viernes, a las 13.15, en el escenario Alternative.

Fito Páez

Pocas cosas se llevan tan bien con un festival masivo como un cancionero que conecte con varias generaciones, y en eso Fito lleva una distancia importante en relación al resto. Más allá de sus álbumes de estudio (solo o acompañado, como con el brasileño Paulinho Moska), en los últimos siete años el rosarino ha celebrado los aniversarios de discos claves, como El amor después del amor, Giros y Ciudad de pobres corazones. Y su presente, de la mano de su obra más reciente, La ciudad liberada, es inmejorable.
El sábado, a las 18.30, en el Main Stage 2.

Juana Molina

Como si su carrera actoral hubiera sido solo el preludio de su presente artístico, la música de Juana Molina es un juego de personalidades en el que el único factor unificador es la experimentación libre. Su música puede sonar a folclore hecho en una galaxia muy, muy lejana, o la versión 3.0 de una tradición milenaria. Su show en vivo permite además ser testigo de la creación en tiempo real de su propia sampleadelia, de la expresión mínima a la canción hecha y derecha, siempre loops mediante.
El sábado, a las 17.30, en el escenario Alternative.

Los Hermanos

Banda brasileña con nombre en español (en su lengua natal deberían ser Os Irmãos), Los Hermanos tuvo sus quince minutos de fama en la Argentina con “Anna Júlia”, primer corte de su disco homónimo de 1999. De a poco, la banda liderada por Rodrigo Amarante y Marcelo Camelo fue llevando su mixtura de rock y ska a terrenos más elaborados, con la incorporación del samba, la psicodelia y la MPB (Música Popular Brasileña). Separados en 2007, regresaron para un puñado de conciertos en 2010 y 2012. Estas fechas de 2019, en las tres ediciones sudamericanas de Lollapalooza marcan el regreso formal de la banda. Otro motivo para tenerlos muy en cuenta.
El sábado, a las 15.30, en el Main Stage 1.

Lenny Kravitz

Aunque su época de mayor éxito haya pasado hace un tiempo, Lenny Kravitz merece su lugar en lo alto de la grilla por antigüedad de título. Con más de cincuenta (¡50!) singles en su haber, el autor de “Again” llega al Hipódromo de San Isidro de la mano de Raise Vibration, el disco número 11 de su carrera y una bocanada compositiva de aire fresco después de mucho tiempo.
El domingo, a las 20.45, en el Main Stage 2.

“It’s Enough”, una de las grandes canciones de su nuevo disco

07:59

Video

Caetano, Moreno, Zeca y Tom Veloso

Lo que se hereda no se hurta. A cincuenta años de la revolución tropicalista, Caetano Veloso tiene a sus tres hijos como adláteres de un proyecto que cruza generaciones. El punto en donde la bossa nova se topó de bruces con la psicodelia, abordado medio siglo después con mismas cuotas de purismo y experimentación.
El domingo, a las 18.45, en el Main Stage 2.

Vicentico

Con Los Fabulosos Cadillacs convertidos en una máquina de resurrección intermitente (su último impasse llegó el año pasado hasta nuevo aviso), Gabriel Fernández Capello volvió a la senda solista. Al frente de su propio derrotero, Vicentico logró lo impensado: trazar un puente firme entre el rock alterlatino de los noventa, con la canción melódica de dos décadas anteriores. Manu Chao y Chico Novarro, un solo corazón.
El domingo, a las 22.15, en el escenario Alternative.

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