Una crisis de confianza: las tragedias amenazan a BoeingEconomía 

Una crisis de confianza: las tragedias amenazan a Boeing


Fuente: LA NACION

El daño a su reputación, junto con el proteccionismo y el aumento de su deuda, anuncian tiempos difíciles para el gigante aeroespacial

Boeing esperaba buenos titulares el 13 de marzo, el día en el que tenía planeada la rutilante presentación del nuevo jet 777x en su fábrica en las afueras de Seattle. En cambio, eventos trágicos tres días antes en Etiopía hicieron que cancelara el evento. El 10 de marzo un Boeing 737 Max 8 se estrelló cerca de la capital etíope, Addis Abeba, y murieron las 157 personas a bordo. Las aparentes similitudes entre este accidente con uno sucedido hace cinco meses que involucró un Max 8 operado por Lion Air en Indonesia generó preocupaciones en las autoridades de aviación de todo el mundo. Para el 13 de marzo virtualmente toda la flota mundial de Max 8 fue puesta a tierra por las aerolíneas o los entes reguladores. La tragedia también ha asustado a los inversores en Boeing. En cuestión de días el precio de sus acciones cayó más del 10%; esto liquidó casi 30.000 millones de dólares de su valuación de mercado.

Los accidentes, incluso los trágicos, por lo general no tienen un efecto tan grande sobre las acciones de los constructores de aviones. La caída el mes pasado frente a la costa de Texas de un Boeing 767 que llevaba carga no tuvo prácticamente ningún efecto sobre su cotización en bolsa pese a que costó tres vidas. Como explica el analista del mercado aéreo Howard Wheeldon, esto es debido a que la mayoría de los accidentes aéreos son causados por errores humanos. Por lo tanto, las aerolíneas que contrataron a esos humanos cargan con la mayor parte de la culpa.

Esta vez es diferente. Se trata del segundo accidente en menos de un año que involucra a un avión Max 8 nuevo. Tal como sucedió en Indonesia, el avión etíope cayó a pocos minutos del despegue. Ambos aparatos parecieron detenerse, caer en picada y golpear la tierra a alta velocidad.

Un informe preliminar del desastre anterior, que mató a 189 pasajeros y tripulantes, dice que los pilotos tuvieron dificultades para mantener el control por un mal funcionamiento del equipo. Tewolde GebreMariam, CEO de Ethiopian Airlines, ha sostenido que algo similar sucedió momentos antes del último accidente. Si los investigadores demuestran que tuvo razón, eso podría significar que la responsabilidad no fue de los humanos, sino del avión mismo.

Reducción del riesgo

Aún no pueden sacarse conclusiones definitivas respecto de las causas de ambos accidentes. Los investigadores aún están trabajando en Indonesia. En Etiopía apenas han comenzado. Pero los accidentes en ambos lugares se ven tan similares que las autoridades no quieren correr ningún riesgo. El ente regulador chino fue el primero en actuar, instruyendo a sus aerolíneas domésticas el 11 de marzo que dejaran en tierra todos sus aviones 737 Max, no solo el modelo 8. Las autoridades en Australia, Gran Bretaña, Francia y Alemania prohibieron el vuelo de esos jets en su espacio aéreo al día siguiente, al igual que el ente regulador de la seguridad aérea europeo. El 13 de marzo el presidente Donald Trump anunció que la Administración Federal de Aviación (FAA es la sigla en inglés) detendría los vuelos de los Max 8 y los más nuevos Max 9 sobre Estados Unidos.

Esto fue un golpe para Boeing. La FAA había resistido la movida mundial de dejar los Max en tierra, dada la incertidumbre sobre las causas de la última tragedia. Luego del accidente del 11 de marzo reafirmó que los Max están en condiciones de volar. Si la prohibición de volar del modelo se mantiene por un período prolongado, las aerolíneas puedan llegar a no aceptar la entrega de nuevos aviones. A Boeing se le paga cada avión al momento de entrega, por lo que esto afectaría sus finanzas.

El 737 es el avión más importante de Boeing; genera el 30% de los ingresos de la compañía y el 35% de sus ganancias, según George Ferguson de la consultora de estudios de mercado Bloomberg Intelligence. Despegó por primera vez en 1967. Hace un año Boeing entregó su 737 número 10.000.

El Max 8 es la última versión del avión con nuevo motor, que entró en servicio en mayo de 2017. Las aerolíneas ya han comprado más de 5000 de este modelo, lo que representa alrededor del 80% de los pedidos de aeronaves civiles de Boeing. Trump dijo que la FAA y Boeing estaban “de acuerdo” con su decisión de dejar en tierra el avión temporariamente. El 13 de marzo la compañía reiteró que tiene “plena confianza en la seguridad del 737”.

El daño a largo plazo para Boeing no estará claro hasta que los investigadores completen su trabajo. Carter Copeland de Melius Research estima que el costo directo del accidente en términos de compensación y de arreglos de aviones podría no superar los 1000 millones de dólares. Si el accidente fue causado por un problema de software, debiera ser fácil de arreglar. Boeing se ha comprometido a actualizar el código sospechado de haber contribuido al accidente de Lion Air para el mes que viene. Está por verse si esto tranquiliza a las aerolíneas y los pasajeros.

Demandas en puerta

Un problema del equipo mismo sería más costoso de arreglar y más ruidosas las demandas de reaseguro. Quienes defienden a Boeing creen que incluso en ese caso el daño a largo plazo podría contenerse. Copeland señala que el hecho de que se dejara en tierra por tres meses en 2013 al 787, el avión de fuselaje de ancho de Boeing, debido a que sus baterías de ion-litio repetidamente se prendían fuego, afectó muy poco la demanda de la aeronave.

Para las fallas de batería, incluso si son espectaculares, no son lo mismo que dos accidentes mortales. Una visión más fuerte de que Boeing podría recuperarse proviene de la reacción de los inversores en su archirrival europeo, Airbus. Entre ambas, las compañías dan cuenta de todas las ventas de aeronaves comerciales grandes en el mundo.

Si el accidente fuera a causar daño duradero a Boeing, Airbus debiera beneficiarse en medida equivalente. El precio de las acciones de Airbus ha subido la mitad de lo que cayeron las acciones de Boeing.

Hoy muchos pasajeros, no solo los fanáticos de la aviación, se fijan en qué avión están abordando. Esta semana las aerolíneas han enfrentado preguntas de clientes nerviosos acerca de las aeronaves, pidiendo cambiar su itinerario si les tocaba un Max. Se ha visto afectado el precio de las acciones de las aerolíneas que han hecho grandes pedidos del modelo; las acciones de BOC Aviation, una firma que alquila grandes aeronaves, cayeron casi 5%. Algunas aerolíneas, incluyendo Lion Air, quieren dejar de lado el modelo Max 8 por temor a perder clientes.

Impacto bursátil

Los analistas susurran que los problemas con el Max pueden ser solo el comienzo de la mala noticia para Boeing. Antes de su reciente caída, el precio de sus acciones se había triplicado en tres años. En 2017, fue la acción industrial de mejor desempeño en Estados Unidos. Pero esto, alertan quienes siguen al sector, tiene más que ver con sus dividendo generosos y su recompra de acciones, que devuelven el 95% del dinero que genera a los inversores, que con una evaluación cuidadosa de los riesgos asociados con la compañía.

Richard Aboulafia de Teal Group, una consultora de aviación en Virginia, cree que la actual estrategia de Boeing incrementa ese riesgo. La compañía es vulnerable a las guerras comerciales de Trump y al proteccionismo que provocan en otros países: el 85% de sus ventas de aviones civiles son fuera de Estados Unidos. Finalmente, Boeing no puede incrementar el monto de dinero que devuelve a los accionistas indefinidamente. Su deuda neta está creciendo, aunque a partir de un nivel bajo.

Es posible que Boeing sea exonerada de la culpa por el último accidente. Pueden no materializarse algunas amenazas a su negocio. Nadie ha muerto en accidentes que involucren a los cinco tipos de aviones previos que Airbus y Boeing han desarrollado. Esta racha feliz ahora ha llegado a un solemne final. El daño a las perspectivas de Boeing puede no ser irreparable. Pero han quedado muy golpeadas.

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