Con Veep, la TV norteamericana despide a su última gran comediaEspectáculos 

Con Veep, la TV norteamericana despide a su última gran comedia


Julia Louis-Dreyfus como Selina Meyer Crédito: HBO

Pasado mañana, por hbo

Es el principio del final para Veep, la serie que se rio de la política norteamericana hasta que la realidad superó al absurdo de la ficción, creada por Armando Iannucci. Pasado mañana, a las 23.40, HBO emitirá el primer episodio de la séptima y última temporada de la serie en la que Julia Louis-Dreyfus interpreta a Selina Meyer, la vicepresidenta que no puede dejar de cometer terribles errores, pero se mantiene firme, arañando las puertas del poder real.

Los fanáticos de la serie probablemente se enfrenten a sentimientos encontrados. Por un lado, extrañarán esa media hora de risa sin desperdicios, repleta de un humor que provoca carcajadas y vergüenza ajena al mismo tiempo. También deben reconocer que está todo dado para que Veep pueda tener un cierre satisfactorio, consagrándose en el olimpo de las comedias televisivas.

La trama llegó a un punto crucial para darle un cierre: Selina y su equipo están abocados a un último intento por llegar a la presidencia mediante la elección popular, luego de haber fracasado en conseguir la reelección del cargo al que había llegado por la renuncia del anterior jefe de Estado.

Fuera de la ficción, Veep tuvo un cambio de showrunner después de la cuarta temporada, cuando Iannucci le dejó el mando creativo a David Mandel (guionista de Seinfeld y Curb Your Enthusiasm). El cambio se notó, pero la serie no dejó de hacer reír e incomodar, llegando incluso a alguno de sus momentos más oscuros (como el episodio de la muerte de la madre de Mayer), aunque cierto desgaste empezó a vislumbrarse en la sexta temporada.

El clima político de época también contribuyó a trazar el final de la serie, que había comenzado durante el mandato de Barack Obama. Con un presidente que tiene sus momentos “selinescos” en la vida real, los extremos de Veep resultan un poco más incómodos.

No queda más que aceptar lo oportuno del final y alegrarse por los diez episodios en el horizonte. Son las últimas oportunidades para ver la alquimia cómica generada por ese elenco excelente, encabezado por Louis-Dreyfus y su antiheroína capaz de hacer de la torpeza, la ambición desmedida y la falta de escrúpulos, un espectáculo que no se puede dejar de mirar.

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