Messi en crudo: frase por frase, la interpretación de un mensaje desafianteDeportes 

Messi en crudo: frase por frase, la interpretación de un mensaje desafiante


Crédito: DPA

Transcurrieron 276 días. La eliminación en los octavos de final del Mundial de Rusia es una herida que no se cicatriza. La derrota por 4 a 3 contra Francia fue el corolario del peor desempeño después de 2002, cuando la Argentina se despidió en un suspiro. La generación de colosales jugadores, exitosa en clubes, no logró ni un título en el seleccionado. Y pasaron nueve meses de silencio del 10 desde aquella partida frente al que sería el campeón.

Una hora y cuatro minutos duró la charla de ayer de Lionel Messi con una radio. El rosarino volvió a volar en Barcelona, a referirse a las páginas de ensueño con el equipo catalán, pero no se había pronunciado sobre la selección. Hasta la extensa entrevista radial, en la que respondió varios interrogantes. Por momentos, con un desconocido tono de voz que dejó en claro su fastidio por lo que calificó como “mentiras que se dicen y que la gente cree”.

Messi habló de sus ganas de seguir en la selección

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En la charla con FM Club 94.7, el capitán argentino señaló: “La eliminación del Mundial fue uno de los golpes más duros que tuve”. Y marcó la cancha de manera tajante: “A los que no me quieren en la selección, les digo que me van a tener que seguir aguantando un poquito más”.

Enfatizó que su deseo es “ganar algo con la selección” y se mostró contrariado por lo que pasa en su familia con las críticas. “Mi hijo Thiago tiene 6 años y me pregunta porqué me matan en la Argentina, por qué no me quieren”. Su enojo abre otra era: construido como el líder del silencio -al menos, fuera de la privacidad-, ahora se inclina hacia una versión más parecida a la de un caudillo.

Cada frase tiene una interpretación. Su análisis conlleva un contexto, que no se puede soslayar.

El dolor más grande

“Fue un golpe muy duro. De los peores que me tocó vivir en la selección. Se dio todo mal desde el primer partido. No fue lo que queríamos y esperábamos. Pensé en cerrarme, hacer el duelo solo con mi familia y olvidarme de todo lo que había sido el Mundial, lo que había vivido. Intenté aislarme de todo. Alejarme de la selección”.

Se nutrió de sus afectos -su casa, su club- y prefirió escapar de las explicaciones por el fracaso, el último de una larga serie en el equipo nacional. Aun siendo el líder, no se había referido públicamente a un tormento que fue mayor que el mostrado en el campo. Hubo fallas serias, de arriba hacia abajo. Días después de algunas frases de excompañeros, como Biglia e Higuaín, apareció en escena, en otra dimensión.

El deseo de una copa

“Quiero ganar algo en la selección. Lo voy a seguir intentando, y voy a jugar todas las cosas importantes. Mucha gente me decía que no lo hiciera, que no volviera a sufrir. Mi hijo Thiago, de 6 años, me preguntó por qué me mataban en la Argentina. El ve YouTube, y me pregunta por qué no me quieren. Yo tengo que pasar por esas cosas. No me importa”.

Volvió al seleccionado en el 1-3 contra Venezuela en Madrid. En Rusia no había sugerido su salida del equipo, como sí había ocurrido en 2016 luego de perder una segunda final de Copa América frente a Chile, esa vez en Estados Unidos. “Lo primero que viene a la cabeza, y que pensaba recién en el vestuario, es «ya está, se terminó para mí la selección. Lo busqué, no se me dio, pero creo que ya está”, había dicho. Pero regresó. Y lo más valioso, ahora, más allá de las críticas que más le duelen -las que caen sobre su círculo privado-, es que quiere seguir intentándolo. La Copa América en Brasil será la próxima estación.

las críticas más duras “Se dice cualquier cosa y la gente se queda con eso. Y después yo soy el hijo de p…, mi viejo maneja la AFA, hace lo que nosotros queremos. Y son todas mentiras. El que no me quiere, me va a tener que seguir aguantando un poquito más”.

Confirma el futuro: no quiere bajarse del seleccionado. Las críticas -de toda índole, severas y exageradas, insostenibles y lógicas- abarcaron los últimos años de la selección, en su mayoría respaldadas por la sequía de títulos y por la teoría -jamás comprobada- de que Leo manejaba casi todos los resortes de la AFA.

El “club de amigos”

“Lo del «club de amigos» se viene escuchando desde hace años. Que yo ponía jugadores o técnicos, que hacíamos lo que yo decía y que manejaba prácticamente toda la AFA… El club de amigos es Pipa Higuaín, Agüero, Mascherano, Di María… Todos eran los mejores en el mundo. Esta selección fue maltratada durante 10 años. Este grupo no vendió humo, no está todo el tiempo diciendo que ama a la selección”.

La comparación, acaso, tiene relación directa con exjugadores -algunos campeones del mundo, como Oscar Ruggeri- que siempre priorizaron el el conjunto nacional. Pero va más allá: en la creencia popular existe la ilusión de que el seleccionado se convirtió en un equipo de camaradas, compinches de aventuras, más allá de la calidad probada -en los clubes- de la gran mayoría de ellos.

El título que no fue

“Si hubiéramos ganado el Mundial de Brasil todo habría sido diferente. Lo perdimos por detalles. Después vinieron todos los q… y creo que el manejo con la prensa debió ser otro. Lo reconozco. Nos encerramos y no le dimos bola a nadie porque estábamos dolidos. La selección argentina está por encima de todo. Hace poco pensaba: «la España de 2010 era un equipazo, pero tuvo suerte en la final del Mundial contra Holanda». Muchas veces precisás de esos momentos, y nosotros nunca los tuvimos”.

¿Qué habría pasado si…? Lógicamente, si la Argentina hubiera ganado el Mundial de Brasil la importancia de este grupo de jugadores sería superlativa. Estaría en la mesa de la historia. La efervescencia por el triunfo es en el país materia de diván. ¿Alcanzan ser segundos, haber llegado a tres finales? Las vitrinas del fútbol nacional tienen la respuesta.

El paso por Rusia

“Nos juntamos todos como grupo porque estábamos en una situación límite, nos íbamos. Iba a ser uno de los fracasos más grandes de la historia. Nos unimos, nos dijimos las cosas como lo hacen los grandes grupos”.

La charla entre Mascherano y Sampaoli en el entrenamiento de hoy

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En Rusia hubo versiones de todo tipo. La más disparatada: que Javier Mascherano armó el equipo para el crucial partido con Nigeria. Las reuniones grupales, en el fútbol, son cotidianas. Pero el poder real siempre debe ser del cuerpo técnico.

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