“Vivaldi es pura belleza inagotable, crecí con su música”Espectáculos 

“Vivaldi es pura belleza inagotable, crecí con su música”


El violinista Giuliano Carmignola se presenta en el Colón con la Orquesta Barroca de Venecia Crédito: Mozarteum

Se dice que Antonio Vivaldi manipulaba de manera abierta a su audiencia, al meterse dentro de sus mentes y jugar con las emociones. No habrá entonces escapatoria para quienes asistan a los dos conciertos que abren la temporada del Mozarteum, con la presentación del violinista Giuliano Carmignola y la Orquesta Barroca de Venecia (OBV): hoy y mañana, a las 20, en el Teatro Colón. Especializado en la interpretación de las obras para violín del siglo XVIII, Carmignola tiene una larga lista de colaboraciones junto a reconocidos directores y agrupaciones dedicadas a esta música.

-¿Cuál es la razón de tantos años de colaboración con la OBV?

-Es una que nació de la amistad, la mía personal con Andrea Marcon, su director musical. Luego de mi experiencia junto al ensamble Sonatori de la Gioiosa Marca acepté su invitación para grabar juntos para Sony (se dice que esta grabación que realizaron de seis conciertos desconocidos de Vivaldi fue la responsable de lanzarlo al estrellato). La colaboración hoy en día no es tan intensa debido a mis otros compromisos y elecciones artísticas, pero cada vez que nos reencontramos es un inmenso placer para mí.

-Su carrera está completamente entrelazada con la música de Vivaldi. Si se viera forzado a escoger solo un compositor para tocar, ¿sería él?

-No lo dudaría ni un solo segundo, crecí con su música y con la de sus contemporáneos. Mi padre, quien también era violinista, me transmitió el amor por esta música. Vivaldi es pura belleza inagotable, atraviesa diversos modos y tempos sin perder su vitalidad. Y la gente lo aprecia. El público jamás se cansa de las verdaderas obras de arte.

-Interpretando a Vivaldi fue como hizo la transición para tocar con un instrumento barroco. ¿Qué ventajas significó esto?

-Yo comencé la experiencia de la interpretación del repertorio italiano del “settecento” con cuerdas de tripa y arcos barrocos incentivado por I Sonatori de la Gioiosa Marca. Esto significó un enfoque diferente y hermoso que me abrió las puertas a un mundo totalmente nuevo y es un lenguaje del que me apropié desde entonces.

-¿Es posible actualizar el sonido barroco o solo debe de ser interpretado siguiendo los estrictos códigos historicistas?

-Para mí existe una única manera: interpretando bien la música. Mas allá de las categorías y las consideraciones historicistas.

-Entre las piezas de Vivaldi que va a interpretar están el Concierto para violín en Fa mayor “Per la solennità di San Lorenzo”, RV 286; el Concierto para violín en Mi menor, RV 281, y los Conciertos para violín, cuerdas y bajo continuo Op. 8, “Las cuatro estaciones”. ¿Qué particularidades debemos buscar en ellos?

-Tengo un afecto especial por el concierto de San Lorenzo desde el tiempo en que lo grabé. El título del disco era Concierto per la Solennit
à y fue mi primera grabación con I Sonatori. Y sobre una pieza de arte como “Las cuatro estaciones” creo que no habría nada más que se pueda añadir.

-Además de sus apariciones como solista, últimamente se lo ha visto dirigir con cierta frecuencia. ¿Tiene intenciones de profundizar este papel?

-Mi experiencia como director es muy limitada y se circunscribe solo al repertorio clásico y pequeñas sinfonías, como algunas de Mozart, Beethoven y Haydn. Dentro de mis ambiciones no se encuentra convertirme en un director de gran repertorio.

-Con una historia de grandes éxitos discográficos que se reafirma con su último trabajo: “Bach Sonatas y Partitas”, su carrera se ha dividido entre los estudios de grabación y las presentaciones en vivo. ¿Cuál es la razón para continuar saliendo de gira?

-La adrenalina que produce el contacto con la audiencia. Esa emoción del momento es una experiencia única. Hay un escalofrío maravilloso que siempre se produce al interpretar música en vivo.

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