Protocolos y comunicación, parte de la recetaEconomía 

Protocolos y comunicación, parte de la receta

Es clave estudiarlos distintos casosy establecer políticas generales,Los ejecutivos coincidieron en que todavía falta y que deben aprender todos los días

Una vez que la diversidad se hace carne entre los directivos y tanto compañías como instituciones deciden implementar políticas para generar un espacio de trabajo igualitario e inclusivo, surge la duda: ¿cuál es el mejor camino?

Sebastián Sasson, presidente y CEO de Arredo, explicó que la empresa estableció un protocolo que los ayudó a acompañar a sus empleados e incorporar nuevos, como el caso de una mujer trans que trabaja en uno de sus puntos de venta. “Había una realidad social que nos incomodaba insoportablemente. En ese camino de búsqueda, la diversidad fue generando la alternativa”, reconoció, y destacó que tener una empresa que apunta a la diversidad agrega valor todos los días, tanto a la propia empresa, como a quienes interactúan con ella, desde clientes hasta proveedores.

“Estas minorías, como están definidas, tienen mucho para dar. En nuestro caso, es una persona en contacto con el público y tiene mucho para transmitir, no solo en la transacción de un producto, sino que para adentro es muy potente lo que uno se lleva”, afirmó.

Actualmente, y gracias a la elaboración de este protocolo, desde Arredo también pueden acompañar la transición de género de una persona que trabaja en el área de logística. “Estamos hablando de un área muy machista, en la que tal vez el 99% sean hombres. Uno de los chicos decidió transitar el cambio de género. Al principio todo es una tensión nueva y después todo va siendo más natural y empieza a derramar aprendizaje. Cuando una persona aprende, cualquier cosa el beneficio emocional es enorme”, destacó Sasson.

Norma Puccia, inspectora general y jefa del Complejo Penitenciario Olmos, también contó que los cambios de la sociedad los obligaron a adaptar el funcionamiento interno en un complejo en el que los detenidos son todos hombres. “Nuestra institución nos capacita todo el tiempo. Nos pasó de preguntarnos cómo actuar cuando venían a visitar a los internos”, sostuvo, y contó el caso de un hombre que al momento de dar sus datos se autopercibe como mujer. “En ese momento surgen las preguntas: cómo lo trato, qué hago o quien lo requisa. Eso nos pasó y partir de ahí nos capacitamos todos”, contó, y detalló que, actualmente, estas capacitaciones son constantes. “Empezó a ocurrir con el cambio en la sociedad y a nosotros nos impacta directamente”, destacó Puccia.

La diversidad no solo remite al género o la elección sexual, también interpela a la integración de personas con distintas capacidades. Desde hace más de 25 años McDonald’s contrata a personas con síndrome de Down. “Poner el foco de la persona hizo que en su momento nosotros de forma individual empecemos a incorporarlos. Trabajamos con ONG que se dedican a trabajar este tema y empleamos a 100 chicos en la Argentina”, explicó Alejandro Yapur, quien aclaró que estos empleados realizan las mismas tareas que el resto de sus compañeros, pero con una capacitación y dedicación especial.

Yapur mismo trabajó en uno de los locales con una mujer con síndrome de Down, Cecilia. “Ella sigue trabajando y me enseñó un montón de cosas. Recibís enseñanzas de vida. Obviamente implica mucha capacitación, pero siempre estamos aprendiendo nosotros”, explicó, y aseguró que, a la hora de plantear la diversidad, lo más importante es estar abierto al aprendizaje constante. “A pesar de tener un comité de diversidad a fines de años organizamos una red de mujeres. El 65% de nuestros colaboradores son mujeres y nos encontramos con sesgos que no son conscientes. Tenemos que poder brindar igualdad de oportunidades”, concluyó.

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