Quién quiere ser millonario: el regreso de Vicente Viloni, el ídolo de 100% luchaEspectáculos 

Quién quiere ser millonario: el regreso de Vicente Viloni, el ídolo de 100% lucha


Vicente Viloni acompañó a su hija Daiana.
28 de junio de 2019  • 00:01

Su imagen despierta en la cabeza de los chicos y no tanto un sonido de guitarra eléctríca distorsionado, que bien podría ser el de AC/DC o aquel más autóctono de “Aqui llega Viloni dispuesto a pelear. La viola y su moto son más que su mamá…”. Vicente Viloni, el mejor de
100% Lucha, el Martín Karadagian de los sub 25, volvió a la pantalla de Telefe donde nació su leyenda como “campeón del pueblo”.


Quién quiere ser millonario

ofició de “Estudio Estadio” para la vuelta del luchador a la pantalla chica. Y como el tiempo pasa para todos, esta vez no fue para luchar sobre un cuadrilátero, sin para acompañar a su hija Daiana, última concursante del jueves.

La rubia no solo heredó, al decir de

Santiago del Moro

, la misma cabellera larga de su papá, sino también su pasión por el físicoculturismo: “Yo también compito, pero en una categoría que se llama
Wellness. En casa entrenamos todos, así que para nosotros es natural. Y ahora que vivo con mi pareja es lo mismo porque él también es culturista”.

Vicente (o Adrián Fernández, como le dicen sus más viejos amigos), acompañó a su hija en el centro de la escena, oficiando también como comodín. Mientras aplaudía cada acierto de Daiana, reafirmaba su compromiso con la vida sana “Para nosotros entrenar es como respirar. Yo cada vez que puedo, porque por suerte tengo mucho trabajo, voy al gimnasio”. Consultados por Santiago por su mejor marca en sentadillas, la participante dijo haber levantado entre “80 y 100 kilos”, mientras que su papá acusó la impresionante marca de “ocho repeticiones de 250 kilos”.

Daiana Fernández se llevó 180 mil pesos, parte del camino hacia su sueño de poder competir en el exterior, y se despidió del programa contando lo que significó para ella ser la hija de un ídolo infantil del catch: “Al principio lo sufrí mucho, porque cuando era chiquita veía que le pegaban a mí papá y me asustaba, después fue muy lindo. En la escuela me volvían loca, cuando teníamos que hacer un trabajo práctico todos los varones querían hacerlo conmigo en casa para conocer a mi papá. Al final lo terminaba haciendo sola porque se quedaban todos con él jugando a la Play”.

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