Desde 1999 hasta hoy. ¿Qué se puede hacer con un billete de $100?Economía 

Desde 1999 hasta hoy. ¿Qué se puede hacer con un billete de $100?

¿Qué puede pasarle a un billete de $100 a lo largo de 20 años? LA NACION
reconstruyó su poder de compra a partir del precio de 23 alimentos relevados
en las últimas dos décadas. Auge y caída de la moneda vistos a través de la
lista del supermercado.

– Precios de junio de cada año –

Durante estos años el Indec estuvo intervenido.

Las cifras provienen de
estadísticas tomadas de Orlando J. Ferreres & Asociados

Evolución del precio de cada producto

Las cifras corresponden a junio de cada año.


Entre 2008 y 2015 el Indec estuvo intervenido. Las cifras provienen de
estadísticas tomadas de Orlando J. Ferreres & Asociados

Sofía Terrile

En la Argentina, la inflación se mide y se siente. Es protagonista de noticias
y clave de casi todas las decisiones de compra. Basta visitar un supermercado
dos veces en el mes para comprobar remarcaciones. Y si el efecto del aumento
de precios se hace tangible en cuestión de días, lo que sucede en años puede
llegar a ser impactante.

Hay un derrotado silencioso a manos de los precios: el poder de compra de la
moneda. En 1999, un billete de $100 alcanzaba para comprar 23 alimentos, y en
la mayoría de los casos, más de un kilo de cada uno. Dos décadas después, el
mismo papel no alcanza para más que tres artículos: un kilo de bananas, un
kilo de sal y un kilo de papas.

En el camino entre esos varios kilos de alimentos y esos tres artículos, se
terminó la convertibilidad a fines de 2001, se recuperó el salario real
después de la crisis, se aceleró la inflación a dos dígitos desde 2007 y se
desató una crisis cambiaria en 2018, entre otros hitos.

Mientras tanto, desde 2008 hasta 2015, el Indec estuvo intervenido y el cuadro
“Precios al consumidor de un conjunto de alimentos, bebidas y otros artículos
para el GBA” que utilizó LA NACION para analizar la evolución del poder de
compra del billete de $100 no se publicaba. Para compensar la información, se
tomaron las cifras que elaboró una consultora privada, Orlando J. Ferreres &
Asociados.

Detrás de la pérdida del poder de compra del billete de $100 emerge una
evidencia: los argentinos no tienen una moneda sólida y confiable que preserve
el valor de cada papel. “Esto está estrechamente vinculado con la
inestabilidad macroeconómica, la desconfianza del ahorrista en el sistema
financiero y la ausencia de tasas reales positivas que le protejan sus
ahorros, es decir, que estén por encima de la inflación”, detalla Santiago
Taboada, economista de Orlando J. Ferreres & Asociados.

Lo que se comprueba en 20 años no es más que una parte de una larga historia
de problemas inflacionarios, tal como explica el economista José María
Fanelli. “La Argentina tiene, por un lado, dominancia fiscal: un fenómeno por
el cual el sector público decide cuánto gastar, cuánto recaudar, el déficit
que tiene y cómo financiarlo, mediante emisión o deuda. Por otro lado, es una
sociedad acostumbrada a la inflación con contratos adaptados: o indexados,
como en el caso de los alquileres y jubilaciones, o acortados, como en el caso
de los créditos, plazos fijos y lo que sucede en las góndolas”, detalla.

Esos problemas no se terminan en la economía, asegura. Detrás de un déficit
fiscal inmanejable hay pujas distributivas e “instituciones que no funcionan
para mediar”. La conclusión fundamental, dice Fanelli, es que la inflación
“tiene una raíz fiscal, pero también una parte inercial con los contratos”.

Entonces, ¿cómo hacer para que el billete de $100 deje de alcanzar cada vez
para menos? “Los programas de estabilización inflacionaria tienen que tener
una parte fiscal y monetaria -instrumentos ortodoxos-, pero también otro
componente para luchar contra la inercia, como un acuerdo de precios y
salarios o la desindexación de contratos -instrumentos heterodoxos-. El error
que tienen muchos es pensar que con una sola parte alcanza”, resalta.

El dólar y el mundo, otros factores

El billete alcanza para cada vez menos no sólo por la Argentina. En los
últimos 20 años, las góndolas acunaron otro proceso, según Federico Moll,
director de Ecolatina. “En un contexto inflacionario, no todos los precios
aumentan en la misma magnitud. En América Latina en general y en la Argentina
en particular el valor de los alimentos en los últimos años creció por encima
de la inflación por el cambio en su precio internacional, como en el caso de
la soja”, afirma.

Además, el precio de los alimentos está influido por el tipo de cambio, como
se comprobó en las sucesivas crisis cambiarias que se aceleraron desde abril
de 2018. “La depreciación de la moneda, en condiciones normales, sube los
precios de los bienes transables, como el aceite. El problema en un proceso
inflacionario de estas características es que, cuando se mueve el tipo de
cambio, todos creemos que los precios van a subir, así que terminan subiendo,
porque pensamos buena parte de nuestra economía en dólares”, resume Moll.

Además del tipo de cambio y los precios internacionales, los precios pueden
estar sujetos a cuestiones coyunturales como problemas climáticos, cambios en
el contexto del comercio internacional y las condiciones del intercambio.


* Las imágenes son una representación estimada del poder de compra de un
billete de $100 en junio de cada año según cifras del Indec. Para el período
que va desde 2008 hasta 2015 (intervención del Indec) se tomaron las
estadísticas de la consultora OJF. Los precios de algunos productos pueden
haber sido afectados por cuestiones climáticas, el contexto internacional y
los términos del intercambio argentino con otros países.

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Florencia Fernández Blanco (

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