El éxodo del rugby: la fuga que obligará a los Pumas a reinventarseDeportes 

El éxodo del rugby: la fuga que obligará a los Pumas a reinventarse


Marcos Kremer, Jerónimo de la Fuente y Guido Petti, tres de los Jaguares que emprendieron el éxodo a Europa Fuente: Archivo

Mientras todavía

es difuso el destino de Jaguares y del Super Rugby,

sí aparece un bosquejo cada vez más nítido de

cómo se configurarán los Pumas

en el futuro próximo. La concepción que rigió al seleccionado en los últimos cinco años quedará decididamente atrás con el desmembramiento de la franquicia argentina.

A partir de ahora, cambia la ecuación: la base del seleccionado vuelve a estar conformada por los jugadores que actúan en Europa.

La salida de Jerónimo de la Fuente,

el capitán de Jaguares, oficializada ayer, es un eslabón más que se suelta de la cadena.

El centro rosarino firmó con Perpignan, de la segunda división de Francia, y se convirtió en el cuarto integrante del equipo en emigrar

, además de otros dos jugadores de Ceibos. Y habrá más en las próximas horas.

“Hoy mi cabeza y mi corazón están puestos en lo más importante que tenemos como jugadores argentinos, que son los Pumas. Nos seguimos preparando con las herramientas que hoy están a nuestro alcance y esperando volver a juntarnos en una cancha para representar estos colores que tanto queremos”, dijo De la Fuente.

¡Hasta luego Capitán! | Una vez que finalice su contrato con la

@unionargentina

, en diciembre de 2020,

@jeronimodlf

seguirá su carrera en el club Perpignan de Francia. Fueron cinco temporadas juntos, en las que disfrutamos seis tries y 50 caps de Jero. ¡Te vamos a extrañar!

pic.twitter.com/jLpMI7ZlgI

&- Jaguares (@JaguaresARG)

July 12, 2020

Cuando el rugby argentino se dio el lujo de incorporar una franquicia en el Super Rugby y competir contra los mejores equipos del hemisferio sur, lo hizo con el objetivo primario de potenciar a los Pumas. Tener a un mismo plantel practicando un mismo estilo de juego y bajo un mismo calendario, jugando semana a semana partidos de máxima intensidad, redundaría en un mejor desempeño a la hora de representar al país en la escena internacional. Para que este sistema fuera posible, y ante la imposibilidad de competir contra los salarios de los clubes profesionales, se les impidió a los jugadores que actuaban en Europa ponerse la camiseta celeste y blanca, medida que se fue haciendo cada vez más laxa en los últimos dos años.

Ahora, ante la suspensión del Super Rugby para este año, la indefinición alrededor de 2021 y la imposibilidad de hacer frente a la carga económica que implica sostener tamaña estructura, la UAR alentó a los jugadores más representativos a que se buscaran destino en los clubes de Europa.

El primero en armar las valijas fue Gonzalo Quesada,

el entrenador y mentor de la magnífica campaña de 2019 que desembocó en la final. Regresó a Stade Français, de París. Lo siguió el mejor jugador de los Pumas en el último Mundial,

Guido Petti Pagadizábal,

que recaló en Bordeaux Bègles. El tercero había sido

Marcos Kremer,

el jugador más promisorio, que también se marchó a París.


Fuente: AFP – Crédito: Daniel Jayo

También se fueron otros dos jugadores del sistema:

Lucas Mensa, capitán de Ceibos

(la segunda franquicia profesional argentina, que estaba participando en la Superliga Americana cuando estalló el coronavirus), que se fue a Valence Romans Drôme Rugby, de la segunda división de Francia, y recientemente

Facundo Cordero,

wing de ese equipo, que fichó para Exeter Chiefs, de la Premiership inglesa, donde jugó su hermano Santiago hasta el año pasado.

La sangría, de hecho, había comenzado luego de la Copa Japón 2019 con las partidas de los mundialistas

Pablo Matera, Tomás Lavanini y Enrique Pieretto.

En la lista de 59 jugadores que realizó el entrenador de los Pumas, Mario Ledesma con la mira en Francia 2023, incluyó a 14 que actuaban en el exterior. Ya son 18.


Quesada regresó a Francia para dirigir a uno de los principales del Top 14 Fuente: AFP – Crédito: STEPHANE DE SAKUTIN

Cuando se conoció la comunicación de la UAR, de inmediato comenzaron a circular versiones de posibles partidas al exterior. Emiliano Boffelli, Matías Alemanno, Julián Montoya y Matías Orlando, por caso. Recientemente, también se lo vinculó a Matías Moroni con Leicester Tigers, donde están los argentinos Lavanini y Facundo Gigena. Sin embargo, la situación es compleja, ya que los clubes europeos también están viendo cómo afrontar la crisis. La liga inglesa dispuso reducir el tope salarial para los jugadores veteranos de 6,4 a 5 millones de libras. Así, el poderoso equipo de Welford Road no pudo retener al internacional Manu Tuilagi y buscaría reemplazarlo con el segundo centro surgido de CUBA. “Son sólo rumores”, aclaró Moroni.

Según informó Jaguares a través de un comunicado, De la Fuente partirá a Francia cuando termine su contrato, a fin de este año. Perpignan es uno de los grandes del rugby francés que atraviesa un mal pasar y busca regresar a los primeros planos. Tiene siete títulos de liga y una final de Copa Europea de Campeones (en 2003, con el segunda línea argentino Rimas Álvarez en sus filas). Sin embargo, de las últimas seis temporadas jugó cinco en la segunda división. En la última campaña, interrumpida y suspendida sin resolución por la pandemia, marchaba segundo en el Pro-D2.

Respecto de la continuidad de Jaguares, no hay novedades. La UAR afirma en estar abocada a encontrarle la mejor competencia posible. Un Super Rugby como se lo conoció hasta hoy, con partidos transnacionales, es imposible. Jaguares debería incorporarse a un certamen en el exterior. Sudáfrica aparece como la mejor opción, como ocurrió con Pampas XV durante cuatro años en un nivel inferior. Todas las opciones están sobre la mesa, incluida una reclusión al ámbito regional, lo que significaría un retroceso atroz.


Guido Petti desembarcó en Bordeaux Fuente: AFP – Crédito: Christiaan Kotze

Entretanto, Nueva Zelanda ya planea su propio Super Rugby para 2021. Las conversaciones por ahora no incluyen a Jaguares, pero tampoco marginan a la Argentina por completo. De un lado, el CEO de New Zealand Rugby, Bren Impey, dijo que un certamen sólo con las cinco franquicias locales, como el que se está jugando en este momento (el sábado hubo entradas agotadas en Crusaders vs. Blues), es “inviable”. Del otro, el Sydney Morning Herald develó esta semana un plan de los neocelandeces de armar un campeonato de ocho equipos con los cinco kiwis, dos australianos y uno de las Islas del Pacífico (Samoa, Tonga, Fiji), a lo que la unión australiana se opuso rotundamente.

En cambio, el presidente de Australia Rugby, Hamish McLennan, redobló la apuesta: “Reconozco absolutamente que no tenemos la cantidad y calidad de jugadores de nivel de Super Rugby que tiene Nueva Zelanda en este momento, pero, ¿por qué no abrir nuestros equipos a algunos de los jugadores top de Sudáfrica, Argentina o hasta del hemisferio norte para reforzar nuestras franquicias?”, dijo.

Lo que es indiscutible es que, para lograr que el seleccionado argentino sea competitivo en el nivel al que se insertó con los vecinos del Rugby Championship, debe tener un equipo profesional que sirva, cuanto menos, de base para complementar a las figuras de Europa.

Aunque el mundo se normalice y el Super Rugby recupere la fisonomía que conoció hasta hoy, Jaguares ya no tendrá la preponderancia que tuvo hasta principios de 2020 para con los Pumas. Los jugadores que se hayan ido a Europa, permancerán allí. Después de lo difícil que le resultó al seleccionado hacer pie en los últimos cuatro años, la nueva fórmula abrirá otras expectativas.

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