AEA insistió ante el ministro Guzmán y el FMI en la eliminación de impuestos distorsivosEconomía 

AEA insistió ante el ministro Guzmán y el FMI en la eliminación de impuestos distorsivos

Impulsado por el ministro de Economía Martín Guzmán, el viernes a la tarde se realizó en el Palacio de Hacienda un encuentro entre el funcionario, los representantes de la misión del Fondo Monetario Internacional, Julie Kozak y Luis Cubeddu, y miembros de AEA, la Asociación Empresaria Argentina.

De la reunión, que se llevó a cabo desde las 17.30 a las 19 en el salón Belgrano, participó también Sergio Chodos, director ejecutivo para el Cono Sur en el FMI.

Llamó la atención que el ministro,  justo cuando la delegación del FMI estaba casi al pie del avión,  convocara a los directivos de AEA que habían hecho público en un duro documento sus críticas al impuesto a los ricos. En el ambiente empresario se leyó como un intento oficial de impedir que se quiebren las relaciones. La de ayer fue la segunda reunión entre AEA, que cobija a los empresarios más importante del país, y el ministro de Economía. La novedad fue de que sumaran a la delegación del FMI que partió esa misma noche de viernes a Washington.

Entre los miembros de AEA que asistieron de manera presencial se destacaron su presidente Jaime Campos, Paolo Rocca (Techint), Federico Braun (La Anónima), Enrique Cristofani (Santander), Alberto Grimoldi. Rodrigo Zarazaga, el sacerdote jesuita que conoce al ministro de Economía y tiene relación fluida con los empresarios fue otro de los asistentes. Lo hizo de manera virtual, lo mismo que Cubeddu, jefe de la misión del FMI, a quien un hisopado le dio positivo de Covid, aunque pruebas posteriores fueron negativas.

La reunión arrancó en medio de la conmoción por la muerte del banquero Jorge Brito quien dias antes había expresado su rechazo al impuesto a los ricos. Los miembros de AEA resaltaron lo que ya habían expresado en un documento público. Recordaron que afecta la propiedad privada, que desalienta la inversión, se superpone con otros tributos y puede ser confiscatorio. La reunión fue en castellano con traducción simultánea a los miembros del FMI que tomaban nota.

Cuando se hablaba del impuesto a los ricos, Guzmán defendió la iniciativa al señalar que era un aporte extraordinario por única vez y que lo necesitaba para evitar un déficit mayor de las cuentas públicas.

Pero los empresarios insistieron en la necesidad de eliminar de manera gradual los impuestos distorsivos, En ese marco  se habló incluso de voracidad fiscal.

Otro tema que plantearon los empresarios fue la necesidad de bajar la brecha que aún separa la cotización del dólar oficial con los llamados dólares libres. Se hizo hincapié en que para cumplir con los compromisos de las compañías en el exterior deben recurrir a los dólares libres.

Luego la charla se centró en la idea de la necesidad de un acuerdo con el FMI y otro entre distintos actores en la Argentina. El ministro se refirió al presupuesto plurianual como hoja de ruta para lograr la estabilidad y generar confianza.  Y hubo un reconocimiento de todas las partes sobre la importancia del diálogo y que “es esencial escucharse”.

Aunque se reconocieron las diferencias, el eje de la reunión fue la necesidad de construir consensos para poder alcanzar la ansiada estabilidad económica y para conseguir reglas de juego que hagan previsible la inversión en el país.

En un momento del encuentro Guzmán aseguró que si bien los de afuera pueden cooperar, son los argentinos los que deben solucionar sus problemas. La convocatoria a los empresarios junto con el FMI apuntó a limar asperezas y que los representantes del organismo conocieran de primera mano las opiniones de los empresarios.

El viernes los emisarios del Fondo terminaron su misión y volaron para Washington. Según trascendió se trabaja para cerrar el convenio a fines de febrero. La demora se debería a que Kristalina Georgieva, titular del FMI, no quiere decidir nada sobre el controvertido “caso” argentino hasta que sea nombrado el nuevo jefe del Tesoro de los EE.UU., nombrado por Joe Biden, quien asume el 20 de enero.

Antes de irse, la misión del organismo dijo en un comunicado que “Argentina enfrenta desafíos de corto y mediano plazo que requerirán un conjunto de políticas cuidadosamente calibradas para fomentar la estabilidad, restablecer la confianza, proteger a los más vulnerables y establecer las bases para un crecimiento sostenible e inclusivo”.

“El equipo del FMI y las autoridades argentinas empezaron a delinear los contornos de un programa apoyado por el FMI que podrían respaldar los planes del Gobierno para corregir los profundos desafíos sociales y económicos, que fueron agravados por la pandemia del Covid-19”, expresó el FMI.

La Argentina recibió un préstamo de US$ 44.000 millones del organismo multilateral durante la gestión de Mauricio Macri. La actual administración está negociando la forma de pago.

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