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Reabre el Congreso bajo la lupa de los gobernadores

En un clima inédito de pelea, el gobierno someterá este lunes ante la oposición el proyecto de aumento del impuesto a las ganancias a sociedades. La iniciativa es la tercera versión que acerca el gobierno y se convertirá en otro punto de disidencia. La comisión de Presupuesto y Hacienda albergará una sesión informativa sobre su contenido, con un Congreso en coma inducido hasta mayo. El propósito del oficialismo es recaudar alrededor de $100.000 millones. Una manera de compensar la pérdida para el fisco que ha significado la baja de ganancias a los asalariados. El costo final de esa reforma que aprobó el Congreso es, oficialmente, de $40.000 millones, pero algunos expertos creen que ese costo puede llegar a ser superior a los $50.000 millones. Por eso el debate es seguido con celo por los gobernadores, que temen que este revoleo de alícuotas pueda resentir la cuota coparticipable para las provincias de ese tributo. Todo aumento o merma de este impuesto, afecta en un 60% a las provincias. El resto va a la Nación. El oficialismo la defenderá como una baja del tributo para el 90% de las empresas, la mayoría pymes, y que sólo un 10% deberá pagar más. Como otras iniciativas, busca revertir el sistema que había aprobado el Congreso durante el gobierno de Cambiemos que, dirá Carlos Heller – presidente de la comisión -, fue “regresivo”, castigó al fisco y no alentó los negocios. El texto nuevo impone un 25% a quienes tienen ganancias hasta $5 millones de pesos anuales, un 30% para los que ganen hasta $20 millones de pesos anuales. Para el resto, el porcentaje será de 35%.

Para la oposición, un tributo a contramano

La oposición defenderá el sistema sancionado con la reforma de 2017 que preveía una baja paulatina del tributo que habría sido en 2020 del 20% para todas las empresas, si no hubiera sido suspendido por el actual gobierno. Hoy rige el 30%. Los expertos de JxC sostienen que un régimen como el que se propone va a contramano de la tendencia mundial de bajar los impuestos a las corporaciones porque, al final, lo que dejan de ganar, se lo compensan con aumentos de precios y desmejoras salariales y de condiciones de trabajo. El promedio de los países de la OCDE, según el diputado radical Luis Pastori, está en el 22% en promedio. En la región está en 27/28%. Estos impuestos se mueven en un filo porque, si son altos, desalientan inversiones y enrarecen el clima de negocios en un mundo donde los países compiten para atraer empresas. Según el tributarista César Litvin, la tasa efectiva que terminarán pagando las empresas es del 39,55%, y eso se suma a la suspensión del Compromiso Fiscal, que se analizará también en la reunión de comisión del lunes, que “da un cheque en blanco a las provincias y municipios para aumentar Ingresos Brutos y tasas municipales”.

Alberto alborota al Salón Familias

A diferencia de lo que ocurrió con la baja de ganancias a los asalariados – un festival de acuerdismo – este debate será confrontativo. El gobierno calentó el ambiente con las medidas que decretó la Nación – sin consultar con la oposición – ante el aumento de contagios Covid. La norma delega la aplicación en los gobernadores. Pero en el caso de la CABA, el gobierno se puso en el borde de declarar un estado de excepción, porque considera que la Capital es el foco de infección y que debe someterse a las normas que dispuso la provincia de Buenos Aires. La contigüidad de los distritos parece justificar, en la óptica del oficialismo nacional, una invasión de jurisdicciones que la administración de Horacio Rodríguez Larreta amenazó con llevar a la Suprema Corte. Este tribunal ya ha dictaminado antes contra avances jurisdiccionales, como en el caso de Formosa. Más allá de los tecnicismos jurídicos, sobre los que discurrirán los constitucionalistas de la vida, el nervio se lo pone la trama política. El gobierno apunta a los dirigentes de Juntos por el Cambio, pero termina confrontado con las víctimas de la suspensión de las clases: las familias que deben acomodarse a que los chicos vuelven a quedarse en casa. El malestar que produce esto es inconfesable, pero se proyecta de manera directa hacia conductas políticas. Decirlo ofende a la valoración social que tiene la pater/maternidad, pero la desazón de los padres explica que los cacerolazos en la CABA acompañasen a Alberto desde el momento mismo cuando recitaba las medidas en la noche del miércoles. No es claro para qué público trabaja Alberto. Sí lo tiene más claro Larreta. Kicillof, el más fuerte defensor del presidente, quizás porque le estalla el conurbano en donde faltan testeos y vacunas para millones, lo explicó con más sinceridad. “Mienten”, les dice. Y justifica todo porque lo indican los científicos. Muy en el estilo del veteromarxismo, que presumió siempre de ser científico en su interpretación de la historia y de la vida. Campeón de la ingenuidad, justifica la política en su “base científica”, como si estuviera en el puesto por su competencia científica. Aunque la tuviera, debería guardársela para otras manualidades. Encarna a aquel Condorcet (1743-1794) -a quien Voltaire llamada “filósofo universal” – que aspiraba a que todas las decisiones políticas en bases racionales dictadas por la “matemática social”. Un disparate. A los políticos se les pide otra cosa. La contraria, en todo caso. La política es la forma más elevada de la caridad diría Francisco. Si no creés en curas, acordate de Whitman: “la política será una canción”. ¿No tenés vacuna? Mentime pinochito. Claro que, si te agarra la Comisión de la Verdad, estás sonado. ¿Dónde aprendieron a hacer política? Para números, traeme a Riverito. Riverito es el límite. Hasta Riverito banco. Pero gobernar no es mandar la policía.

Axel, sincero y sin subconsciente

¿Para qué entonces cruzarse con la administración porteña, que expresa a la mayoría de los vecinos que no quiere cerrar negocios ni escuelas, y cree que ya hace mucho por los enfermos que vienen del conurbano, como para que vengan a imponerle más restricciones? Una razón es poner a la peste en la pelea preelectoral, siguiendo la hipótesis de que el público propio, ante la inseguridad que esta implica, se va a abrazar al poder. ¿Quiénes? Los propios, desde ya. Pero no los votantes del gobierno de la CABA. El vocero más sincero de esa moción proselitista del oficialismo fue, de nuevo Axel Kicilloff, cuando dijo que Alberto no consultó con la oposición porque la oposición hace política. Y avanzó más: “Que venga a discutir Macri”. Echando mano del libreto ajeno, dijo que habían creído en algún momento que Larreta era distinto a Macri – como los macristas decían creer en un momento que Alberto no era Cristina. Axel – otro que habla sin subconsciente y con alta ingenuidad – se dijo desengañado y que Horario es lo mismo que Mauricio. “Que venga a discutir Macri”, repitió varias veces. Qué más quisiera el peronismo que saliese Macri a militar esta querella, como algunos macristas de antaño creyeron que, si Cristina protagonizaba la oposición, al gobierno de Cambiemos le iba a mejorar la suerte.

Un vocero para Olivos, que confronte con Quirós

El cacerolazo, mustio y de contrafrente – hay que decirlo – que acompañó a los anuncios de Alberto, es la prueba de que el público de la CABA no se va a apartar del apoyo a Horacio Rodríguez Larreta. El eco de gresca que trasladó hacia la calle distorsionó el efecto nacional de la medidas. Varios distritos grandes, algunos administrados por el peronismo, no cerrarán las escuelas, como Santa Fe, Córdoba y San Juan. Desde ya tampoco lo harán provincias administradas por JxC como Mendoza. Otras provincias identificadas estrechamente con el gobierno nacional como Chaco, lo hará de manera parcial. Jorge Capitanich se reunió el jueves con Santiago Cafiero y le comunicó que en 40 localidades chaqueñas en las que no hay casos, no habrá cierre de escuelas. Este gobernador será, a partir de esa reunión con el jefe de gabinete, el vocero en la explicación de las medidas de Alberto hacia el peronismo del interior. El chaqueño cree que a Olivos le falta un vocero que hable con la precisión y la racionalidad de Fernán Quirós, ministro larretista. Se aplicará a competir con él desde este fin de semana. Capitanich es escuchado en esas alturas, porque coordina el conglomerado de provincias del llamado Norte Grande, diez distritos con mayoría peronista, en las que Alberto Fernández recoge mejores encuestas que en casa. Promete acompañar a estos gobernadores en la cumbre que harán el 30 de abril en Puerto Iguazú. La fórmula del peronismo para una elección competitiva es sumar los votos de los distritos del Norte con los del conurbano.

Pichetto pone condiciones

De ese núcleo salió el apoyo más fuerte para la suspensión o postergación de las PASO, proyecto que debían negociar con la oposición en la semana. La escalada dialéctica por la guerra contra el bicho apartó de la agenda ese asunto. En la reunión del martes de la mesa nacional de Juntos por el Cambio, surgió la idea de redactar un proyecto para acercarlo al gobierno. Esta iniciativa contiene una cláusula que asegura que no habrá suspensión sino sólo postergación. La oposición prefirió postergar la publicidad del documento, ante el recrudecimiento de la gresca con el oficialismo por las medidas de restricción y la falta de vacunas. Se limitó a publicitar dos documentos de crítica a la campaña de vacunación y a las medidas de cierre. A esa reunión faltó Mauricio Macri. Argumentó razones personales. No dijo más. Se mantuvo en contacto con otros dirigentes de la coalición opositora, como Miguel Pichetto, que arma peronismo desde Juntos por el Cambio, en tensión con sectores que discuten cuánto peronismo puede soportar la coalición. El mismo dilema de aquella convención de Gualeguaychú en 2015, que sacó a Sergio Massa de aquel armado. Pichetto cree que hay un ala “gorila” de su propio grupo, que quiere bajarle el precio a lo que él representa. En especial en la provincia de Buenos Aires, en donde la cola del casting para candidaturas para 2021 y 2023 crece hora a hora. La aparición, vía libro, de María Eugenia Vidal, la volvió a poner en el carril que ya recorren Jorge Macri y Diego Santilli. La cercanía del cierre de listas para las PASO, que con la postergación puede verificarse en julio, o sea dentro de dos meses y medio, abre interrogantes sobre la lista de candidatos a diputados nacionales. Pichetto ya mandó a decir que él sólo será candidato si va en el primer lugar de la lista y tiene el control de la campaña. Fue tema de charla con el gastronómico Dante Camaño, que hizo punta en el sindicalismo para armar el peronismo republicano, en la visita que le hizo junto a Ramón Puerta. Para no ser menos que otros competidores, tiene en elaboración también un libro. Si llega a contar un 10% de lo que ha visto en su carrera política, será una revolución informativa que opacará a otros best sellers, como los de Cristina, Mauricio, Carrió o Vidal. A él la cabe la frase del independentista cubano José Martí sobre los Estados Unidos, “Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”.

Arrinconan a animadora por ofender a los hisopos

El oficialismo se inspiró en el producto más brutal y sofisticado de Comité de la Salud Pública del directorio revolucionario francés, para redoblar su vigilancia sobre la opinión pública. La Defensoría del Público – una institución pagada con dinero del propio público – la expedientó a la animadora Viviana Canosa por haber deslizado información que pone en duda el procedimiento de hisopado… en España. Esa oficina no explicó si las palabras de la Canosa – como la llaman sus colegas – ofendió al virus, al hisopo o a la raza. Pero le pide a la emisora que emite el programa que “repare” esos dichos. En la ley más dura que pudo imaginar aquel régimen francés de terror, que se sancionó en la Asamblea el 22 Pradial – equivale al 10 de junio- de 1794, ordenó la pena de muerte para quien diseminase información falsa. En un mes, pasaron por la guillotina más de 1.500 desgraciados, aunque no es dable saber si todos eran animadores de “fake news”. Esta anécdota, que no terminará en nada, aunque se gasten algunos pesos del erario, señala la vocación de este oficialismo – que es injusto identificar con todo el peronismo – por el estado de excepción. Este parece ser el clima con el cual el oficialismo quiere llegar a las elecciones. Es la única explicación que tiene el haber puesto la agenda del gobierno nacional al servicio de una nueva batalla por la peste. No es privilegio de estas costas, porque la pelea por el virus es el lugar común de las confrontaciones políticas en todo el mundo. Le costó la cabeza a Donald Trump, a Angela Merkel, hace tambalear al gobierno socialista de España y perfora a la mayoría de las administraciones que actúan con protocolos democráticos. En las dictaduras, el expediente de la excepción es una marca en el orillo – como decían los tenderos cuando éramos chicos.

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