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Un amargo déjà vu: cuáles fueron las consecuencias para la ganadería tras la intervención del Gobierno a partir del 2006

El daño a la ganadería luego de la intervención del Gobierno en el mercado de la carne en 2006 está bien fresco para el sector agropecuario, y desde el sector saben lo que les costó recuperarse. En un principio, en aquella fecha, se habían cerrado las exportaciones de carne por 180 días, pero terminaron intervenidas por 9 años. Por eso, el rechazo al anuncio del presidente Alberto Fernández de cerrar las exportaciones de carne por 30 días fue unánime.

Menor stock de vacunos, alza de los valores de la carne, caída del consumo, descenso de las exportaciones y pérdida de empleo, algunos de los resultados del cierre de exportaciones y los Roe durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner.

“El consumo interno se contrajo, el poder de compra del salario en términos de carne se redujo, las exportaciones cayeron, al igual que las existencias (el capital invertido) de animales”, comenzó explicando Juan Manuel Garzón, economista Jefe del Instituto IERAL de la Fundación Mediterránea.

En primer lugar, apuntó que en marzo de 2007 Argentina contaba con un rodeo de 58,6 millones de cabezas pero cuatro años después, en marzo de 2011, se redujo el stock a 47,9 millones de cabezas. Esto representa 10,7 millones de cabezas menos en ese período, un ajuste del 18%.

“En estos años se perdieron 3,6 millones de vacas, el bien de capital más importante que tiene la cadena bovina. En el año 2009 la tasa de faena de hembras (vacas y vaquillona) fue la más alta de las últimas décadas, casi la mitad de los animales que se faenaban eran hembras (49,2%), los productores se desprendían del corazón del negocio en un contexto de fuerte intervención sobre el mercado y mucha incertidumbre respecto del futuro de la actividad”, dijo el economista.

Por otro lado, en el 2005, agregó, previo al período de fuerte intervención, un salario medio de la economía podía comprar 155 kilos de carne al mes pero en los años siguientes, con la liquidación de animales que generó la intervención y la consecuente depresión en el precio interno de la carne, el poder de compra de los salarios llegó 197 kilos mes en 2009. “Pero este mayor poder adquisitivo fue una ilusión, al reducirse el stock de vacas también se redujo la capacidad de producción de ese capital y por ende la producción de carne puesta a disposición del mercado interno”, dijo

Precisamente, en 2010, en un contexto de faltante de carne, los precios internos se dispararon con un incremento del 65%, subiendo muy por encima de los salarios, que habían alcanzado un 26% de aumento. Por lo que  el poder de compra de estos últimos se redujo a 151 kilos, volviendo al nivel que tenía previo al período de fuerte intervención, de hecho, quedando por debajo.

Por último, en 2004-2005, el consumo interno por habitante estaba en 62 kilos promedio año, en los primeros años de intervención de mercado este consumo creció hasta los 68 kilos, pero al igual que en el caso anterior, una vez transcurrida la fase de fuerte liquidación de animales, la producción de carne se contrajo y el abastecimiento al mercado interno se vio afectado, el consumo per cápita bajó a 57 kilos en 2010 y 55 kilos en 2011.

Con respecto a las exportaciones, el 2005 sería el año de esa década de mayor volumen de ventas al exterior, con 771 mil tonelada. Pero entre el 2006 y 2012, las exportaciones retrocederían en forma sistemática todos los años, llegando a un piso de 188 mil toneladas en 2012, es decir, un cuarto de lo que eran a comienzos del período.

En este sentido, desde la Mesa de las Carnes agregaron que se cerraron 123 frigoríficos y se perdieron 15.000 puestos de trabajo directo y 50.000 indirectos, mientras que miles de productores abandonaron la ganadería.​

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