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Remataron dos aviones de Lázaro Báez por menos de U$S 30.000, valían U$S 720.000

Después de varios intentos fallidos, el gobierno de Alberto Fernández logró rematar dos aviones de Lázaro Báez, el ex socio comercial de la vicepresidenta. La justicia había dejado bajo la potestad de la Agencia de Administración de Bienes del Estado un conjunto de bienes que integran el cuantioso patrimonio del contratista K, que según las acusaciones que pesan sobre él fueron adquiridos con dinero de origen ilícito. En una subasta pública, ambas aeronaves fueron otorgadas por un valor depreciado: valían 720.000 dólares y fueron vendidas 30.000.

El empresario patagónico continúa perdiendo parte de aquel patrimonio que en 2016 la justicia federal -a través de un informe del Tribunal de Tasaciones de la Nación- determinó que ascendía a 205 millones de dólares. Dos cifras más grafican la situación: el fiscal Guillermo Marijuan determinó que entre 2003 y 2015 la fortuna de Báez se incrementó en un 12.000%, y tan sólo entre 2010 y 2013 realizó una compra compulsiva de bienes muebles e inmuebles, hasta sumar 1.412 distribuidos en ocho provincias.

El Tribunal Oral Federal 4 (TOF 4), que condenó a doce años de prisión a Báez por maniobras de lavado de dinero, ordenó a la AABE -que dirige Martín Miguel Cosentino- que avance con el remate de dos aeronaves. La operación fue confirmada por fuentes judiciales que fueron notificadas de la adjudicación del Rockwell Commander modelo 690 B, en el que llegó a Buenos Aires el 5 de abril de 2016, cuando quedó detenido por orden del juez Sebastián Casanello. También se vendió un Learjet, Matrícula: LV–BPL.

Depreciados en su valor, sin ningún tipo de utilidad, resguardados en el Aeropuerto de San Fernando, los aviones habían sido subastados tres veces, sin que hubiera ningún oferente. El Estado decidió continuar bajando el valor de las aeronaves que integraban la flota de Top Air SA, una firma de taxis aéreas cuya accionista mayoritaria era Austral Construcciones, otra empresa de Báez.

El Tribunal de Tasaciones había determinado que ambas aeronaves tenían un valor original de 720.000 dólares. Pero los precios se fueron reacomodando en cada llamado público: en cada subasta, los aviones se ofrecían por menos dinero. Pese a ello, llevó varios meses hasta que parte de estos bienes de la corrupción, como los denominó la justicia, interesen a alguien.

Uno de los aviones de Lázaro Báez rematado.

En 2016, el Rockwell Commander había sido tasado en 211.300 dólares, pero en sucesivas subastas su valor fue disminuyendo: se remató primero en 110.000 dólares en 2019, en octubre de ese mismo año se bajó a 55.800 dólares. El gobierno de Alberto Fernández lo subastó por 2.684.700 pesos, que a tipo de cambio oficial equivale a unos 14.915 dólares. Muy por debajo del valor adjudicado cinco años atrás.

La nave, además, acumulaba importantes deudas y requiere inversión para su puesta en valor. El pliego de su remate sostiene que algunos de sus equipamientos se encuentran listos “para ser montados en el depósito”, que “la hélice derecha se encuentra desmontada en el hangar con sus accesorios” y que el motor derecho también se encuentra “desmontado, y en los talleres de la empresa CG Turbines S.R.L.”.

El avión de Lázaro Báez rematado.

Según la documentación a la que accedió Clarín, el avión fue adjudicado a Lerpas SA, una empresa que se dedica a “la explotación del transporte aéreo en cualquiera de sus formas, dentro y fuera del país”.

La segunda nave cuyo remate online convocado por la AABE no prosperó en tres ocasiones por la falta de interesados es el Learjet LV BPL, que al tasarse por orden de la justicia federal se le otorgó un valor oficial de 517.000 dólares. Su operatividad requiere de una importante inversión. Detenida durante dos años, estuvo un tiempo bajo la guarda judicial del Ministerio de Seguridad de la anterior gestión.

Su mantenimiento y arreglo eran muy costosos, entonces fue devuelto a la justicia y sólo quedó el ploteo con la consigna “bienes recuperados de la corrupción”. La AABE incluyó el avión en el listado de subastas.

El pliego del remate sostiene que el avión -que se encuentra a la intemperie en el aeropuerto de San Fernando- tiene un estado “regular de mantenimiento, observando la pintura deteriorada sobre una punta del tanque de combustible izquierdo”. Las autoridades de la AABE indicaron que no pudieron acceder al interior, pero se “observó la cabina de vuelo para dos personas y los tableros de control. Las turbinas se encontraban cubiertas con lonas y presentaba aspecto de llevar tiempo detenido en el lugar”.

Esta segunda aeronave se remató por 1.772.535 pesos, que al tipo de cambio actual representa unos 9.847 dólares. Muy lejos de su valor original. La adjudicataria fue la misma compañía, Lerpas SA.

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