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Alberto Fernández pidió bajar la tensión interna y armar un acto “de unidad” el viernes

Para Alberto Fernández llegó el momento de mostrar cierta autonomía de Cristina Kirchner en la toma de decisiones. Así lo dejó saber el Presidente tras las elecciones generales y así intentó plasmarlo con algunos movimientos que hizo en los últimos días, con la salida la últracristinista Débora Giorgi de la Subsecretaría de Comercio Interior como principal exponente.

Pero al mismo tiempo busca cierto equilibrio y que esta supuesta forma de gobernar “sin pedir permiso”, algo inédito desde que asumió el poder en 2019, no esté acompañada por comentarios que exacerben la tensión interna en el oficialismo. Por eso, tras un fin de semana en el que hubo filtraciones y focos de internas entre su propia tropa y el kirchnerismo duro, el jefe de Estado dio la orden de ordenar la estrategia discursiva y terminar con las filtraciones y los off the record que redundan en nuevos capítulos de pujas en el Frente de Todos.

La expectativa del Presidente es que el próximo viernes, cuando se cumplan dos años de su jura en el Congreso, la coalición de gobierno pueda dar en Plaza de Mayo una muestra absoluta “de unidad”, sin fisuras ni lugar para interpretaciones negativas, como la que dejó el acto del 17N, el Día de la Militancia, en donde se advirtió una grieta interna con La Cámpora, la agrupación que comanda Máximo Kirchner.

Aquel día, en una movilización convocada por la CGT y movimientos sociales, la tropa camporista quedó relegada y arribó cuando Fernández ya había terminado de hablar, lo que reavivó la tensión que había quedado solapado por el recorte de la diferencia en las Legislativas en la provincia de Buenos Aires. 

La relación del albertismo y el Presidente con Eduardo “Wado” De Pedro no se pudo recomponer tras la ola de renuncias post PASO. Foto Federico López Claro.

En el Gobierno explican que el intento por mostrar unidad no implica un cambio de planes en su decisión de tomar decisiones sin validarlo con su socia, sino “el cuidado necesario” para generar el contexto para imponer ese método. “Hay que dejar en claro que nunca va a romper con Cristina o el kirchnerismo y a veces en los offs algunos se van de boca”, explica un funcionario albertista al tanto de la orden que impartió desde Balcarce 50, horas después que en Clarín y otros medios se diera cuenta de voces que responden al Presidente cuestionando al ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro por una supuesta subejecución presupuestaria. 

El vínculo entre Fernández y De Pedro nunca volvió a ser el mismo tras aquellas renuncias “a disposición” que el ministro encabezó tras las PASO, por indicación de Cristina. De ser llamado “Wadito” con cierta afinidad se transformó en el eje de todos los cruces por parte de la tropa que rodea al Presidente.

Este fin de semana fue cuestionado por voces cercanas a Alberto, por una supuesta subejecución presupuestaria en su ministerio, motivo por el que se vio obligado a hacer un descargo en Twitter donde, siempre según su versión, recibió días atrás una ampliación de fondos del 25 por ciento, pero que de todos modos antes de finalizar el año prevé ejecutar el 97% del total.

Aunque las diferencias no cicatrizaron con el tiempo y desde ninguno de los dos lados hay intenciones de que vuelvan a tener el ida y vuelta de antes, implícitamente se había acordado no tensar. Por eso, tras las publicaciones, hubo una reacción del Presidente.

La encargada de avanzar en un ordenamiento en el Gabinete y aceitar el discurso dentro de la coalición es la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, quien ya había deslizado su intención de terminar con los off cuando desembarcó en el Gobierno. Ahora tiene el respaldo de Fernández en esa misión.

Tiene la instrucción del Presidente de ordenar y terminar con los off“, dicen en Casa Rosada. Esto no implica -se apuran en aclarar- que funcionarios no vayan a hablar fuera de micrófono con periodistas. “Si es para contar sobre la gestión y dar anticipos, no hay problema. El tema es que no nos peguemos más entre nosotros”, argumentan.

Aunque los dardos no sólo parten desde las filas albertistas. Durante el sábado, incluso, se leyó cómo un pase de factura la convocatoria que hizo Máximo al “Festival Ciudadano” del viernes. 

Alberto Fernández y Máximo Kirchner, juntos en el escenario en el búnker del Frente de Todos, en la noche de las elecciones generales. Hubo un acercamiento entre ambos días atrás. (Foto Emmanuel Fernández)

“Hay que reventar en serio la Plaza. Ese día invito al pueblo argentino a que abrace a Lula, alguien que como Cristina sufrió la persecución judicial y que volverá a ser presidente de Brasil”, dijo el hijo de la vice.

Pero rápidamente el Presidente se encargó de despejar cualquier foco de tensión y contó que el vínculo con el diputado se había reencauzado tras una reunión a solas que mantuvieron días atrás.

En esa misma línea se inscribe la participación de Cristina en el acto. “Ella dijo que él tiene la lapicera y toma las decisiones. No hay tensióm con Cristina como tal vez a veces pasa con Máximo, que tiene detrás una orga”, explica una voz que quiere calmar las aguas. 

Por lo pronto, este lunes Fernández convocó a tres ministros de su extrema confianza a Casa Rosada para hablar del acto: el canciller Santiago Cafiero, Juan Zabaleta (Desarrollo Social) y Gabriel Katopodis (Obras Públicas) arribaron pasado el mediodía y enfilaron para el primer piso. Dicen que a ellos también les pidió no confrontar. 

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