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Fugitiva: ¿cuál es el secreto del éxito de la telenovela turca?

Las telenovelas turcas siguen arrasando en la pantalla chica. Más allá del streaming, la pandemia y los realities, las producciones de Turquía que Telefe pone en pantalla, a largo de toda su grilla, parecen imparables. Una de ellas, Fugitiva, en pleno prime time, se ubica a diario entre los programas más vistos de la televisión abierta.

A seis meses de su estreno argentino, la tira turca que llegó para reemplazar al exitazo de Doctor Milagro quedó tercera entre todos los programas y especiales emitidos en julio, según las mediciones de Kantar Ibope Media.

Y aparentemente así se mantendrá en esta recta hacia el final, a fines de agosto, ya que este lunes la telenovela fue lo segundo más visto del día, con 11,9 puntos, detrás de La Voz argentina.

La telenovela turca tiene como protagonista a una víctima de violencia de género. Foto: Prensa Telefe

No cabe duda de que las producciones turcas supieron encontrarle la vuelta al género del melodrama, ya que, en cualquier horario y en varias latitudes, se imponen en las preferencias de la audiencia. ¿Cuáles son las claves de este fenómeno de la ficción?

El tono de telenovela más puro que asumieron las producciones turcas es, en gran parte, lo que les garantiza su éxito en todo el mundo, y la Argentina no es la excepción.

Estas producciones que no paran de crecer están ocupando el lugar de las ficciones nacionales, faltantes en general en la tele. Y, sobre todo, reavivan el fuego de ese género que triunfó en Latinoamérica entre 1960 y 1990, y del que Turquía supo apropiarse, sobre todo en la última década, agregándole su propio tono costumbrista.

En el molde del culebrón

En Fugitiva, como en las otras ficciones que ya pasaron por la pantalla de Telefe así como las que ocupan actualmente la franja vespertina (Hercai, Nuestro amor eterno, Soñar contigo y Zuleyha), el relato es bien clásico: un amor imposible, división de clases, obstáculos miles, muchas veces trágicos, hasta alcanzar el ansiado final feliz.

La pareja protagónica de Nefes y Tahir, en su tramo final. ¿Triunfó el amor? Foto: Prensa Telefe.

Además, lejos del empoderamiento femenino actual, en general, las protagonistas sufren algún tipo de maltrato o directamente son víctimas de violencia de género. Casi todas estas producciones llegan a los mercados de Oriente Medio, donde muchas veces la situación de la mujer está muy por debajo de los estándares ideales.

Nefes, el personaje que interpreta la actriz Irem Helvacıoğlu en Fugitiva, es el símbolo de la mujer víctima de violencia de género, llevado a un extremo. Su historia comienza cuando es vendida por una red de trata de personas y se transforma en esclava de uno de los villanos de la historia, Vedat.

El personaje de Vedat, quien, literalmente torturó física y psicológicamente a Nefes durante años, y con quien tuvo un hijo, ya murió. Sin embargo, lo reemplaza otro villano, porque ese rol forma parte fundamental de cualquier culebrón.

Este lunes 1° de agoto, “Fugitiva” fue lo segundo más visto del día.

No todos son villanos

Tahir, el protagonista masculino, junto a sus hermanos -héroes de la trama-, aún con algunos rasgos un tanto machistas (reflejo de una cultura muy tradicional), reivindican en parte a los hombres en su buen trato hacia las mujeres.

En Fugitiva no faltaron las escenas explícitamente violentas, de situaciones de abuso, agresión sexual, golpes, maltratos verbales y psicológicos que, por otra parte, se basan en una historia real. 

El cartelito sobreimpreso en la pantalla con la leyenda “Si sos víctima de violencia de género, comunicate con el 144“, aparece con inusitada frecuencia en esta ficción, debido a situaciones constantes de maltrato que viven las protagonistas. 

A menos de un mes del final, Nefes y Tahir finalmente están viviendo su historia de amor, y ella se transformó en un referente para muchas mujeres, víctimas de violencia de género, a quienes ayuda personalmente. Además de criar a Yigit, el hijo que ella tuvo durante su cautiverio y Tahir adoptó como propio, esperan una hija en común. 

La historia, que en el original se llamó Sen Anlat Karadeniz (Le dices al mar Negro), tuvo cuatro temporadas en Turquía entre entre 2018 y 2019, con el mismo éxito que en otros países, además de consagrar como heroína a la actriz Irem Helvacıoğlu.

A diferencia de las recientes ficciones argentinas (muy pocas en la televisión abierta, como El primero de nosotros, que se instaló con comodidad), las latas turcas supieron apuntar a un segmento de público que, por su franja etaria o por su gusto por el melodrama, elige estas historias que parecen haber llegado para quedarse.

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