Ricardo Centurión y su difícil momento personal: “Me cansé de la vida”

Ricardo Centurión fue considerado una de las mejores apariciones del fútbol argentino en los últimos años. Y con sus gambetas, representando el estilo de otros tiempos, se ganó el corazón de los hinchas: fue campeón en Racing y cumplió el sueño de hacerlo en Boca, club del que es hincha. También llegó a Europa y jugó en otros grandes como San Lorenzo y San Pablo de Brasil pero hoy parece no tener lugar en Vélez, su último club.

Al talentoso delantero le terminó de pasar factura su constante indisciplina fuera de las canchas, que lo llevó a ser rechazado por aquellos que en algún momento hicieron grandes inversiones para hacerse con sus servicios. A Ricky también lo golpeó la vida, con pérdidas trágicas que lo sumieron en una depresión de la que todavía no logró salir.

Esta tarde, Centurión habló en Radio La Red y relató como nunca la difícil situación que atraviesa, a sus jóvenes 29 años de edad y con una incógnita girando alrededor de su futuro en el fútbol. Vale recordarlo, hace cuatro años, muchos insistían con que Ricky merecía una chance mundialista en Rusia 2018. Todo cambió en muy poco tiempo.

“Estoy entrenando de lunes a viernes en Vélez, y después nada. Con una vida normal”, comenzó diciendo Centurión en la charla, dando cuenta del complicado presente profesional que atraviesa en el Fortín, donde no es tenido en cuenta por el DT, Cacique Medina, ni por la dirigencia de la institución de Liniers. “Es muy difícil. Me entreno solo, con un kinesiólogo y un preparador físico. Ahora termina el torneo y después veremos qué pasa”, agregó.

“Me pusieron de horario para entrenar por la tarde, para que no me cruce con el plantel profesional. Sigo viviendo como en pandemia”, resumió.

¿Cómo llegó Centurión a esta situación? Palabras más, palabras menos, esa fue una de las primeras preguntas que le hizo el periodista Marcelo Palacios. Y Ricky respondió.

“En algún momento me cansé de la vida, aguanté muchas cosas, necesitaba aislarme de todo. Me sentía agobiado, tenía ataques de pánico, necesitaba irme de todo, tomar tiempo, por eso decidí esto. Muchos no me entienden qué hago haciendo esto, por qué decidí irme de mi trabajo, pero era que ya no me soportaba ni a mí mismo”, planteó Centurión.

“Yo pensaba que el amor de mi hija me iba a hacer olvidar de un montón de heridas que tenía yo pero el amor de un hijo es diferente a otro amor y otras pérdidas. Y no lo pude soportar hasta mirarle a los ojos a mi hija. Yo sé lo que estoy haciendo, lo que está mal o bien. No sé por qué no lo soluciono, no tengo respuestas para eso. Me duele llegar al fin de semana y no concentrar, soy consciente de eso”, expresó Centurión, sin adentrarse en las pérdidas familiares que le tocó sufrir en estos últimos años.

“Tengo la esperanza de volver a jugar al fútbol, y sé que lo voy a hacer”, dijo luego el futbolista, que a sus 29 años está a la espera de que se vuelva a abrir el libro de pases para seguir jugando en otro club.

Centurión reconoció también que tiene una personalidad difícil cuando se trata de resolver conflictos puertas adentro de un vestuario. “Es fácil decirme ‘hasta acá llegaste’. Es el poder… Mi personalidad es que si alguien me habla o me grita, yo grito más. Es muy difícil pero ya estamos grandes. No me considero una mala persona, digo las cosas en la cara”, afirmó.

Sobre sus ausencias en los entrenamientos, Centurión no anduvo con vueltas: “Cosas de pelotudo grande, yo nunca había faltado a un entrenamiento, yo antes no lo hacía. Si me la pegaba de chico, iba a entrenar igual. Fue de grande, por la cabeza, por un montón de problemas que yo tenía. A mí me encanta entrenar, fue de grande el tema”.

En su charla con La Red y Marcelo Palacios, Centurión dejó títulos de todo tipo, y en un momento habló de la soledad a la que lo llevó este declive en su carrera, del brillo al olvido.

“Hoy no hay nadie, no te llama nadie del ambiente del fútbol. Te encontrás solo. Te das media vuelta y está tu vieja, tu señora y nadie más. Es así, pero yo sabía que esto me iba a pasar. No le escapo. Con mi familia cuando no teníamos nada igual comíamos. Si mañana tengo que volver a mi barrio no me asusta, obviamente uno se acostumbra a un estilo de vida y molesta un poco, pero es todo costumbre”, expresó el futbolista, que sigue cobrando su sueldo como si jugara.

“Si yo tengo una oportunidad, yo suelto todo de verdad. Los vicios que tengo los suelto. Es un antes y un después. Me pongo a entrenar y en un mes estoy bien. Si me agarra un profe bueno, en 15 días estoy finísimo”, planteó sobre el final, ilusionado con volver a jugar.

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