martes, 16 abril, 2024
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Consumo dispar: crecen electrodomésticos y autos y caen alimentos y bebidas

En un contexto atravesado por la crisis, la alta inflación y la escalada del dólar, el consumo evoluciona de manera dispar. Las ventas en algunos rubros aumentan (autos, electrodomésticos, motos y entretenimiento), pero al mismo tiempo se contraen en la construcción, farmacias y hasta en productos de primera necesidad.

El director de la consultora W, Guillermo Oliveto, sostiene que a 5 días de las PASO, «el consumo en general llega mejor de lo que muchos esperaban», pero el especialista recomienda no sacar conclusiones apresuradas.

Según un estudio de W, en el primer semestre del año, aumentaron la venta de tickets para cine (42% con respecto al mismo lapso de 2022), de teatro (96%), shoppings (13%), autos (12%), motos (8%), electrodomésticos (3,5%). Los despachos de cemento (un insumo ligado a la obra pública) tuvo una leve mejora de 0,5%. Como contrapartida, el consumo masivo se contrajo en el período 0,6%; insumos para la construcción (8,2%), farmacias (6,6%) y la ropa en comercios minoristas (10%).

Con respecto a la mejora en muchos rubros, Oliveto dice que a pesar de eso, “el humor social no mejora” y que en la actualidad, el consumo funciona más como “un ansiolítico para tapar la angustia y el malestar”. Explica, además, que “en 2022 hubo una mezcla, porque la gente compra lo que puede y no lo que quiere. Es una gratificación, un paliativo. Es un consumo que se parece más a un medicamento que a un disfrute puro y tradicional”.

Las estadísticas arrojan resultados distintos dentro de un mismo sector. Por caso, la mejora del 13% en las ventas en shoppings y centros comerciales (con la indumentaria como principal protagonista) se contrapone con la caída del 10% en pequeños locales a la calle. Lo mismo ocurre con el consumo masivo. La demanda en las grandes cadenas de supermercados (8%) es la contracara de la caída del 8% en autoservicios.

Con respecto a esto, Natacha Izquierdo, economista de Abeceb, dice que «no se explica una baja en la venta de alimentos, sino un traslado de la demanda hacia los supermercados en detrimento de los comercios de cercanía debido a que las grandes cadenas acatan los acuerdos de precios impulsados por el Gobierno».

Agrega también que «las menores ventas minoristas de ropa en locales de cercanía corresponden a una preferencia por la actividad en shoppings, que cuentan con mayor acceso de planes de financiación con tarjetas de crédito, como el plan Ahora 12».

Los especialistas sostienen que la demanda de bienes muy dependientes de los insumos importados es una práctica defensiva contra la inflación. «El consumo de semidurables (electrónica) funciona como anticipación de compra ante incertidumbre de precios en la reposición y la disponibilidad de stock», resume Izquierdo.

Fernando Marengo, economista jefe de BlackTORO, sostiene que “claramente este no es un modelo virtuoso”, porque en “una economía contrayéndose, sin creación de empleo mas que el informal y salarios reales a la baja, el consumo se resentiría, salvo por la aversión a tener pesos en el bolsillo”.

Izquierdo sostiene que «ante la aceleración de la inflación domina el financiamiento y la ventaja en precios que puedan dar los planes que pisan los precios», como todas las versiones del Ahora 12 o el programa Precios Justos, cuyo centro de gravedad está en los productos de consumo masivo (alimentos, bebidas, tocador y limpieza), pero que abarcan muchos otros rubros, como ropa, calzado, electrónicos y muebles y hasta turismo.

“El consumo mejora relativamente porque, en definitiva, la sociedad presume que el año que viene y el próximo van a ser más difíciles. Entonces trata de vivir lo que mejor se pueda, en la medida que pueda”, explica Oliveto, y añade que esto “para algunos puede ser ir al cine, al teatro, a la cancha, comprar un vino o juntarse en casa”. Este tipo de gastos (y gustos) se efectúan con la imposibilidad de acceder a la compra de autos, viviendas o turismo al exterior.

La evolución irregular del consumo viene desde el año pasado. Así, siempre según W, en 2022 y en comparación con 2019, creció fuerte la venta de motos (28%), los insumos para la construcción(26%), despachos de cemento(18%), electrodomésticos (10%) y farmacia (10%). El segmento de consumo masivo se mantuvo estancado en el período.

Pero como contrapartida, los rubros que cayeron (en muchos casos por las restricciones de la pandemia) fueron shoppings(8%), autos 0km (11%), hoteles y restoranes (14%), inmuebles (17%), ropa (23%) y turismo al exterior (47%). Ahora, en comparación con 2017 (el mejor año de Cambiemos), la venta de inmuebles pasó de 64.000 a 33.000; autos (de 900.000 unidades a 407.000) y turismo al exterior (de 3,7 millones a 2,1 millones).

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