lunes, 24 junio, 2024
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Una pista para las elecciones: ¿Qué piensan los líderes juveniles?

A juzgar por lo que piensan, los líderes juveniles de 25 a 45 años, parecen una gran familia con el afecto digno de un clan. Pasa cuando se desempeñan en la política o el gremialismo. Y se diferencian los que se desenvuelven en las empresas.

La Universidad del Salvador, en cooperación con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Instituto Latinoamericanos de Estudios Sociales (ILES), fue artífice de una investigación para saber, precisamente, qué piensan a 40 años de la recuperación de la democracia.

De esa galaxia, para muchos desconocida, hay numerosos indicios de lo que puede llegar a suceder en este domingo de elecciones.

Así, entrevistaron a 322 dirigentes distribuidos en tres tercios entre políticos, los gremialistas junto a los representantes de movimientos sociales y empresarios. Algunos de los que participaron están en el candelero mediático. Fueron pocos.

En mayor o menor grado hay coincidencia, casi en 80%, de que el mayor avance en esta etapa democrática son los derechos civiles como la ley de divorcio, el casamiento igualitario, o la interrupción del embarazo. Tampoco hay opiniones divergentes respecto a la incapacidad de la democracia para dar respuesta a los problemas.

Un 70% piensa que la decepción con la democracia en ese aspecto se ha generalizado en otros países de la región. Y ahí se enfatiza en la falta de escucha atenta a los problemas. Alguien definió a la democracia como un árbol cuyos frutos están en la copa pero no caen hacia abajo.

Otro tema es la ausencia de políticas innovadoras. Para uno de los entrevistados, hoy la principal innovación de la política argentina es el respeto a la Constitución. No es menor. Y casi todos resaltan la necesidad de equipo, de consensos para avanzar.

Cuando se indaga sobre la imposibilidad de un crecimiento sustentable y a qué lo atribuyen, salta la dificultad de tomar decisiones por parte de la política, la apatía de la población y los efectos tan dañinos de la corrupción.

También mencionan la falta de planes, de consenso y de nuevo “la corrupción que lo pudre todo”.

Para los empresarios la corrupción y la ausencia de una política monetaria coherente son los principales inhibidores del crecimiento.

El 62% de los líderes políticos y sindicales afirma que la relación entre ellos y la ciudadanía se debilitó. Es decir, se fracturó el vínculo de la sociedad con la política.

Los dirigentes empresariales observan deterioro en la relación de la empresa con la población y se sienten mal vistos e interpelados.

¿Por qué esa ruptura? En el caso de los políticos y sindicalistas y en lo que se lee como mea culpa, lo atribuyen a la falta de escucha atenta de las necesidades de la gente, al exceso de personalismo y a la ausencia de propuestas innovadoras.

Consultados sobre el rol del Estado mencionan la planificación y el orden público.

No hay sorpresas en cuanto a los sectores que permitirían despegar. Se coincide en el rol de la agroindustria, la economía del conocimiento, energías renovables, el petróleo y la minería. La sorpresa es que la actividad industrial más tradicional, la de manufactura, aparece en último lugar.

El 53% acuerda en la necesidad una reforma laboral y tributaria. Hay desacuerdo en el contenido.

Pero entre los puntos de confluencia figura una matriz productiva regional y federal, la definición del actual sistema tributario como un obstáculo para el crecimiento y la creación de empleo formal y registrado.

Otro punto de acuerdo: las ayudas estatales a los vulnerables deben ser transparentes y no perder de vista que la integración social de esos sectores es a través de la inserción laboral. También, la agenda ambiental que brilla por su ausencia.

¿Sienten que les dan lugar? Fue otra de las inquietudes. Los hombres respondieron que si y un número importante de mujeres dijeron que no.

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