domingo, 14 julio, 2024
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Un nuevo dato oficial confirma cómo la inmigración argentina a España no para de crecer

Inconfundible, el acento argentino se está volviendo cotidiano en las calles de Madrid, en Barcelona, en Málaga o en Valencia. Porque cada vez son más los compatriotas que eligen apostar a España como destino para un proyecto de vida.

Los argentinos que emigraron a España en la primera mitad de año son casi el doble de los que se fueron en el primer semestre de 2022.

No se trata sólo de la percepción subjetiva de que aquí las casas de empanadas se están multiplicando a lo loco -a pesar de que es cierto-, sino que lo afirman los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) español que, cada tres meses, hace foco, entre otros tantos aspectos que afectan a la conformación de la población en España, en la llegada y la partida de extranjeros.

En comparación con las cifras del año pasado, la salida de argentinos de nuestro país hacia alguna ciudad española aumentó un 83%.

Es la conclusión que se desprende del análisis de las cifras oficiales sobre movimientos migratorios en España, que no son definitivas ni totales.

Porque contempla a los argentinos con permiso de residencia y a los que llegaron con doble ciudadanía pero excluye a los cientos de ciudadanos con pasaporte argentino que aterrizaron en España como turistas -lo cual otorga un plazo de estadía de 90 días- y no se fueron nunca más.

En el primer semestre del 2022, 9.483 argentinos se mudaron a España, según el INE.

Entre el 1° de enero y el 1° de julio de este año, lo hicieron 17.400.

Entre ellos, los Laudisio -Mariano (49), su esposa Romina (46), sus cuatro hijos y Rocco, un boxer-, que aterrizaron en Madrid hace apenas nueve meses, en febrero.

Febrero 2023. Los Laudisio en Ezeiza a punto de volar a España, donde viven desde hace nueve meses.Febrero 2023. Los Laudisio en Ezeiza a punto de volar a España, donde viven desde hace nueve meses.“Vivíamos en Castelar, en una casa a la calle. Había inseguridad”, cuenta a Clarín Romi Labarthe, que trabajó 25 años en un banco en el que llegó a ser gerenta de una sucursal. Renunció un par de años antes de mudarse a España y hoy maneja las redes sociales de varios emprendimientos de decoración.

Mariano, su esposo, dirige su propia empresa de comercio exterior.

“Hoy veo que cuando vivíamos en Argentina me fui acostumbrando a una calidad de vida muy alejada de la que tenemos acá -confiesa-. Ahora me sorprende cómo, mientras estaba allá, iba naturalizando situaciones que no son lógicas. En cada crisis del país teníamos ganas de patear el tablero. Hasta que lo hicimos.”

Cuando tomaron la decisión de irse, la logística les llevó ocho meses.

“En un día alquilé mi casa. En un mes la vacié. Vendí todo lo que teníamos adentro. Todo se fue dando linealmente. Nada fue forzado”, cuenta Romi, que se mudó a España con 20 valijas.

“Estamos en la primera etapa. Todo es nuevo y estamos de romance con Madrid y con España”, dice.

Sus hijos, de 16, 12, 8 y 6 años, se adaptan bien. “Cuando llegamos, todo el colegio sabía que venían cuatro argentinos -comenta-. A las nenas las recibieron con cartitas y dibujos”.

Mariano, Romi y sus cuatro hijos, ya establecidos en Madrid.Mariano, Romi y sus cuatro hijos, ya establecidos en Madrid.“Pero no hay que crear falsas expectativas sobre la vida en el exterior -subraya-. Yo no tuve que salir a buscar trabajo porque estamos trabajando con lo nuestro. Mi marido sigue a su empresa por Zoom y yo me ocupo de redes sociales”.

La familia tiene ciudadanía italiana. “Nosotros vinimos con trabajo y con papeles y eso no es un detalle menor”, dice Romi.

De Lincoln a Madrid

Luis Rolla es contador y tiene 29 años. Nació en Lincoln, provincia de Buenos Aires, y desde que era estudiante en la UCA quiso probar suerte en el exterior.

“Me interesaba hacer una experiencia afuera del país”, dice Luis, que postergó el plan cuando con su hermano y otro socio lanzó su propio negocio.

“Abrimos una cafetería-pastelería en Lincoln en plena pandemia y con barbijo”, recuerda.

“Nos iba bien, pero yo había vuelto al pueblo después de diez años y me quería ir de nuevo”, confiesa.

“Empecé a ver posibilidades para abrir una sucursal en Buenos Aires y, en el medio de este proceso, me sale la ciudadanía italiana -añade-. Abrir un local en Capital o abrirlo acá (en Madrid) no era una inversión tanto más grande”. Y se lanzó.

Llegó a España en marzo y, hace poco más de un mes, abrió 1865 Madrid. “Es el año en el que se fundó Lincoln -aclara-. Es el año en el que asesinaron a Abraham Lincoln y en homenaje al presidente de Estados Unidos asesinado se estableció que el próximo pueblo en la provincia de Buenos Aires se iba a llamar Lincoln. Por eso le pusimos 1865 Lincoln”.

Luis Rolla llegó a Madrid en marzo. Seis meses después abrió una sucursal de la pastelería que fundó con su hermano en Lincoln.Luis Rolla llegó a Madrid en marzo. Seis meses después abrió una sucursal de la pastelería que fundó con su hermano en Lincoln.Hoy, sobre la calle Sagasta de Madrid, muy cerca de la Glorieta de Bilbao, Luis ofrece desayunos y meriendas con alfajores de maicena y pan con tomate.

“Siempre viví entre la gran ciudad y el pueblo, y lo que siento con Madrid es que es una ciudad grande pero que, depende de cómo la vivas, tiene alma de pueblo”, dice Luis, que está esperando que llegue Cande, su novia. Viene a pasar las Fiestas con él.

La decisión de Ana

“Fue una decisión pensada. No fue un impulso”, cuenta Ana, una argentina de 54 años que prefiere no dar su verdadero nombre.

Dejó la Argentina en marzo y se instaló con su hijo de 13 años en Galapagar, en las sierras de las afueras de Madrid.

“Lo que más valoro es la tranquilidad de vida que hay acá -dice-. Me afectaba mucho la inseguridad reinante y esa agresividad permanente con la que se vive en Argentina. Noto el contraste ahora, acá”.

“Vivía con esa sensación de que todo el mundo se aprovecha de lo que puede. Uno va cargándose de una agresividad todo el día y se vive siempre a la defensiva. Eso me agotaba emocionalmente”, admite.

Ana se dedica a desarrollar sitios web, un trabajo con el que pudo continuar a distancia.

Y hubo un episodio en su vida familiar que fue decisivo para que resolviera irse del país: “En 2020, en pandemia, mi papá falleció de un problema de corazón. No había vacunas y los médicos no me dejaban entrar a ver a mi papá en terapia intensiva ‘por el bien de los otros enfermos’”.

“En ese momento elegí el bien común y mi papá se murió solo. Sucedió en la fecha en que (el presidente) Alberto (Fernández) hacía la fiesta con Fabiola (la primera dama, que celebró su cumpleaños con amigos mientras el país estaba en cuarentena) -repasa-. Me sentí tan estafada. Fue un punto de quiebre para mí. Sentí que no podía seguir poniendo la confianza en esa gente. Y no sólo en este gobierno. Hemos tenido muchos gobiernos muy malos. Pero dije basta”.

“Alquilé mi casa de Argentina y con ese alquiler le alquilé un departamento a una de mis dos hijas mayores que todavía vivía conmigo”, cuenta Ana.

“Tengo la ciudadanía española y puedo trabajar remotamente. Decidí por mi pequeño grupo familiar. Dejé de pensar que si todos colaboramos el país va a salir adelante”, dice Ana.

Padrón de argentinos en el exterior

Las estadísticas oficiales señalan que, en 2022, los argentinos residentes en España eran 328.333.

Sin embargo, en el padrón electoral de los seis consulados argentinos que funcionan en suelo español -en Madrid, en Barcelona, en Vigo, en Cádiz, en Tenerife y en Palma de Mallorca-, los inscriptos en el exterior que estaban habilitados para votar en las elecciones presidenciales de este año rondan los 115.000.

Una de las ciudades españolas que más argentinos recibió este año es Valencia, considerada por una encuesta internacional la mejor del mundo en calidad de vida.

Así lo señala el relevamiento anual de la comunidad de expatriados InterNations, que hizo un sondeo entre 12 mil personas que viven en un país que no es el propio. Los encuestados pertenecen a 177 nacionalidades diferentes y residen en 181 países.

En Valencia

“La migración de ciudadanos argentinos a Valencia se ha multiplicado en el último año”, confirmaron hace unos meses a Clarín desde el Ayuntamiento de la capital valenciana.

También Barcelona sigue siendo una tierra soñada por almas argentinas que anhelan copiar a miles de compatriotas que ya lo hicieron y dejan huella: según la prensa gastronómica catalana, las decenas de locales de comida argentina en el centro de la ciudad, en la Barceloneta y en el barrio de Gràcia convirtieron a nuestra gloriosa empanada en la reina del street food.

Madrid. Corresponsal

AS

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