miércoles, 29 mayo, 2024
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Tras la caída de la Ley ómnibus, Macri se hace cargo: quiere los massistas afuera del Gobierno

El poder de Mauricio Macri, en ascenso continuo, al ritmo de la caída de la ley Bases en la Cámara de Diputados impulsada por el presidente Javier Milei, puede ser graficado con declaraciones de testigos de la decisiva reunión en el despacho de Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, donde el diputado Cristian Ritondo tuvo un rol fundamental.

Junto a Diego Santilli, Ritondo es el diputado del PRO con línea directa al ingeniero y ex presidente.  Lo escuchaba demudado y sin poder reaccionar tras la frase cargada de reproche de Miguel Ángel Pichetto «… te dije que esto iba a pasar», el «hombre que fuma» de la Casa Rosada, el «arquitecto de la victoria» libertaria según Milei, Santiago Caputo.

Fue Ritondo el que promovió el pase a comisión de la denominada Ley ómnibus. Desde entonces, los celulares de los gobernadores en las principales capitales provinciales comenzaron a sonar insistentemente. 

Porque tanto en la ciudad de Córdoba, Martín Llaryora, como en La Plata, Axel Kicillof, o en Santa Fe, Maximiliano Pullaro, saben que detrás del recorte a los recursos provinciales y el comienzo del ahogo financiero a las provincias gobernadas por peronistas, pero, principalmente, al kirchnerismo de Buenos Aires, no se encuentra sólo el ministro de economía, Luis Caputo sino la decisión de Mauricio Macri de vengarse de aquellos que le impidieron la reelección.

El control de Macri

El presidente Milei dilató todo lo que pudo el inicio del Segundo Tiempo macrista incorporando peronistas «blancos y republicanos» llegados desde Córdoba y del schiarettismo, sosteniendo técnicos capaces de la gestión de Sergio Massa y, hasta incorporando, a un dirigente que nunca dejó de ser menemista, como Daniel Scioli.

Ninguna de estas incorporaciones sirvió para fortalecer al Poder Ejecutivo ni preservó al presidente para que no sufriera una derrota legislativa a dos meses de haber asumido, por la que terminó arrojando la toalla al centro del ring.

Macri se hace cargo, pero quiere afuera del gobierno a los massistas y desfinanciar a Kicillof

Macri quiere afuera del Gobierno de Milei a los massistas y desfinanciar a Kicillof.

En estos sesenta vertiginosos días, «Macri estuvo en control de manera implícita, si Milei decide salir de esta crisis política ampliando la coalición que lo sostiene, deberá rediscutir el acuerdo parlamentario entre el PRO y la Libertad Avanza propuesto por Mauricio al comienzo del gobierno del libertario, cuando todo eran besos y abrazos luego de la noche del triunfo en el ballotage, pero que fue desestimado por Javier Milei», sostiene a iProfesional un ex secretario de estado durante la gestión de Cambiemos.

El dilema de Milei: seguir a Macri o gobernar como se pueda

Para Milei se avecina un dilema, una situación en la que es necesario elegir entre dos opciones igualmente buenas o malas, o elige el camino que lleva al ingeniero que veranea en la Patagonia o decide gobernar como pueda, con reformas acotadas y tratando de domar la crisis económica hasta el 2025, cuando se convoque a nuevas elecciones para renovar parte del Congreso Nacional. Todo indica que el primer camino será el que adopte el primer presidente libertario del mundo. 

Después de todo está implementando un programa económico junto a Luis Caputo que fue anticipado en el libro «Para qué» de Mauricio Macri del año 2022, donde en el capítulo 25, titulado «Segundo tiempo» enumeró las medidas que implementaría en un hipotético segundo gobierno suyo y analizaba cuáles serían sus efectos.  Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

En el escrito, Macri advertía que los argentinos deben saber que «el segundo tiempo va a exigir mucho de la sociedad en un plazo corto y sin anestesias», producto de las reformas estructurales que su gobierno no pudo o no supo implementar.

Desde privatizaciones, apertura de importaciones, reformas laborales, sindicales, previsionales y fiscales sumado a un orden riguroso en las calles para evitar incidentes como «las 14 toneladas de piedras» arrojadas en 2017 al Congreso Nacional durante el tratamiento de una nueva ley de movilidad jubilatoria que significó la pérdida de la iniciativa para su gobierno.

 programa económico junto a Luis Caputo que fue anticipado en el libro

El programa económico implentado por Luis Caputo fue anticipado en el libro «Para qué» de Mauricio Macri del año 2022

Un panorama diferente

Ahora bien, la situación en 2024 es otra. El gobierno de Milei se sostiene en el carisma y la fe de la población en el economista libertario para que la saque del atraso y el subdesarrollo en el que está inmersa de manera objetiva si se compara la situación nacional con países desarrollados de Occidente.

Rodeado en la gestión por unos pocos confidentes de confianza y por una gran cantidad de funcionarios aportados desde distintas tribus peronistas, incluidos aquellos que provienen del Frente Renovador y trabajaron codo a codo con Sergio Massa durante la administración de Alberto Fernández, Mauricio Macri los quisiera ver a todos afuera del gobierno nacional.

«Un segundo tiempo para Macri y un relanzamiento de la gestión de Milei no puede incluir a estos peronistas que ya ejercieron la traición esperando un desgaste acelerado del gobierno nacional que lo lleve a estar fuera de la Casa Rosada en breve, como vaticina Pepe Albistur desde una reposera en Pinamar», explica un asesor del Presidente que dialoga a menudo con Cristian Ritondo.

Cuando se indaga por las cabezas de los peronistas que estarían a punto de engalanar las picotas mileistas, la lista es extensa. Podría comenzar por el cordobés, Osvaldo Giordano, titular de la ANSES que responde a Martín Llaryora, por haber sido el impulsor de frenar el traspaso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) al Tesoro Nacional e intentar que sus millonarias tenencias financiaran las cajas previsionales de las provincias como Córdoba que no realizaron su traspaso a la Nación y, no contento con esto su esposa, Alejandra Torres, fue una de las que volteó la ley ómnibus sin ningún tipo de reparos. 

«No se trata de un comentario machirulo de nuestra parte. Sencillamente, nadie cree que en el peronismo haya librepensadores como existen entre los liberales. Así que mejor que no se victimice la señora», afirmó la misma fuente de Casa Rosada, totalmente indignado.

Macri, a todo o nada

Pero, la verdad es que Macri los quiere a todos afuera. A Giordano para que María Eugenia Vidal se haga cargo del puesto. Uno de los más importantes de la administración central. 

Pero, también, a los massistas Leandro Madcur, que representa al país ante el FMI, a Marco Lavagna que sigue como si nada hubiera pasado al frente del INDEC a pesar de haber realizado un censo lleno de inconsistencias, a Flavia Royón, la ministra del litio y, también de la minería, como ostenta su tarjeta de presentación o Rosana Lodovico en la Aduana, referenciada en Guillermo Michel, de ultra confianza del dirigente de Tigre, como lo es el embajador Guillermo Nielsen destacado en Paraguay donde debe tratar temar muy urgentes relacionados con la Hidrovía Paraná-Paraguay.

Macri quiere a María Eugenia Vidal a cargo de la Anses

Macri quiere a María Eugenia Vidal a cargo de la Anses

El caso más extraño o que tiene una mayor conexión con «la casta» que conduce el arruinado sistema de salud argentino, es el del massista, Mario Russo, que conduce la secretaría de salud y trabajó junto a Malena Galmarini en AySA.

En esta lista de peronistas que siguen con despacho, secretarias, cargos, café y medialunas gratis e interesantes presupuestos devaluados se pueden anotar nombres que responden al kirchnerismo como, Fabián Lombardo, presidente de Aerolíneas Argentinas que tiene agendado el celular de Máximo Kirchner, o, el caso más bizarro de Eduardo Leguizamo, titular del PAMI, que fue denunciado por el actual ministro de Defensa, Luis Petri, por supuestos desvíos de fondos de la obra social más grande del país a unidades básicas de La Cámpora.

Para Mauricio Macri, todos estos nombres son impresentables para jugar un segundo tiempo.

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