miércoles, 22 mayo, 2024
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Lionel Messi tuvo un bautismo encendido con el Inter Miami en la MLS 2024: dio una asistencia y solo le faltó el gol

Arrancó la segunda temporada de Lionel Messi en la Major League Soccer (MLS). Y el primer episodio entregó interesantes aunque incompletas señales en el Chase Stadium de Fort Lauderdale, la coqueta casa temporaria de Inter Miami hasta que se construya el Freedom Park. Fue 2-0. La diferencia debió haber sido mucho, muchísimo más grande. Pero también pudo ser empate porque Real Salt Lake, dirigido por el mendocino Pablo Mastroeni, no pudo exprimir algunos errores infantiles en el complemento, cuando el dueño de casa estuvo llamativamente errático y súbitamente se apagó hasta que llegó el gol tranquilizador de Diego Gómez. Pero eso, por ahora, es un tema secundario.

Lo primero que hay que destacar es que Lionel Messi inició 2024 enchufadísimo. Se lo vio a 220 -aunque acá hay que decir a 110 porque si no se quema todo-. Fueron 60 minutos del mejor Leo. Y también regaló un cierre furioso, en modo extraterrestre, cuando Inter Miami más lo necesitaba y calmó a los fanáticos que colmaron las tribunas de una cancha que tiene hábitos estadounidenses pese a que se autopercibe argentina.

Pero, más allá del 10, lo más importante que se vio es que hay equipo. Se observa, por primera vez desde que comenzó este ciclo, la mano de Gerardo Martino. Lejos está de ser un cúmulo de individualidades que anda cerca del retiro. Lejos está de ser ese conjunto anárquico que fue por momentos en 2023. Lejísimo. Sobre todo en la primera mitad.

La defensa lució mucho más sólida. Anduvo sólido el ex Racing Tomás Avilés, clave en los anticipos y en los mano a mano hasta que se cansó. Hizo algunas horas extra porque debió lidiar por momentos con las distracciones de DeAndre Yedlin y con la lentitud del ucraniano Sergey Krivtsov. Pero se ve una formación mucho más compacta. Y eso decantó en que Drake Callender, el arquero, tuviera mucho menos trabajo -tuvo una gran tapada en un cabezazo de Brayan Vera para evitar el 1-1 en la segunda parte-.

Foto: Mike Ehrmann/Getty Images/AFP Foto: Mike Ehrmann/Getty Images/AFP

Mejor funcionó el mediocampo. Sobre todo en los 45 iniciales. No se descubre nada cuando se elogia a Sergio Busquets. El catalán, que es el futbolista que más veces jugó con Messi de compañero con 571 partidos compartidos, es todo lo que está bien. Arranca como volante central por delante de un línea de tres, pero siempre se ubica en el lugar correcto. A veces se viste de líbero, en otras les hace los relevos a los laterales.

Busquets, que salió con una molestia en un tobillo, estuvo más liberado gracias al ir y venir de Julian Gressel. Es un jugador con mucha dinámica y mejor criterio el alemán de 30 años, un viejo conocido del Tata Martino de los tiempos de Atlanta United. Es inteligente y utilitario el rubio que viene de ser campeón con Columbus Crew. Retrocede, pasa bien y fue el que marcó los tiempos de la presión, por momentos altísima, que le permitió a Inter Miami a transformar un partido de fútbol en un monólogo. Eso si, falló en la definición.

Bien también el paraguayo Diego Gómez, aunque a veces impreciso. Terminó siendo clave con la conquista del final. Y sacó un aprobado Robert Taylor, quien se dio el gusto de meter el primer gol de la temporada cuando corrían 38 minutos de la parte inicial.

Foto: Megan Briggs / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFPFoto: Megan Briggs / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP

El inquieto finlandés recibió la asistencia de Messi, en el primer ataque directo, sin demasiado toqueteo, y remató cruzado para vencer el guantazo poco convincente de Zac Mac Math. Lo curioso es que para ese momento Inter Miami había dilapidado un sinfín de ocasiones. Un tiro libre de Messi que Glad sacó en la línea. Un intento -otro más- de gol olímpico que tapó el arquero. También hubo asociaciones de papi fútbol con Luis Suárez que se quedaron sin gas en los metros finales.

El capitán de la Scaloneta estuvo intratable en esa parte inicial. Parecía un Messi en plena competencia y no uno de partido inaugural tras largas vacaciones. Si no hay que ver cómo esquivó a Eneka Eneli, que estaba en el piso, picándole la pelota por arriba del cuerpo en un gesto técnico que enloqueció a todos. La imagen opuesta entregó el Pistolero uruguayo, que fue recibido con honores por los propietarios pero pareció estar lejos de su mejor forma. Queda tiempo por delante, claro.

El segundo tiempo no fue tan bueno. El equipo se cansó y quedó a la vista de todos que le falta profundidad en el banco -será distinto con Benja Cremaschi y Facundo Farías sanos y con la incorporación de Federico Redondo-. Errores en la salida se combinaron con un Messi un poco más intermitente después de una hora de su mejor versión. En ese rato igual deslumbró. Fue magnífico un slalom que dibujó dentro del área grande para dejar solo a Gressel, quien malogró una vez más el remate final.

El revivir de Leo en los últimos 10 minutos hizo reaccionar a Inter Miami, que se había metido demasiado atrás ante un rival no tan exigente. Fue una ráfaga del rosarino. Como si se hubiera guardo alguito por si resultaba necesario. Y lo fue. Primero craneó el ataque para el gol de Gómez -en el medio asistió Suárez, que salió sobre el final-. Y se quedó con las ganas de festejar uno propio -que le hubiera puesto el moño a la noche- con una corrida por derecha, un enganche a contrapié y una definición que MacMath tapó con un brazo. Jugó como lo que es. El mejor de todos.

Puede soñar Inter Miami. Messi está encendido. El equipo empieza a aparecer. Solo necesita que lo bueno dure más. No alcanzan con 45 minutos sin distracciones. Necesita que sean 80 o 90 para no sufrir. Pero es lógico que la máquina tarde en encontrar la puesta a punto ideal. Recién fue el bautismo de temporada. Queda mucho camino por recorrer en esta MLS que acaba de comenzar.

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