miércoles, 29 mayo, 2024
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Una familia plantó tomates porque no tenía para comer y ahora le vende a los mejores restaurantes del país

En medio de la crisis, a los papás de Paula les ofrecieron unos plantines con la condición de que el proceso debía ser agroecológico. Hoy, cosechan más de 40 variedades de tomate y llegan a los platos más sofisticados de la Argentina.

Pilar Padula

Hace poco más de cinco años Paula García y su familia comenzaron a plantar verduras arcoiris y se convirtieron en un éxito en los restaurantes de Mendoza. (Foto: TN)

Hace poco más de cinco años Paula García y su familia comenzaron a plantar verduras arcoiris y se convirtieron en un éxito en los restaurantes de Mendoza. (Foto: TN)

No teníamos plata para comer, estábamos en una crisis muy fea. Un amigo de mis papás nos dio unos plantines, aclarando que eran unas especies ‘raras’ y dijo que si florecían él nos compraba todo lo que cosechábamos”. Así, como lo cuenta Paula García, empezó el “renacimiento” de una familia mendocina que logró reinventarse para llegar a las mesas de dos de los siete mejores restaurantes del país, según la Guía Michelin.

La historia, según indica Paula, de 19 años, a TN, empezó hace poco más de un lustro, cuando sus papás atravesaban un difícil momento económico y les ofrecieron que comiencen a trabajar desde su casa con distintas variedades de tomate, albahaca y acelga. “La única condición era que el proceso sea todo natural, sin ningún veneno”, aclaró la joven y explicó que desde la siembra hasta la entrega de los alimentos debía ser 100% agroecológico.

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Desde entonces, la familia, que vive en la localidad mendocina de Guaymallén, se dedica a la producción de más de 40 variedades de tomate y algunas verduras, con una particularidad: son de diferentes colores. “Tenemos tomates negros y rosados, acelgas rojas y albahacas amarillas. Nuestro emprendimiento se llama Kuychy, que significa arcoíris en Quechua y es lo que nos representa”, explicó.

La agricultora mendocina, que en 2023 realizó una Diplomatura en Agroecología en la Universidad de Cuyo y en las próximas semanas comenzará a estudiar inglés, remarcó que después de vender todo con la primera cosecha de tomates, decidieron intentar con otras verduras. Si bien con el paso de los meses se incorporaron a ferias y otros centros de comercio, el gran cambió llegó cuando los pedidos llegaron de los restaurantes más importantes de la Argentina.

La familia García produce, por ejemplo, más de 40 variedades de tomates de diferentes colores y tamaños. (Foto: Instagram/@Kuychy)

La familia García produce, por ejemplo, más de 40 variedades de tomates de diferentes colores y tamaños. (Foto: Instagram/@Kuychy)

Hoy, le venden a Casa Vigil y Don Julio, dos de las mejores cocinas del país y esta última la parrilla favorita de Lionel Messi. “Por el Proyecto Labrar llegamos a Vigil, les vendemos directo a ellos, pero también llegamos a Centauro y a Zuccardi. A Don Julio lo hacemos por un intermediario, ellos saben que nos compran a nosotros, aunque en Buenos Aires hay una persona que se encarga de revisar que todas las verduras lleguen bien”, comentó.

El amor por la tierra, que los García transmiten de generación en generación, está en boca de todos en la provincia de Mendoza ya que con su productos agroecológicos lograron obtener un arcoíris de verduras poco vista en la Argentina. “Mi abuelo, que toda su vida se dedicó al campo, siempre decía que no sabía nada y nos explicaba cómo teníamos que hacer para que funcione. Decía que no sabía nada, pero al final sabía todo. Fue un proceso largo, pero re bonito y estamos encantados. Cada vez nos superamos un poco más con mi familia, somos seis, mis papás y cuatro hermanos y desde hace cinco años que todos trabajamos en la finca”, completó Paula.

Junto a sus papás y hermanos, Paula lleva adelante una huerta agroecológica en Guaymallén, Mendoza. (Foto: TN)

Junto a sus papás y hermanos, Paula lleva adelante una huerta agroecológica en Guaymallén, Mendoza. (Foto: TN)

De “cosechar por necesidad” a llegar a los platos más sofisticados de Mendoza

La vida de la familia García cambió por completo cuando Marcos Neirotti le acercó los primeros plantines. “Cuando nos los dio, preparamos la tierra, los plantamos, y cuando nos dimos cuenta, las plantas superaban los dos metros de altura. Él nos dijo bueno, yo les compro todo. Pero era tanto que no pudo, vino la pandemia y dijimos ¿qué hacemos?. Empezamos con los repartos y después los restaurantes”, comentó Paula.

Así, la cadena de favores llegó hasta María Sance y su ¨Proyecto Labrar”, una iniciativa que acompaña y respalda el trabajo de pequeños productores locales, de forma de contar con volumen de materias primas directo del productor a la mesa, fomentando el desarrollo en un marco de comercio justo. Es que las frutas y verduras no sólo llegaron a Casa Vigil, el prestigioso restaurante mendocino, sino que también su contacto se pasó a otras cocinas, bodegas y mercados agroecológicos.

Paula García y su familia no sólo le venden a sus vecinos sino también a los restaurantes más importantes del país como Casa Vigil y Don julio. (Foto: Instagram/@casavigil)

Paula García y su familia no sólo le venden a sus vecinos sino también a los restaurantes más importantes del país como Casa Vigil y Don julio. (Foto: Instagram/@casavigil)

“Yo viví la realidad del campo, soy hija de productor y me subía a la camioneta de mi papá en los horarios que no iba a la escuela. El amor a la tierra y a la producción es algo que se hereda y Paula lo aprendió de su papá. Mendoza tiene características increíbles para el cultivo y decidimos aprovecharlo con la vinculación de los productores y los chefs, para no restringirnos a dos o tres variedades como se hacen habitualmente y comprándoles los productos a un precio justo para que puedan vivir dignamente”, explicó Sance sobre su iniciativa de producir los platos de Casa Vigil con 100% locales y que se está replicando en distintos sitios gastronómicos.

Paula y su familia estuvieron el fin de semana pasado parte del Festival ¡del Tomate!, que se realizó en la provincia de Mendoza, dónde mostraron sus productos e invitaron a probarlos. “Estamos muy orgullosos y contentos de poder mostrar nuestro progreso y lo que hacemos”, dijeron.

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