En los últimos días, Formosa ha atravesado una semana trágica, con la lamentable pérdida de cuatro vidas por suicidio. Esta situación ha generado una profunda preocupación y reabre el debate sobre cómo se está abordando la salud mental en la provincia. ¿En qué punto nos encontramos? ¿Qué falta para garantizar un sistema de salud mental accesible y efectivo? Son preguntas urgentes que necesitan respuestas claras y un cambio radical en las políticas públicas.
En contacto con el Grupo de Medios TVO, la licenciada en Psicología Yessica Müller, presidenta de la Fundación Libella, se mostró alarmada por la gravedad de la situación y la falta de recursos y estrategias para enfrentarla. “Ya no sé cuántas notas más enviar, cuántas puertas más golpear para que realmente haya un plan provincial de salud mental”, expresó con desesperación la especialista. Según Müller, es imprescindible que el Estado provincial tome cartas en el asunto y establezca un plan integral que contemple tanto la prevención como la atención de la problemática. «El suicidio no es solo un problema de salud, es una cuestión de política pública», afirmó.
En su intervención, la licenciada recordó que, si bien en los últimos años ha habido algunos avances, como la creación de la residencia en salud mental, estos esfuerzos han sido insuficientes. «Este es el tercer año de la convocatoria para la residencia en psiquiatría, pero luego no se convocaron más profesionales. Hay un faltante de recursos humanos, pero también falta un plan estratégico que contemple, por ejemplo, la atención en el interior provincial», señala Müller.
Actualmente, la mayoría de los psiquiatras y psicólogos se concentran en la capital y en Clorinda, mientras que el resto de la provincia sigue desatendido. La situación es aún más crítica en rutas como la 81, donde la presencia de profesionales es casi inexistente. Esto genera una desigualdad en el acceso a la salud mental, especialmente para aquellos que viven en áreas más alejadas.
A pesar de los esfuerzos, como las consultas virtuales de algunos psiquiatras, los costos siguen siendo un obstáculo para muchas personas que no pueden viajar hasta la capital. Müller destaca que, aunque la telemedicina es un paso adelante, no resuelve el problema de fondo: “Necesitamos que el Estado se haga cargo de un plan integral que tenga en cuenta todas las necesidades de la provincia, y que no dependa solo de las organizaciones privadas o de los esfuerzos aislados”, subrayó.
El llamado a la acción, según la psicóloga, no debe ser solo para el Estado provincial, sino que debe involucrar a todos los sectores de la sociedad: medios de comunicación, sector privado, organizaciones de la sociedad civil y, sobre todo, a los propios usuarios y sus familias. “Son ellos quienes nos marcan cómo se sienten, qué está bien y qué no, y es con ellos que debemos trabajar para mejorar los servicios de salud mental”, aseguró.
Müller también hace hincapié en la importancia de desestigmatizar la salud mental. “Hablar de este tema, sensibilizar a la comunidad y eliminar los tabúes y prejuicios es un avance gigantesco”, afirmó. Sin embargo, aclaró que aún queda un largo camino por recorrer.
Es hora de que Formosa dé un paso adelante y comience a tratar la salud mental con la urgencia y el compromiso que requiere. La implementación de un plan provincial de salud mental es una necesidad que no puede seguir postergándose, ya que la vida de muchas personas está en juego.