Tras el dato de inflación de febrero de 2,4%, el costo de vida en marzo se aceleró de acuerdo a las proyecciones finales de casi todas las consultoras privadas, impulsada por factores estacionales y en medio de la tensión cambiaria por la incertidumbre por el futuro esquema cambario.
La única medición que dio en marzo una inflación igual a la de febrero fue de la Fundación Libertad y Progreso. El resto de la consultoras reflejaron una aceleración: el relevamiento del Centro de Estudios Orlando Ferreres arrojó 2,9%: los sondeos de Eco Go, EconViews, y C&T -se efectúa en el Gran Buenos Aires- y Lambda Consultores un 2,7%; FMyA y Analytica 2,5%
Los analistas proyectan que la inflación de abril podría evidenciar una desaceleración respecto a marzo, aunque otra vez no perforaría el 2% que anhela el Gobierno, en parte porque la reciente escalada de los dólares paralelos y las dudas sobre el futuro régimen cambiario podrían impactar negativamente, y derivar en aumentos preventivos.
En ese sentido, algunos analistas consideran que este ruido cambiario sumado a un contexto internacional más adverso por la suba de aranceles a las importaciones que impulsa el presidente de Estados Unidos, podría demorar más de los previsto que la inflación perfore ese 2%.
Inflación de marzo: los motores de la aceleración
La cifra oficial de inflación de marzo será difundida por el INDEC el viernes 11 de abril. De acuerdo a los sondeos privados, el costo de vida el mes pasado estuvo impulsado principalmente por factores estacionales como el inicio de clases, el precio de los alimentos, y la tensión cambiaria.
La consultora Eco Go señaló que «a pesar del crawling al 1% y la contención en la suba de las tarifas, que volvieron a definirse de forma discrecional por debajo de la inflación en marzo, el IPC no termina de romper la tan esperada barrera del 2% y anota un segundo mes consecutivo al alza».
Indicó que «varios contribuyeron, como la propia estacionalidad de marzo, donde el fin del verano y la vuelta a clases, suponen subas algo más pronunciadas en rubros como Educación (+5%), que traccionó el indicador al alza».
«En segundo lugar, la dinámica de alimentos (+3,3%) continuó presionando el índice. Por un lado, la carne vacuna, que en febrero fue protagonista, mostró nuevas subas, aunque algo más moderadas, con un aumento del 5,1%, mientras que el pollo acompañó con un aumento del 6,6%. Por otro lado, los precios de las verduras experimentaron una fuerte suba tras las lluvias y se ubicaron 12,2% por encima de lo registrado el mes pasado», explicó.
La consultora remarcó también que «la incertidumbre derivada de la falta de precisiones respecto al acuerdo con el FMI y el futuro del esquema cambiario, se tradujeron en una fuerte presión sobre los dólares paralelos que experimentaron una marcada suba a pesar de los intentos de intervención –tanto a nivel discursivo como con reservas- por parte del Gobierno».
Por su parte, Florencia Iragui, analista de LCG, comentó que «para marzo proyectamos una inflación general como piso similar a la de febrero (2,4% mensual): el estancamiento en la inflación de alimentos y bebidas en torno al 3% y la incertidumbre cambiaria que reina desde mediados de mes incidirían desfavorablemente en el porcentaje de variación de precios promedio».
La medición de la consultora Ferreres detectó que los principales aumentos en marzo se verificaron en los rubros Educación, Alimentos y bebidas e Indumentaria encabezaron las subas del mes, registrando alzas de 5,4%, 4,9% y 4,% respectivamente, seguidos por Transporte y comunicaciones y Vivienda con incrementos de 2,5% y 1,9%, cada uno.
¿Qué inflación estiman para abril?
Eco Go planteó que «para abril, la estacionalidad propia de marzo debería diluirse llevando la inflación a niveles inferiores a los de marzo, pero la incertidumbre que implica un potencial cambio en el esquema cambiario podría jugar en el sentido contrario, impulsando la inflación al alza».
Al respecto, Rocío Bisang, analista de Eco Go comentó a iProfesional.com que «para abril estamos proyectando una inflación del 2,3% sujeta a que no haya grandes modificaciones ni saltos en lo cambiario».
Consultada sobre si el reciente salto de dólares paralelos y la incertidumbre cambiaria puede generar aumentos preventivos en abril, la analista sostuvo que «es probable, va a depender de cómo se sigue desarrollando el tema, cuánto se tarde en dar definiciones».
«Va a depender de que pase con las expectativas en los próximos días, los márgenes que tenga cada sector dada su estructura de mercado, costos y demanda, en particular en este contexto donde los salarios todavía están recuperándose, y capacidad para absorber o trasladar precios», acotó.
Leila García Kerman, analista de EconViews dijo que «para marzo proyectamos una inflación del 2.7%, y en abril estimamos que será un poco menor, ya que no contará con el componente estacional de educación y prendas de vestir».
«En cuanto a la incertidumbre cambiaria de estos últimos días, podría tener un pequeño impacto en ciertos rubros debido a un ajuste en las expectativas».
De igual mirada, Eliana Scialabba, Directora Ejecutiva del Centro de Estudios Económicos Argentina XXI (CEEAXXI) advirtió que «la reciente escalada de los dólares financieros podría presionar al alza la inflación de abril, especialmente en sectores con insumos importados o dolarizados». Y precisó que «los rubros más afectados serían electrónica, vehículos, alimentos y bebidas, e indumentaria, donde los costos de reposición se ajustan rápidamente al tipo de cambio.
«La incertidumbre sobre el esquema cambiario también puede generar aumentos preventivos en los precios«,especuló.
A su vez, Maximiliano Ramírez, socio de Lambda Consultores, proyectó una inflación para abril en torno a 2,6%.
En tanto, Camila Antequera, analista de Ferreres precisó que «para abril esperamos que la inflación baje hasta el 2,5%, en parte por los menores aumentos estacionales, y consideró que «la suba del dólar libre siempre puede repercutir sobre la inflación, pero por ahora la magnitud del alza del blue y los financieros no ha sido tan elevada, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos meses no han habido demasiado saltos cambiarios, por lo cual no se espera que impacte de manera notable, aunque si continúan subiendo, si podría verse un impacto».
Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, precisó que «por el momento mantenemos una proyección de 2,5% para abril, similar a la de marzo». Y enfarzó que «el gran interrogante es sobre el tipo de cambio oficial durante el mes por el nuevo acuerdo con el FMI».
«El traslado de un salto cambiario va a ser rápido, como siempre primero en los productos importados, pero en un contexto donde la economía en muchos rubros sigue por debajo del nivel de hace un año puede no ser similar la reacción respecto por ejemplo al salto que tuvo en 2023 después de las elecciones primarias», alegó.
Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso precisó que «la inflación en abril creemos que va a estar alrededor de 2%».
El economista Federico Glustein estimó que la inflación en abril rondaría «entre 2,4 y 2,5% pero si se cambia de esquema cambiario, podría presionar a un alza y pasar el 3%, dependerá de cuales sean las modificaciones».
Asimismo, Iragui coincidió que la cifra inflacionaria de abril dependerá de como continué la cuestión cambiaria: «Cuánto se demore en conocerse y como sea el acuerdo con el FMI. también lo que pida el organismo a cambio de los desembolsos, implicarán mayor o menor presión sobre el nivel de precios«.
Inflación: ¿cuándo perforará el 2%?
Scialabba esgrimió que la suba de «los aranceles que impulsa Trump pueden afectar indirectamente a Argentina al generar mayor volatilidad en los mercados y alterar precios de exportación e importación, y esto podría frenar la desaceleración inflacionaria».
«Si bien la inflación mensual se ha estabilizado entre 2% y 3%, la combinación de factores externos y cambios en el esquema cambiario podría demorar una baja sostenida por debajo del 2% en el corto plazo», auguró.
A su vez, Ramirez prevé que en función del actual escenario «recién la inflación podría empezar con 1% en agosto o septiembre, antes lo esperaba para mayo, pero todo este ruido con el FMI y la dinámica en Estados Unidos, donde ahora en abril arranca la guerra comercial lleva a que rompa el piso del 2% en la segunda parte del año».
Antequera pronosticó que «si se mantiene el crawling al 1%, estimamos que la inflación podría perforar el 2% en mayo o junio»
Por su parte, Abram dijo que «recién estamos viendo una inflación por debajo del 2% en mayo». Y argumentó que «el hecho de que se haya depreciado el peso que es lo que vos ves en el alza de los dólares paralelos en la medida que se sostiene en el tiempo tiene impacto inflacionario»
En ese sentido, Abram señaló que esa tensión cambiaria puede empezar «a pegarle al resto de los bienes y servicios de la economía». Cree «que mayormente le va a pegar a los servicios y le va empezar a poner un piso más alto a la inflación futura»,aunque no la ve arriba del 2%..
Bisang contó que «estamos revisando las proyecciones de cuándo podría perforar el2%, pero probablemente sea un poco después del abril o mayo que esperábmos originalmente» y enfatizó que dependerá de que pase con el acuerdo con el FMI y si trae cambios en el esquema cambiario.
Bisang afirmó que el impacto que podrían tener los aranceles de Trump»es complejo».
Y fundamentó: «En términos teóricos una suba de aranceles implica un abaratamiento de los precios a nivel local, dado que parte de la oferta de bienes que antes se destinaba a exportar se reduce y va al mercado local, lo que se compensa parcialmente por el encarecimiento de las importaciones, dada la potencial caída en la producción de EE.UU frente al encarecimiento de los insumos y aumento de precios en general».
«¿Eso implica que los precios en Argentina van a bajar? No necesariamente, y no de forma generalizada. Sí puede suceder en algunos sectores puntuales, pero es una medida que también tiene efectos sistémicos en la producción, el empleo, y el tipo de cambio que no son para nada menores y pueden impactar en los precios a nivel local. De base, la incertidumbre que genera además supone un fly to quality que complica a la Argentina y puede afectar la disponibilidad de dólares y por tanto los precios», explicó.
Para la economista Natalia Motyl, «es poco probable que en abril logremos alcanzar una inflación del 2%, en todo caso podría ser más factible en mayo, y en el mejor de los casos observar una desaceleración gradual con tasas inflacionarias en torno al 1,5-2% en los meses siguientes».