Editorial del Obispo de Formosa, Monseñor José Vicente Conejero, en el periódico diocesano “Peregrinamos” de enero de 2026
Dios es amor y de Él procede todo bien y don perfecto (cfr. Sant 1, 17); por lo tanto, ya desde el principio, debemos afirmar que la Justicia y la Paz verdaderas, tan necesarias para el mundo de hoy en que vivimos, provienen de Dios.
Hemos dado inicio al nuevo Año 2026 con la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, a la que proclamamos e invocamos como Reina de la paz; además, hemos celebrado La Jornada Mundial de la Paz. El Papa León XIV, en su Mensaje, titulado «La paz esté con ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante», ha querido reafirmar de nuevo, una vez más, el primer saludo que dirigió a la Iglesia y al mundo entero el día de su inicio como Obispo de Roma, sucesor de Pedro: «Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente».
Deseamos unirnos a la Intención del Papa para este mes de enero: Por la oración con la Palabra de Dios. Oremos para que la oración con la Palabra de Dios sea alimento en nuestras vidas y fuente de esperanza en nuestras comunidades, ayudándonos a construir una Iglesia más fraterna y misionera. Precisamente, el domingo 25 de enero celebraremos el Domingo de la Palabra de Dios.
No cabe la menor duda de que, entre las aspiraciones más profundas actuales de la humanidad, en el tiempo presente, están: Una mayor JUSTICIA igualitaria entre los hombres, y una PAZ duradera y estable entre los pueblos y naciones de la tierra. Pues, son los designios de Dios, como profetizaba Isaías (Cf. Is 9, 6-7; 54,13 14) y lo proclamaron cantando y alabando la multitud del ejército celestial, cuando la Palabra de Dios, Jesucristo nuestro Salvador, se hizo carne y tuvo a bien asumir nuestra misma naturaleza humana (Cf. Lc 2, 13-14). Se convierten ambos anhelos en desafíos para toda la humanidad.
Ahora bien, si realmente queremos que la Justicia y la Paz se hagan realidad en nuestro mundo, no tenemos otro camino que el señalado, por la enseñanza y el ejemplo de JESÚS: Vivir el mandamiento del Amor. La Justicia y la Paz vendrán a nosotros como fruto y consecuencia del AMOR. Jesús nos amó hasta el extremo y se entregó por nosotros, dando su propia vida para nuestra salvación. De ello son testigos los Apóstoles y cuántos, a lo largo de los siglos, han seguido sus huellas y tratando, con la gracia del Espíritu Santo, imitarle. Por ello, inspirándonos en el Apóstol de los gentiles y en la invitación del mismo Jesús, hemos formulado el Lema Pastoral Diocesano del presente Año, lema que queremos vivir y poner en práctica, tanto a nivel personal como comunitario: JESUCRISTO, EL SEÑOR, NOS AMÓ Y SE ENTREGÓ POR NOSOTROS…(Cf. Gál.2,20) AGRADECIDOS: PERMANEZCAMOS SIEMPRE EN SU AMOR (Cf. Jn. 15,9).
El objetivo eclesial-pastoral de 2026: SER Y HACER: Una Iglesia Sinodal en: comunión, participación y misión. Objetivo y desafío para todos: implementar -en esta 3° fase en la que nos encontramos-las actitudes y acciones sinodales: escucha respetuosa de todos, conversión de relaciones, vínculos, procesos… sinceridad y transparencia de nuestras vidas y tareas pastorales. En una palabra, camino de santidad personal y comunitaria, siguiendo al Maestro, al Señor; pues sólo Él es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6), y «Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación» (Hech. 4, 12). En fin, que nuestra misión y tarea, en esta vida de peregrinos, no sea, ni consista en otra cosa más que en reproducir, -lo mejor que podamos- la imagen del Hijo Primogénito del Padre Dios (Cf. Rom 8,29).
Nuestra Señora del Carmen, Madre y Patrona de Formosa, ruega por nosotros.
FELIZ Y BENDECIDO AÑO NUEVO 2026
