LECTURAS RELACIONADAS
La ciudad de Formosa se encuentra conmocionada tras conocerse los detalles de una agresión sin precedentes. Lo que comenzó como una tarde habitual de diciembre para Francisco, un adolescente de apenas 14 años, terminó en una pesadilla de violencia física y psicológica que hoy mantiene a una familia exigiendo justicia y a una comunidad en estado de alerta.
Crónica de una agresión cobarde
Los hechos, que ocurrieron el pasado mes de diciembre, revisten una gravedad alarmante no solo por la disparidad de fuerzas, sino por la saña empleada. Rocío y Javier, padres de la víctima, relataron cómo su hijo fue interceptado por cuatro hombres cuyas edades oscilan entre los 35 y 40 años. Bajo el pretexto de una supuesta «reprimenda» por haber pateado un portón —versión que la familia desmiente tajantemente—, los sujetos desataron una violencia desmedida.
El ataque no fue una simple discusión. Francisco fue golpeado con tal brutalidad que perdió el conocimiento en dos oportunidades. La vulnerabilidad del menor frente a cuatro adultos entrenados en la violencia convirtió la escena en un acto de supervivencia. Según las declaraciones de su madre, “Diciembre nos atravesó, nos arrodilló, la impotencia, tristeza, el dolor y un profundo desprecio hacia el ser humano se adueñaron de nosotros en estos días“.
Crueldad y abandono: el rol de los agresores
La violencia no terminó con los golpes. En un acto de perversidad adicional, los atacantes tomaron el teléfono celular de Francisco para fotografiarlo mientras estaba herido y enviarle la imagen a su madre junto a mensajes amenazantes. Posteriormente, destruyeron el equipo y le sustrajeron sus pertenencias, dejándolo abandonado a su suerte.
La denuncia de Rocío es punzante respecto a la situación en la que hallaron al joven: “Lo dejaron desvalido y herido tirado en la calle, con la policía de testigo“. A pesar del trauma, la familia destacó la intervención posterior de las fuerzas de seguridad y la justicia, señalando: “No saben lo agradecidos que estamos a todos y cada uno, por el amor, compromiso, respeto y responsabilidad con que nos atendieron y escucharon“.
Un llamado a la conciencia social
Para la familia, este caso trasciende lo personal y se convierte en una causa colectiva. Rocío ha vinculado su dolor con el de otras familias formoseñas que han perdido a sus hijos en actos violentos o siniestros viales, mencionando específicamente: “En memoria de todos los padres y familias a las que despertaron con un timbre, y un patrullero en la calle y no pudieron abrazar a sus hijos nunca más. En memoria de Sofía Puyo (nuestro ángel)”.
El pedido de los padres es claro: la sociedad no puede ser espectadora de la barbarie. “Ahora nosotros somos los muchos, padres, abuelos, hermanos, tíos, primos, amigos, amigos de amigos y una comunidad entera que debe velar por sus hijos“, sentenció la madre en su descargo.
Proceso judicial en curso
La causa avanza en los tribunales locales. La familia ya ha aportado pruebas contundentes, incluyendo grabaciones de cámaras de seguridad que registran el momento exacto de la agresión. Aunque los padres afirman conocer la identidad de los responsables, han optado por la prudencia legal para no entorpecer el debido proceso, aunque no descartan solicitar más ayuda ciudadana.
“Quizás alguien pueda aportar más datos de la identidad de las personas que salen en las grabaciones. Se lo agradeceremos“, manifestaron, apelando a la colaboración de cualquier testigo que pueda fortalecer la evidencia para asegurar que los cuatro agresores enfrenten las consecuencias penales de sus actos. (Fuente: algoestapasando.com.ar)
