domingo, 11 enero, 2026
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Fe en Movimiento: Monseñor Conejero y el Llamado a la Unidad tras el Cierre de la Navidad

Bajo las naves de la Iglesia Catedral de Formosa, el corazón espiritual de la provincia latió con una intensidad renovada durante la mañana de este domingo. En el marco de la misa de las 8:00 hs, Monseñor José Vicente Conejero Gallego presidió la celebración de la Fiesta del Bautismo del Señor, un hito que no solo marca el final de la Octava de Navidad, sino que establece la hoja de ruta para la misión de la Iglesia local en el año que comienza.

A continuación, detallamos los ejes centrales de una homilía que combinó la profundidad teológica, la alegría por las vocaciones sacerdotales y un agudo análisis de la realidad social y política actual.

El Tránsito Litúrgico: De la Cuna de Belén a las Aguas del Jordán

La ceremonia inició con un repaso pedagógico del tiempo que concluye. El obispo recordó cómo la comunidad ha transitado un camino de gozo desde el Adviento hasta hoy.

«Hoy, queridos hermanos, la fiesta del bautismo del Señor de Jesús. Y con esta fiesta también vamos a cerrar el tiempo de Navidad. Este tiempo que, después del adviento, de su preparación, hemos estado celebrando con tanta alegría el nacimiento de Jesús».

El prelado destacó hitos como la fiesta de la Sagrada Familia, que clausuró el año santo jubilar diocesano, la solemnidad de Santa María Madre de Dios el primero de enero y la reciente Epifanía. Con el bautismo, señaló, se cierra el círculo de la manifestación de Dios en la humildad de la carne para dar inicio a su vida pública.

Crónica de una Peregrinación: 50 Consagrados en Caacupé

Uno de los momentos más emotivos de la alocución fue el relato de la reciente experiencia compartida por el clero formoseño en el Paraguay. Monseñor Conejero expresó su gratitud por el acompañamiento espiritual de la feligresía durante los días de retiro.

«Antes de reflexionar en el bautismo, quiero agradecer al Señor las oraciones de todos ustedes por la feliz realización de nuestra convivencia anual y pequeño retiro y peregrinación a la Basílica de Caacupé, de la Santísima Virgen, la limpia pura concepción de los milagros que hemos llevado a cabo como todos los años en el Paraguay. Felizmente hemos estado 50 en total, entre presbíteros, diáconos y seminaristas mayores».

Para el obispo, esta convivencia no fue un mero trámite administrativo, sino un pulmón espiritual para la diócesis: «Damos gracias a Dios y ojalá que los frutos de esta convivencia ahora se puedan manifestar también entre nosotros en esta iglesia sinodal de mayor comunión, participación y misión».

Esperanza Vocacional: Nuevos Sacerdotes y Admisiones para la Diócesis

La nota de mayor regocijo para la estructura eclesial local llegó con el anuncio de las fechas concretas para el crecimiento del clero. Monseñor confirmó que el joven diácono ordenado el pasado día de San Lucas alcanzará el orden del presbiterado: «Será ordenado presbítero Dios mediante el 23, lunes 23 de marzo, en la parroquia de San Miguel Ángel, de donde es proveniente».

Asimismo, anunció que la cadena de vocaciones sigue firme con un nuevo rito de admisión a las órdenes sagradas el sábado 7 de marzo en la parroquia de San Francisco de Asís. «Así que bueno, esto es motivo de gozo y de alegría y quizás sea la novedad más significativa que traemos de esta convivencia», subrayó con entusiasmo.

Análisis del Bautismo: Inocencia, Solidaridad y la Santísima Trinidad

Al adentrarse en la exégesis bíblica, Monseñor explicó por qué Jesús, siendo libre de pecado, decidió someterse al bautismo de Juan. Destacó que el Mesías, tras años de anonimato en Nazaret, eligió la fila de los pecadores para cargar con nuestras debilidades.

«Él no tenía necesidad, porque él es inocente, es santo entre los santos. De hecho Juan cuando lo vio dice no, cómo vienes tú a mí si soy yo quien tengo que acercarme a ti. Y se resistía a bautizar a Jesús porque él no tenía que convertirse de nada, no es como nosotros que somos pecadores y necesitamos la conversión».

Este acto de humildad, según el obispo, provocó la manifestación del «misterio central de nuestra fe». Describió cómo el Espíritu descendió para ungir a Jesús con el «óleo de la alegría» y cómo la voz del Padre resonó desde el cielo abierto. «Este es mi hijo muy amado en quien tengo puesta mi complacencia… Escúchenlo», repitió Monseñor, trazando un paralelismo con la Transfiguración en el monte Tabor.

Un Mensaje contra la Grieta Política y la Acepción de Personas

En el tramo más social de su discurso, Conejero Gallego utilizó las palabras de San Pedro en los Hechos de los Apóstoles para interpelar a la sociedad formoseña sobre sus divisiones internas. Fue contundente al rechazar la discriminación por motivos ideológicos.

«Inicia ese discurso Pedro diciendo, Dios no hace acepción de personas, como nosotros frecuentemente hacemos, porque si uno no pertenece a mi partido político, parece que es enemigo. No, Dios no hace acepción. Él quiere la salvación de todos».

El obispo elevó el tono para pedir una mirada que supere las bajezas de las disputas partidarias: «Hemos pedido al Señor que el Espíritu Santo descienda también sobre nosotros y que procuremos perseverar en el bien, haciendo siempre la voluntad de Dios, no recurriendo a nuestros pensamientos, ideologías o partidismos que tenemos. Eso es muy bajo. Nosotros tenemos que tener la mira más alta, conforme al designio y al proyecto de Dios».

Conclusión: Una Iglesia que es «Luz de las Naciones»

Cerrando su homilía, el Obispo vinculó la identidad del bautizado con el título de la constitución dogmática Lumen Gentium. Afirmó que, al igual que Cristo es luz, la Iglesia y cada uno de sus miembros deben ser testimonios de amor y entrega.

«Por eso todos nosotros, bautizados, miembros del cuerpo de Cristo, tenemos que dar un testimonio con nuestra vida de amor, de humildad, de servicio, de entrega, tratando de imitar a nuestra cabeza, que es Jesucristo el Señor».

La invitación final fue un llamado a la acción concreta: «Hemos de procurar perdonarnos, amarnos y querer el bien para todos, sin excepción. El bien para todos, no solamente para algunos, para todos. Esto es lo que el Señor quiere… recordando nuestro propio bautismo y sigamos siempre las huellas, los pasos de Jesús, pasando por este mundo, haciendo siempre, siempre el bien. Que así sea».

Colaboración Informativa: Este reporte ha sido posible gracias a la labor de “La Voz del Santuario Nuestra Señora del Carmen”, programa radial de la pastoral de la Comunicación de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen – Iglesia Catedral de Formosa.

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