martes, 13 enero, 2026
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Alerta en el Aeropuerto El Pucú: Denuncian grave degradación del sistema de seguridad ante incendios

El gremio ATEPSA denunció que la terminal aérea de Formosa ha sufrido una degradación técnica que pone en riesgo la operatividad de los vuelos comerciales. Mientras se ultiman detalles para la inauguración de obras edilicias, los especialistas advierten que la falta de mantenimiento en las autobombas sitúa al aeropuerto muy por debajo de las categorías internacionales de seguridad.


El Escenario: Entre el Brillo de la Obra y la Sombra de la Inseguridad

El Aeropuerto Internacional El Pucú se encuentra en el centro de una profunda contradicción. Por un lado, el anuncio de la habilitación de la «etapa uno de la remodelación» genera expectativas en la comunidad formoseña, prometiendo una nueva imagen institucional y una mejor capacidad de embarque para los pasajeros de Aerolíneas Argentinas, la única operadora comercial que actualmente conecta a la provincia con el resto del país. Sin embargo, detrás de los nuevos paneles y la pintura fresca, subyace una denuncia técnica de extrema gravedad.

El periodista Fernando López, conductor del ciclo radial “Una Cuestión de FEr”, puso luz sobre un documento fechado el 12 de enero, en el cual la Asociación de Técnicos y Empleados de la Protección de la Aeronavegación (ATEPSA) alerta formalmente a la ANAC y a la Aviación Civil Internacional sobre la “severa degradación del servicio de salvamento y extinción de incendios”.


La Entrevista: Marcelo Chávez y el Diagnóstico de la Crisis

En comunicación directa con el programa, Marcelo Chávez, secretario adjunto de ATEPSA, fue contundente al describir el panorama actual. Chávez explicó que la seguridad aeroportuaria no es algo que pueda quedar librado al azar o a la improvisación de servicios urbanos.

“El tema del servicio contraincendio es muy particular en lo que refiere a los aeropuertos. No es lo mismo un bombero o un autobomba de ciudad que el de un aeropuerto y por lo tanto tampoco la capacitación del personal ni el material que utiliza”, sentenció el referente gremial. Según Chávez, los trabajadores han reportado falencias que han llevado al aeropuerto a una “situación límite” que ya no puede ser ignorada bajo parches administrativos.

El punto neurálgico del conflicto es la salida de servicio de la unidad principal del aeropuerto: una autobomba de alta gama de la marca Oshkosh, reconocida mundialmente por su capacidad de respuesta en siniestros aeronáuticos. “Claramente hoy esa esa autobomba se encuentra fuera de servicio, el material con el tiempo se deteriora”, señaló Chávez, agregando que el aeropuerto ha quedado reducido a operar con una vieja unidad Ford 7000, cuyas prestaciones son insuficientes para las exigencias de la aviación comercial moderna.


El Descenso de Categoría: De la Normativa a la Realidad

Uno de los datos más alarmantes que arrojó la entrevista es la disparidad entre la categoría que el aeropuerto declara tener y la que realmente puede sostener con su equipamiento actual. De acuerdo con la normativa aeronáutica, para recibir aeronaves comerciales, el aeropuerto debería estar encuadrado en la Categoría Siete.

Sin embargo, Chávez reveló una realidad mucho más precaria: “El aeropuerto de Formosa está publicado y debería tener para las operaciones una categoría siete. Hoy en día con la autobomba que tiene no estaría llegando ni a un tres de categoría. Si bien se ha hecho un parche de pedir una autobomba de ciudad, cosa que tampoco está bien y que no cuenta con los medios adecuados, se la hace pasar como una categoría seis”.

Esta brecha de seguridad implica que, técnicamente, el aeropuerto no cumple con los estándares necesarios para el aterrizaje y despegue de los vuelos diarios. “No debería operar en esas condiciones el vuelo comercial”, advirtió el secretario adjunto, subrayando que la falta de equipamiento no solo pone en peligro a los pasajeros, sino también al personal de bomberos y técnicos que deben intervenir ante una emergencia.


El Problema del Autocontrol: La ANAC como Juez y Parte

Durante el análisis periodístico de Fernando López, surgió una de las fallas estructurales del sistema aeronáutico argentino: la falta de una fiscalización externa e independiente. En la actualidad, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) es la encargada de prestar el servicio de extinción de incendios y, simultáneamente, la encargada de controlar que dicho servicio se cumpla correctamente.

“La ANAC debería controlarse a sí mismo, razón por la cual fallaron los propios controles. Los motivos que tiene la ANAC para mantener el servicio en esas condiciones no lo sé, pero el servicio se encuentra degradado”, enfatizó Chávez. Esta situación genera un vacío de responsabilidad donde las fallas graves de mantenimiento —como los problemas en la caja de transferencia, pérdida de potencia y deficiencias en el sistema de inyección de la autobomba principal— quedan ocultas bajo prórrogas administrativas que permiten seguir operando a pesar del riesgo.


Responsabilidades Compartidas y Soluciones Pendientes

Es importante diferenciar las competencias dentro de la terminal. Mientras que la empresa Aeropuertos Argentina 2000 es la concesionaria de la parte edilicia y comercial, la seguridad operativa depende estrictamente del Estado Nacional a través de la ANAC.

“El aeropuerto de Argentina 2000 no tiene nada que ver con esto, es el área operativa. Quien está a cargo del servicio contraincendio es la ANAC y claramente depende directamente del Estado Nacional”, aclaró Chávez, deslindando la obra de infraestructura de la crisis de seguridad.

Por su parte, el periodista Fernando López cerró la nota con una dura reflexión sobre la historia de estos problemas en la provincia, recordando que la autobomba Oshkosh fue presentada con bombos y platillos hace casi una década (en 2014) y que hoy, por falta de inversión en mantenimiento preventivo, es un «elefante blanco» fuera de servicio.

“No se soluciona el asunto así. Que haya pasado en el gobierno anterior y que siga pasando en este, no significa que los problemas se solucionen así. No se arregla una autobomba diciendo que el problema ya venía de antes. La solución es repararla para que puedan llevarse adelante las tareas de aterrizaje con seguridad”, concluyó López.

En definitiva, mientras se preparan las cintas para el corte de inauguración de la nueva fachada el próximo 14 de enero, la comunidad aeronáutica se pregunta si el brillo de las nuevas instalaciones podrá tapar la vulnerabilidad de un sistema de seguridad que, en palabras del gremio, está hoy por debajo de lo aceptable para la vida humana.

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