martes, 13 enero, 2026
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El Dr. Rolando Granada desmitifica el impacto de Dioxitek y reclama un plan estratégico nacional

El Dr. Rolando Granada, una de las mentes más brillantes de la ciencia argentina, brindó precisiones sobre el incierto panorama que atraviesa el sector nuclear. El Investigador Superior de la CNEA y referente del Instituto Balseiro, analizó las declaraciones del secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoles, y defendió la continuidad de la planta de Dioxitek en la provincia de Formosa como un activo estratégico irrenunciable.


La ausencia de un plan nuclear y la preocupación por el sistema científico

En una entrevista brindada al programa “Exprés En Radio” por FM VLU 88.5 del Grupo de Medios TVO, comenzó abordando la incertidumbre política que rodea a las inversiones energéticas. Para el Dr. Granada, las recientes afirmaciones oficiales carecen de la estructura necesaria para ser consideradas una política de Estado.

“Todavía el plan no ha sido explicitado. Este, lo que el nuevo secretario Asuntos Nucleares afirma en esa nota es un conjunto de opiniones respecto al estado de situación que él ve y este cuál sería alguna de las premisas para su gestión. O sea, ¿cuáles serían los ejes que él piensa abordar? Pero ciertamente eso todavía no es un plan nuclear, donde este, por supuesto, debe estar deben estar contenidos un conjunto de capítulos referidos a inversiones, formación de recursos humanos, proyectos prioritarios, proyectos de base”, sentenció el físico.

Granada enfatizó que la Argentina ha alcanzado “posiciones protagónicas en el concierto mundial” gracias a 75 años de trayectoria de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y que reducir la gestión a comentarios genéricos pone en riesgo décadas de avance.

El debate por el déficit: ¿Qué hay detrás del «agujero» de Dioxitek?

Ante la consulta sobre un supuesto déficit de 4.000 millones de pesos mencionado por la gestión actual, el Dr. Granada explicó que estos números responden a la dinámica interna del «ecosistema nuclear» y no a una ineficiencia propia de la planta formoseña.

“Dioxitek es una de las empresas que pertenece a este llamado ecosistema nuclear argentino. Fue creada en su momento para dedicarse a producir los el material para los elementos combustibles de nuestras centrales nucleares. Estos montos, agujeros presupuestarios, tiene que ver con transferencias de fondos o no transferencias de fondos siempre dentro del del ámbito nacional. Eso no tiene absolutamente nada que ver con la provincia de Formosa”.

El investigador detalló que estos retrasos suelen deberse a deudas entre las mismas empresas estatales (como Nucleoeléctrica Argentina S.A.) o a la detención de obras que generan costos adicionales por mantenimiento y pagos al exterior. “Si no se paga, es un agujero que debe ser cubierto apropiadamente. Seguramente son cuestiones contables dentro de la empresa y su relación con las otras empresas del sector”, puntualizó.

Formosa como nodo estratégico: La necesidad de terminar la obra

Uno de los puntos más fuertes de la entrevista fue la defensa de la planta ubicada en las afueras de la ciudad de Formosa. Con un grado de avance físico muy elevado, Granada considera un error histórico no finalizar el proyecto.

“Esa planta que tiene un grado de avance muy alto, donde tiene equipos comprados, donde los procesos que van a ser realizados son procesos químicos no nucleares. Todas estas previsiones deben satisfacerse, sobre todo porque la planta no iba entonces a involucrar procesos nucleares de ningún tipo, ni tampoco producir algún tipo de resto o residuos contaminante para el ambiente. Por eso es mi propuesta, mi convicción de que esa planta debe terminarse. El país ha invertido mucho dinero ahí, debe terminarse, debe quedar resuelto el problema en Córdoba y debe aparecer en Formosa una nueva posibilidad para nuestra gente”.

Además, recordó que el traslado desde Córdoba hacia Formosa no fue aleatorio, sino fruto de una necesidad de relocalización industrial y un ofrecimiento generoso de la provincia para albergar una industria que provee “trabajo de calidad y que no contamina el ambiente”.


Seguridad ambiental: «No es una central nuclear, es una planta química»

El Dr. Granada se tomó el tiempo de explicar pedagógicamente los miedos que circulan en la sociedad formoseña respecto a la radioactividad. Con la autoridad de quien ha vivido 50 años dentro del sector, aclaró la naturaleza del procesamiento de uranio.

“La planta de Formosa no es una planta que vaya a tener procesos nucleares, no es una central nuclear ni un reactor nuclear. Es una planta química, lo que va a hacer es procesar diferentes formas en los cuales el uranio, que es un elemento natural, lo tenemos en nuestra tierra. La planta esta lo que va a hacer es transformar un mineral que contiene uranio, que en realidad ya es un preprocesado de eso que se llama torta amarilla o yellow cake en inglés, transformarlo en dióxido de uranio. Pero la planta en sí no va a ser peligrosa, no va a producir radiación”.

Para desmitificar el concepto de radiación, el profesor emérito explicó que los seres humanos convivimos diariamente con ella: “Nosotros mismos, porque estamos hechos de esos mismos átomos que están en nuestra tabla periódica, somos radioactivos, este, eso quiere decir que nosotros también emitimos radioactividad. Hay cosas que emiten más radioactividad como las bananas”.

El rol de los controles y la soberanía tecnológica

Finalmente, el Dr. Granada hizo un llamado a confiar en las instituciones de control argentinas, como la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), a la cual definió de forma contundente:

“En la nación tenemos la autoridad regulatoria nuclear que es como un perro de presa para todas las actividades nucleares, que es la que habilita o deshabilita cualquier planta proceso o fábrica en la cual se esté trabajando con material nuclear. Yo estoy diciendo esa planta es una planta segura, es una cosa que no va a emitir nada al ambiente, no va a emitir humo, no va a emitir ningún resto radiactivo”.

La entrevista concluyó con una reflexión sobre el impacto del ajuste en la educación y la ciencia. El investigador lamentó la detención del proyecto CAREM y otros hitos tecnológicos, instando al Gobierno Nacional a valorar la educación pública y la formación de profesionales que, en Formosa, ya se encuentran capacitados para operar una planta de vanguardia mundial.

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