Se trata del Centro de Día ubicado en la manzana de Güemes y Arenales. Los vecinos denuncian que los trabajos están paralizados desde fines de 2023. Maleza de dos metros, basura estancada y falta de visibilidad preocupan a las familias del sector.
Lo que nació como una promesa de contención y salud para el barrio San Pedro, hoy es una pesadilla urbana para quienes viven en sus alrededores.
El predio destinado al futuro Centro de Día, delimitado por las calles Silvestre Güemes, Arenales, Coronel Bogado y Joaquín de Los Santos, se ha transformado en un monumento al abandono que genera indignación y temor entre los residentes.
La obra, que según recuerdan los vecinos inició con gran despliegue a finales de 2023, se encuentra hoy totalmente paralizada. Las estructuras de hormigón a medio terminar son lo único que queda de un proyecto que hoy parece olvidado por las autoridades.
Un peligro en cada esquina
El principal reclamo de los habitantes de la zona apunta al estado de las veredas y la falta de mantenimiento. «Es imposible caminar por la vereda. El pasto está tan alto que nos obliga a bajar a la calle, con el peligro que eso implica por el tránsito», relató una vecina cuya vivienda colinda con el predio.
El problema de la maleza no es solo estético. En la intersección de Silvestre Güemes y Coronel Bogado, el pastizales de gran altura tapa completamente la visión de los conductores, lo que ya ha provocado varios roces y situaciones de riesgo en dicha esquina.
Foco de enfermedades
y microbasurales
La situación sanitaria es, quizás, el punto más crítico. Los alrededores de la obra se han convertido en el destino de microbasurales improvisados.
La acumulación de residuos genera olores nauseabundos que se vuelven insoportables durante las horas de mayor calor.
«Es insalubre. No solo es el mal aspecto, es que ahí viven todo tipo de plagas, desde ratas hasta alacranes», denunciaron ante este medio.
Además, advierten que los días de lluvia el escenario empeora drásticamente: «La zona se inunda, la basura flota por todos lados y, cuando el agua baja, queda estancada en los pozos de la obra, convirtiéndose en un criadero de mosquitos», explicaron, manifestando su preocupación por el riesgo de dengue.
La pregunta de
los vecinos: ¿Continuará
así por tres años más?
La incertidumbre es el sentimiento común en el San Pedro. Las familias del barrio se preguntan si existe un plan real para concluir la obra o si están condenados a convivir con este baldío gigante de forma indefinida.
Abandono
«Vimos cómo empezaron con todo en 2023 y de un día para el otro desaparecieron las máquinas. ¿Vamos a tener que esperar tres años más o directamente esto va a quedar así para siempre?», cuestionó otro residente. Mientras esperan una respuesta oficial, los vecinos exigen, al menos, que el municipio o los responsables de la obra procedan al desmalezado urgente y la limpieza del predio para devolver un mínimo de seguridad y salubridad al barrio.
