La Diputada Provincial (UCR) ha puesto en el centro del debate público la creciente tasa de suicidios en la Policía de Formosa. Exige que el Ministerio de Gobierno abandone el silencio y brinde herramientas reales de contención para los efectivos jóvenes.
Un escenario de vulnerabilidad que no admite más demoras
La realidad de la seguridad en Formosa atraviesa uno de sus momentos más oscuros, no por el avance de la criminalidad externa, sino por una crisis interna que está diezmando sus propias filas. La muerte de efectivos policiales por mano propia se ha convertido en una herida abierta que la política no puede seguir ignorando. En este contexto, la Diputada Carla Zaiser utilizó sus plataformas oficiales para canalizar un reclamo que resuena en los hogares de cientos de familias policiales que hoy viven bajo el temor y la incertidumbre.
Zaiser no solo busca visibilizar una estadística alarmante, sino que intenta humanizar una problemática que muchas veces queda sepultada en expedientes administrativos. Según la legisladora, el sistema actual está fallando en la protección de sus protectores. En un mensaje cargado de urgencia, sostuvo: «El dolor nos interpela y nos obliga a reaccionar. No podemos permitir que más jóvenes sientan que están solos o que no hay salida. Las autoridades tienen en sus manos la posibilidad —y la responsabilidad— de transformar este dolor en acciones concretas: escuchar, prevenir, acompañar y cuidar. Cada demora cuesta, y cada decisión a tiempo puede significar una vida salvada.»
El foco en la formación y el ingreso: ¿Quién cuida a los que recién empiezan?
Uno de los puntos más críticos señalados en la nota periodística es la calidad del acompañamiento psicológico que reciben los aspirantes y los recién egresados. La transición entre la formación académica y el servicio operativo en la calle supone un choque emocional y profesional que, sin el seguimiento adecuado, puede resultar devastador.
Zaiser insiste en que el Estado provincial debe rendir cuentas sobre qué sucede dentro de las escuelas de policía y en los primeros años de destino de los agentes. La falta de transparencia en los protocolos de salud mental ha llevado a la oposición a exigir la presencia de los responsables políticos en el recinto legislativo. La diputada fue tajante al señalar la opacidad del manejo ministerial: «Algo está pasando en la policía en la provincia de Formosa. Hace tiempo venimos pidiendo la interpelación del ministro González para que dé explicaciones acerca del acompañamiento que tienen los jóvenes que ingresan a las policías y qué tipo acompañamiento tienen cuando ingresan. Es importante abordar la problemática del suicidio de manera urgente y que no nos cuesten más vidas.»
La interpelación como herramienta de cambio necesaria
El pedido de interpelación al Ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo, Jorge Abel González, no es una movida política aislada, sino una respuesta a lo que Zaiser considera un «abandono de persona institucional». La legisladora argumenta que el hermetismo con el que se maneja la institución policial impide conocer la verdadera magnitud del problema y, por ende, bloquea la implementación de soluciones efectivas.
La nota periodística destaca que la presión a la que están sometidos los uniformados —largas jornadas laborales, salarios que a menudo no cubren las necesidades básicas y la exposición constante a la violencia— forma un caldo de cultivo para la depresión y la ansiedad. Sin un sistema de «puertas abiertas» donde el policía pueda buscar ayuda sin temor a ser sancionado o apartado de su cargo, la salida trágica aparece como una opción para quienes se sienten desamparados por el propio Estado que juraron defender.
Hacia un protocolo de emergencia en salud mental
Para la Diputada Zaiser, la solución debe ser integral y participativa. No basta con discursos de ocasión tras una tragedia; se requiere una reforma en el gabinete psicotécnico de la fuerza y una presencia constante de profesionales de la salud mental en cada unidad regional. La prevención del suicidio requiere, ante todo, voluntad política para reconocer que el problema existe.
La sociedad formoseña observa con preocupación cómo sus jóvenes, en el inicio de sus carreras profesionales, ven truncadas sus vidas por una falta de contención que parece sistémica. El llamado de Carla Zaiser es, en última instancia, una advertencia: si las autoridades provinciales no se hacen cargo hoy de la salud mental de sus policías, el costo mañana seguirá siendo irreparable en términos de vidas humanas.
