El inicio del ciclo económico de 2026 ha traído consigo un panorama de incertidumbre y preocupación para los hogares de la capital formoseña. El precio de la carne vacuna, elemento central en la cultura gastronómica y nutricional de la región, ha experimentado un ajuste que, lejos de ser una corrección menor, se consolida como una de las subas más agresivas de los últimos meses. Durante las tres primeras semanas de enero, el sector cárnico en la ciudad de Formosa ha sido testigo de una reconfiguración de precios que, según analistas locales, «responde a una combinación de estacionalidad, costos de logística y la falta de oferta de hacienda en pie que se arrastra del periodo anterior».
Crónica de un aumento anunciado: El comportamiento del mercado en enero
Desde los primeros días del mes, los consumidores que se acercaron a las principales carnicerías de la ciudad y a los puestos del Mercado Frutihortícola notaron un cambio de pizarra casi semanal. Los cortes más populares para el consumo diario, como la carne molida y la pulpa, han sufrido incrementos que oscilan entre el «15% y el 22% en tan solo veinte días». Sin embargo, el fenómeno más alarmante se observa en la brecha de precios entre las carnicerías de barrio y las grandes cadenas de supermercados.
Mientras que en las grandes superficies los precios logran contenerse parcialmente mediante acuerdos de volumen, en los comercios de cercanía del Circuito Cinco o de barrios como San Miguel, el impacto es directo. Los propietarios de estos establecimientos aseguran que «el precio de la media res que entregan los frigoríficos ha subido de manera sostenida, lo que nos obliga a trasladar ese costo al mostrador para no trabajar a pérdida». Esta situación ha generado que cortes como el vacío o la costilla, fundamentales para el tradicional asado del fin de semana, se conviertan en productos de lujo, alcanzando valores que en muchos casos superan los «$20.000 por kilo».
Antecedentes y contexto: El pesado lastre del 2025
Para comprender la magnitud de lo que ocurre en este enero de 2026, es imperativo analizar el comportamiento del sector durante el año pasado. El 2025 se caracterizó por ser un periodo de altísima volatilidad. Según los informes de las cámaras de comercio locales, el acumulado anual de incremento en la carne vacuna en la provincia de Formosa superó ampliamente la inflación general del país.
Se estima que durante el último año, el producto cárnico tuvo una variación que rozó el «58% acumulado», impulsado principalmente por la escasez de animales terminados para consumo interno. La sequía prolongada que afectó a gran parte de la cuenca ganadera del NEA en años previos derivó en una menor tasa de preñez y, por ende, en una oferta reducida que hoy golpea la cadena de suministros. Un especialista local señaló que «la falta de políticas de fomento para el engorde a corral en la zona ha hecho que dependamos en gran medida de los precios que se fijan en los mercados concentradores de otras provincias».
Variación de precios: Un desglose de la canasta cárnica
A continuación, se presenta un cuadro detallado con la variación de los cortes más representativos en la ciudad de Formosa, comparando el cierre de diciembre con la realidad de la tercera semana de enero:
| Corte de Carne | Precio Diciembre 2025 | Precio Enero 2026 | Impacto en el Bolsillo |
| Costilla de Novillo | $11.200 | $14.800 | «Incremento del 32%» |
| Vacío (Especial) | $16.500 | $19.900 | «Aumento de $3.400» |
| Pulpa Negra/Bola de Lomo | $13.100 | $15.600 | «Suba del 19%» |
| Carne Molida Común | $6.800 | $8.200 | «Ajuste estacional» |
| Matambre | $14.000 | $17.500 | «Variación significativa» |
Impacto social y cambios en la conducta del consumidor
El efecto inmediato de esta escalada de precios es la retracción del consumo. El formoseño, históricamente un consumidor intensivo de proteína roja, está migrando hacia alternativas más económicas. El pollo y el cerdo han visto un incremento en su demanda, aunque estos también han sufrido subas menores por arrastre. En las carnicerías, la postal se repite: «Ya no se vende por kilo, se vende por lo que el cliente tiene en el bolsillo; piden $4.000 o $5.000 de carne para el día».
Este cambio de hábito no solo afecta la dieta de las familias, sino que también pone en riesgo la sostenibilidad de los pequeños comercios. Muchos carniceros temen que, de continuar esta tendencia alcista, se produzca un «enfriamiento del mercado que derive en el cierre de locales pequeños que no pueden sostener los costos fijos de energía y refrigeración con ventas tan bajas». La electricidad, factor clave para la conservación de la mercadería, es otro de los costos que ha subido, presionando aún más el margen de ganancia de los comerciantes locales.
Perspectivas para el resto del trimestre
Hacia adelante, las perspectivas no son del todo alentadoras. Si bien se espera que tras el pico de consumo de las vacaciones de verano los precios tiendan a estabilizarse, factores macroeconómicos y regionales sugieren lo contrario. La presión impositiva y el costo del flete, dada la ubicación geográfica de Formosa, actúan como un piso que impide que los precios bajen significativamente.
El mercado ganadero nacional se encuentra en una etapa de retención de vientres, lo que significa que «pasará un tiempo considerable hasta que la oferta de carne logre equilibrar la demanda interna y aliviar los precios al consumidor final». Por el momento, la mesa de los formoseños sigue en vilo, esperando que las variables económicas den un respiro en un mes que, históricamente, siempre ha sido difícil de afrontar.
