El silencio de la mañana en el barrio San Pedro se vio abruptamente interrumpido por un hallazgo que ha despertado el temor y la incertidumbre entre los residentes. Lo que comenzó como una sospecha por olores nauseabundos terminó en un despliegue policial de gran escala en una estructura olvidada por el tiempo.
La intervención policial y el hallazgo inicial
El operativo se desencadenó tras la denuncia de un vecino que alertó sobre un aroma insoportable que emanaba de una construcción inconclusa. «Alrededor de las 06:00 horas, personal del Comando Radioeléctrico Policial Zona 3 acudió al requerimiento y constató la presencia de un hombre sin signos vitales, en avanzado estado de descomposición».
La escena, marcada por la precariedad, obligó a los efectivos a establecer un perímetro de seguridad inmediato. «Ante la situación, se tomaron las precauciones respectivas para resguardar el lugar, dando intervención a los policías de la Comisaría Seccional Cuarta».
Evidencias recolectadas y estado del cadáver
A pesar del avanzado estado de putrefacción, los peritos de la Dirección General de Policía Científica trabajaron minuciosamente en el terreno baldío. Entre los escombros y la maleza, se hallaron elementos que podrían ser claves para la reconstrucción de los últimos momentos de la víctima. «Los uniformados documentaron la escena y secuestraron una billetera sin documentaciones y una jeringa hallada en cercanías del cuerpo».
Respecto a la causa de muerte, los primeros exámenes visuales no arrojan certezas definitivas. «Según la inspección a simple vista, el cadáver no presentaba signos de violencia ni heridas visibles», y de igual manera, «no se observó lesiones de defensa o ataque en el cuerpo». No obstante, las autoridades han decidido mantener cautela absoluta. «El hallazgo de un cadáver en un terreno baldío ha generado una profunda conmoción y un clima de incertidumbre entre los residentes. Hasta el momento, las autoridades mantienen un estricto hermetismo sobre el caso, ya que no se ha podido determinar el sexo de la víctima ni las causas fehacientes de su fallecimiento».
Un escenario de abandono y precariedad
El sitio del hallazgo, ubicado en la intersección de las calles Güemes y Arenales, es el reflejo de una desidia de larga data. «El sitio es un predio que alberga una construcción de viviendas del IPV que nunca fue finalizada. Según los datos relevados en la zona, la estructura lleva más de dos años paralizada y carece de cualquier tipo de señalización oficial o cerramiento efectivo».
Lo que alguna vez fue proyectado como un beneficio comunitario —vecinos indican que «el edificio originalmente estaba destinado a ser una oficina del PAMI»— terminó convirtiéndose en un foco de peligro. «Al quedar a medio construir y sin techo, se transformó en un espacio vulnerable. Esta falta de seguridad física facilitó que personas ajenas al barrio ingresaran habitualmente al lugar, especialmente durante las horas de la noche».
Refugio de vulnerabilidad
Las pericias sugieren que el fallecido podría haber estado utilizando el lugar como vivienda. «En el sector donde yacía el cuerpo se encontraron diversos objetos personales, tales como prendas de vestir, calzado y elementos de higiene personal, incluyendo cepillos de dientes y máquinas de afeitar». El hallazgo de restos de alimentos refuerza la idea de un «escenario que sugiere que el sitio era utilizado como vivienda precaria por personas en situación de vulnerabilidad».
Reclamos por inseguridad y falta de custodia
La indignación vecinal no se ha hecho esperar. La comunidad recuerda que el predio solía tener vigilancia, pero «desde que el predio quedó sin custodia en noviembre, el movimiento de personas desconocidas se volvió una constante».
A esto se suma la crítica hacia la brevedad de las diligencias en el lugar. «El personal policial se retiró del lugar poco después de las 8:30 de la mañana, apenas una hora después de que el cuerpo fuera trasladado a la morgue. La rapidez con la que se levantó el operativo, dejando únicamente una cinta de peligro como resguardo, ha incrementado la sensación de desprotección en el barrio».
Investigación en curso
Por orden de la magistratura interviniente, el cuerpo fue retirado por el Cuerpo de Bomberos para su análisis profundo. «El Juez dispuso el traslado del cuerpo del hombre a la morgue del Poder Judicial para la autopsia respectiva, tarea que se llevó a cabo posteriormente sin poder determinarse, por el momento la identidad del hombre».
«La causa de muerte debido al estado de putrefacción que se encuentra el cuerpo, queda en investigación judicial». Mientras tanto, los habitantes del barrio San Pedro esperan respuestas que no solo identifiquen al fallecido, sino que brinden una solución definitiva a la estructura abandonada que hoy es sinónimo de tragedia.
