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Mientras el primer mes del año se despide con indicadores financieros envidiables —dólar bajo control, riesgo país en niveles mínimos y un Banco Central que no para de sumar reservas—, la realidad en la calle cuenta una historia diferente. El optimismo del mercado contrasta drásticamente con el estrés financiero de la clase media, que enfrenta obstáculos crecientes para cubrir sus gastos básicos.
Un reciente informe de la consultora Pulso Research pone cifras a este malestar social. Según el estudio (basado en 2.800 casos en todo el país), dos de cada tres hogares argentinos admiten dificultades económicas para completar el mes. Esta tendencia no solo es alta, sino que está en ascenso: en enero creció un 5% respecto al promedio del último semestre.
El desglose de la encuesta es revelador:
39,4% manifiesta tener “dificultades”.
25,5% describe su situación como de “grandes dificultades”.
El ajuste llega a la mesa: menos carne y alimentos
La pérdida del poder adquisitivo ha forzado a un 63,3% de las familias a recortar gastos. Lo más alarmante es que el ajuste ya no recae solo en el ocio, sino en bienes de primera necesidad:
Alimentos y bebidas: El 41,2% de los consultados ya redujo su consumo general.
Carne: Un 24,3% de los hogares ha tenido que resignar este producto clave en la dieta local.
Indumentaria: Un 13,6% ha postergado la compra de ropa.
Esta retracción coincide con los datos del INDEC que registró bajas en supermercados en siete de los últimos ocho meses, y de CAME, que reportó una caída del 5,2% en ventas minoristas durante diciembre, acumulando ocho meses de saldo negativo.
El refugio en la deuda
Para compensar la falta de ingresos, el endeudamiento se ha convertido en una estrategia de supervivencia. El 57,1% de las familias reconoce haber contraído deudas recientemente para sostener el funcionamiento del hogar.
| Nivel de Ingresos | Hogares endeudados (“Bastante” o “Mucho”) |
| Ingresos Bajos | 60,1% |
| Ingresos Medios | 55,9% |
| Ingresos Altos | 50,6% |
Este fenómeno evidencia que, aunque el fenómeno es transversal, golpea con más fuerza a los sectores vulnerables, donde 6 de cada 10 hogares están recurriendo al crédito o al préstamo para subsistir, marcando la cara amarga de la estabilidad financiera que celebra el Gobierno.
