sábado, 31 enero, 2026
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Formosa ante un cambio demográfico que reconfigurará la escuela primaria

La matrícula del nivel primario en Argentina caerá un 27% hacia el año 2030, lo que implica 1,2 millones de estudiantes menos en comparación con 2023. Este proceso, impulsado principalmente por la sostenida baja de la tasa de natalidad, tendrá efectos en todo el país y Formosa no será ajena a este cambio estructural, que plantea desafíos y oportunidades para el sistema educativo provincial.
Las proyecciones surgen del informe “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado”, elaborado por Argentinos por la Educación, con autoría de Martín De Simone, María Sol Alzú y Martín Nistal. El estudio combina proyecciones demográficas de la Dirección Nacional de Población (DNP) con datos oficiales de matrícula, secciones y cargos docentes del Relevamiento Anual de la Secretaría de Educación.
El objetivo del trabajo es anticipar cómo la contracción demográfica impactará en el sistema educativo y abrir el debate sobre cómo reorganizar recursos, infraestructura y planteles docentes en un escenario con menos alumnos.

Un escenario desigual
y desafíos para el norte
argentino

El informe muestra que la caída de la matrícula no será homogénea entre provincias. Si bien Formosa no se encuentra entre las jurisdicciones con mayores reducciones proyectadas, el descenso de alumnos será igualmente significativo y se enmarca en una tendencia que atraviesa a gran parte del norte argentino, donde la disminución es más moderada que en los grandes centros urbanos, pero sostenida en el tiempo.
Este escenario plantea interrogantes específicos para la provincia: qué hacer con escuelas rurales o de baja matrícula, cómo reorganizar secciones sin afectar el acceso a la educación y de qué manera aprovechar la eventual reducción de alumnos por aula para mejorar los aprendizajes, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad social.

Menos alumnos por
docente y aulas más
pequeñas

A nivel nacional, la relación promedio es hoy de 16 alumnos por cargo docente en primaria. De mantenerse la tendencia demográfica y el número de cargos, ese ratio podría bajar a 12 alumnos por docente en 2030. En provincias como Formosa, donde existen numerosas escuelas con baja densidad poblacional —en particular en zonas rurales—, esta tendencia podría acentuar la proliferación de aulas pequeñas, un fenómeno que ya se observa en distintas regiones del país.
El informe advierte que, si no se realizan cambios en la organización escolar, aumentará de forma considerable la cantidad de secciones con menos de 20 alumnos, mientras que los cursos numerosos prácticamente desaparecerán. Este proceso, que se replicará en todas las provincias con distinta intensidad, obligará a revisar la distribución de docentes y la estructura de las escuelas.

Oportunidad para
mejorar la calidad
educativa

Para Martín De Simone, coautor del informe, la caída de la natalidad no debe analizarse únicamente como un problema:
“En el sistema educativo abre una oportunidad: sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante”.
En el caso de Formosa, esto podría traducirse en mayor acompañamiento pedagógico, refuerzo de trayectorias escolares y políticas focalizadas en los primeros años de la primaria, donde se construyen las bases del aprendizaje.
Sin embargo, el especialista advierte que existe un riesgo concreto:
“La inercia institucional y objetivos que no ponen el aprendizaje en el centro pueden hacer que esta ventana de oportunidad se desperdicie”.

Impacto fiscal y
planificación
provincial

El informe estima que, a nivel nacional, la caída de la matrícula permitiría reasignar más de 70.000 cargos docentes y reorganizar más de 50.000 secciones, con un impacto fiscal equivalente a cerca del 15% del presupuesto educativo nacional. En provincias como Formosa, donde el sistema público tiene un peso central, el desafío no será tanto presupuestario como organizacional y de planificación de mediano plazo.
La investigadora del Conicet Cecilia Adrogué señala que, en el sector estatal, el presupuesto no depende directamente de la matrícula, lo que abre margen para repensar el uso de los recursos sin que ello implique recortes, siempre que exista una estrategia clara.

Qué hacer ante el
nuevo escenario

Entre las propuestas del informe que podrían aplicarse en la provincia se destacan:
• Reorganizar secciones con baja matrícula, especialmente en zonas urbanas.
• Reasignar docentes a tutorías, apoyos personalizados y programas de revinculación.
• Fortalecer la jornada escolar y los espacios de acompañamiento no académico.
• Invertir en materiales pedagógicos, infraestructura y formación docente.
La especialista Leyre Sáenz Guillén advierte que el debate no debe simplificarse:
“Menos alumnos por aula no siempre implica mejores aprendizajes. El desafío es aplicar políticas basadas en evidencia”.

Un debate que
Formosa deberá dar

La transición demográfica en marcha obliga a anticiparse. Para Formosa, el descenso de la matrícula primaria representa una oportunidad para mejorar la calidad educativa, reducir desigualdades territoriales y fortalecer las trayectorias escolares, siempre que las decisiones se tomen con planificación, diálogo y foco en los aprendizajes.
El interrogante central ya no es solo cuántos alumnos habrá en las aulas, sino qué sistema educativo se construirá para ellos.

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