La localidad de Gran Guardia vivió jornadas de alta tensión que finalmente desembocaron en una resolución favorable para los trabajadores de la Comisión de Fomento. Tras una serie de medidas de fuerza y una exposición pública sin precedentes, se confirmó que en la jornada de hoy los empleados podrán percibir la totalidad de sus ingresos.
El peso de la protesta y la visibilización
La estrategia de los trabajadores fue clara: llevar el conflicto más allá de las fronteras del pueblo. Como bien reza el dicho popular, «El que no llora no mamá», y en esta oportunidad la presión dio sus frutos. A través de la «VISIBILIZACIÓN pública de la crisis económica de la Comisión de Fomento GRANGUARDINA y la gran Repercusión mediática obtenida», el conflicto escaló hasta los despachos oficiales.
Ante el asedio de la opinión pública, el jefe comunal se vio obligado a acelerar gestiones que parecían estancadas. En tiempo récord, se logró el envío de los fondos necesarios para cancelar el «55% adeudado de haberes», permitiendo que en la fecha los trabajadores puedan «cobrar haberes del mes de enero del 2026».
El efecto dominó: Los proveedores en la cuerda floja
Sin embargo, el pago de sueldos es solo la punta del iceberg de una crisis financiera que afecta a todo el ecosistema local. El sector comercial, que actúa como soporte financiero invisible de la comuna, está llegando a su límite.
Un importante proveedor de la zona, cuya identidad se mantiene en reserva para evitar represalias, manifestó su preocupación por la cadena de pagos: «espero que también se regularice en breve la importante deuda que mantiene la Comisión de Fomento con mi negocio porque yo no puedo soportar muchos meses de ‘aguante’ porque no tengo mucho capital económico». Esta declaración pone de manifiesto que la vulnerabilidad económica de la gestión actual pone en riesgo incluso la estabilidad de los comercios privados de Gran Guardia.
Críticas a la gestión: ¿Logro extraordinario o deber cumplido?
Mientras los sectores alineados a la intendencia intentan presentar este pago como una victoria política, las voces críticas no han tardado en aparecer. Se cuestiona la efusividad de «Los obsecuentes» que «destacan el pago de haberes de la fecha sin tener presentes que lo que está haciendo Lázaro Caballero es simplemente cumplir con parte de sus compromisos de ejecutivo comunal, nada extraordinario».
Desde esta perspectiva, el pago de salarios no debería ser motivo de celebración, sino el punto de partida mínimo para una administración responsable. Las exigencias de la comunidad ahora se trasladan a otras deudas de infraestructura y servicios que afectan el desarrollo regional.
Las deudas pendientes: Infraestructura y producción
Para los vecinos y trabajadores, la agenda de Lázaro Caballero no termina con la acreditación de los sueldos. Se insiste en que el jefe comunal «debe preocuparse y ocuparse de todos los problemas sociales del lugar». Entre las prioridades que figuran en la lista de reclamos urgentes se encuentran:
- Vialidad: El avanzado estado de deterioro del «pavimento roto de la ruta provincial 16», una arteria vital para la conectividad.
- Producción local: La preocupante inactividad y falta de mantenimiento de «la Camara de Frío del Frigorífico COMUNAL GRANGUARDINO», un pilar fundamental para la economía ganadera de la zona.
Alivio para los bolsillos de las familias municipales, pero con un mensaje claro para la conducción política: la paz social dependerá de la capacidad de gestión constante y no solo de respuestas de emergencia ante el estallido de los conflictos.
