domingo, 8 febrero, 2026
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Clorinda sin agua potable: Una crisis sanitaria que arrecia bajo el sol formoseño

La ciudad de Clorinda atraviesa horas críticas. Lo que comenzó como una baja presión en algunos sectores se transformó, desde la noche de ayer, en un corte total del suministro de agua potable que afecta a la gran mayoría de los barrios. La ausencia del recurso vital, combinada con las temperaturas extremas que azotan a la región, ha generado un escenario de vulnerabilidad extrema para los más de 80.000 habitantes de la segunda ciudad de la provincia.

La indignación de los vecinos no solo radica en la falta de líquido, sino en el «silencio oficial por parte del Servicio Provincial de Agua Potable (SPAP)», que hasta el momento no ha emitido un comunicado explicando las causas del desabastecimiento ni el tiempo estimado de reparación.


El impacto en los barrios: «Una situación muy difícil»

Desde las primeras horas de la mañana, las redes sociales y las radios locales se inundaron de mensajes provenientes de barrios como Itatí, Libertad, Guadalupe y el sector céntrico. La constante es la misma: canillas secas y tanques vacíos.

«Hemos recibido reclamos desde distintos barrios de la ciudad por la falta de agua potable, no se conocen los motivos pero con estos calores es una situación muy difícil», señalan las crónicas locales que reflejan el malestar social. En un contexto donde el termómetro supera ampliamente los 38°C, el agua deja de ser una comodidad para convertirse en un elemento de supervivencia.

La queja colectiva se intensifica ante la falta de previsión: «Desde anoche no hay agua potable y hay una generalizada queja por falta de un comunicado por parte del SPAP», lo que impide a las familias planificar el racionamiento o la compra de agua mineral.


Análisis de situación: Riesgos inminentes para la salud

La interrupción del servicio de agua en una zona de calor subtropical no es un inconveniente menor; es una amenaza directa a la salud pública. Los riesgos identificados por especialistas ante esta coyuntura son:

  • Deshidratación Grave: Sin agua para consumo inmediato, niños y adultos mayores —los grupos más vulnerables— corren el riesgo de sufrir cuadros de deshidratación en cuestión de horas.
  • Golpes de Calor: La imposibilidad de refrescar el cuerpo o mantener ambientes higienizados eleva la probabilidad de síncopes por calor.
  • Enfermedades Gastrointestinales: Ante la desesperación, muchos vecinos recurren a fuentes de agua no seguras (pozos sin tratar o reservorios estancados), lo que dispara el riesgo de diarreas, cólera o parasitosis.
  • Higiene y Sanitización: En plena vigilancia epidemiológica por enfermedades como el Dengue, la falta de agua impide el lavado de manos y la limpieza del hogar, facilitando la propagación de virus y bacterias.

La incertidumbre como factor de riesgo

El mayor agravante de la crisis actual es la falta de información. Cuando una comunidad desconoce si el corte durará horas o días, tiende a entrar en un estado de ansiedad y acaparamiento que perjudica a los sectores más pobres, quienes no cuentan con sistemas de cisterna o recursos económicos para adquirir agua embotellada a precios de emergencia.

La ausencia de un plan de contingencia visible, como la distribución de agua mediante camiones cisterna en los barrios periféricos, agrava la «situación muy difícil» que mencionan los damnificados.


Que el SPAP rompan el silencio

Clorinda espera respuestas. La infraestructura básica de una ciudad no puede quedar a merced de la incertidumbre. Es imperativo que las autoridades del SPAP rompan el silencio y establezcan un cronograma de normalización. Mientras tanto, la salud de miles de formoseños sigue en jaque bajo un sol que no da tregua.

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