Desde el sistema de salud provincial advierten sobre los efectos de la radiación solar y otros factores propios de la temporada, y recuerdan medidas clave para prevenir daños en la piel.
Durante el verano, la exposición a la radiación solar, las altas temperaturas y el contacto frecuente con el agua de piscinas pueden provocar distintos daños en la piel. Por ese motivo, desde el sistema de salud provincial insistieron en la importancia de extremar los cuidados durante esta época del año.
La referente del servicio de Dermatología del Hospital Interdistrital Evita, doctora Tatiana Sosa, explicó que “la radiación ultravioleta está presente durante todo el año en nuestra provincia y es una de las principales causas de daño solar acumulado, que puede derivar en cáncer de piel y otras dermatitis fotoinducidas”.
En ese sentido, señaló que durante el verano los rayos solares tienen una mayor incidencia en la región.
Asimismo, indicó que el calor intenso favorece la sudoración y la pérdida de hidratación, lo que, sumado a otros factores ambientales, “hace necesario reforzar las medidas de cuidado de la piel”.
En ese marco, la especialista remarcó como principal recomendación evitar la exposición solar en los horarios de mayor intensidad, entre las 10 y las 17 horas, y subrayó la importancia del uso de protector solar como barrera fundamental frente al daño solar.
Al respecto, indicó que el protector debe contar con protección contra rayos UVA y UVB, con un factor de protección solar mayor a 30, adecuado a cada tipo de piel. Detalló que debe aplicarse de manera generosa en todas las zonas expuestas, incluyendo orejas, labios, cuello, cuero cabelludo y empeines, al menos 20 minutos antes de la exposición, y renovarse cada dos horas, o luego de salir del agua, transpirar o secarse con toalla.
Además, aclaró que la protección solar debe mantenerse incluso en días nublados o con resolana, ya que los rayos ultravioletas igualmente alcanzan la superficie de la piel.
Entre otros cuidados, recomendó el uso de ropa de mangas largas, sombrero de ala ancha y anteojos con filtro UV, así como mantener una adecuada hidratación, bebiendo al menos dos litros de agua por día y consumiendo frutas y verduras ricas en agua.
Por último, aconsejó el uso diario de cremas corporales hidratantes, especialmente después de la exposición al sol y del baño, a fin de conservar la elasticidad y la hidratación de la piel.
