08/02/2026 22:19hs.
Llegó ese momento. Por primera vez desde su salida a fines del 2018, Guillermo Barros Schelotto volvió a verse las caras con Boca, el club donde es ídolo. Esta vez, como DT de Vélez. Allí en el Amalfitani, antes de que comenzara el partido por esta cuarta fecha del Apertura, se acercó a saludar, junto a su hermano Gustavo, a Claudio Ubeda y a su cuerpo técnico.
Después, Agustín Marchesin, quien fue campeón de la Sudamericana 2013 con Lanús al mando de Guillermo, y Leandro Paredes, capitán del Xeneize y a quien no tuvo oportunidad de dirigir, fueron a saludarlo a él y a Gustavo también. Afectuoso reencuentro.
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La huella de Guillermo en Boca
“¿Te gustaría volver a ser el técnico de Boca para tener una revancha?”, le preguntaron a Guillermo en la conferencia previa a este partido. Y luego de una sonrisa, no anduvo con vueltas el ídolo que suma 18 títulos entre jugador y DT xeneize: “En lo único que pienso es en que Vélez gane el domingo, juegue bien, sea superior al rival y que mantenga la punta”.
En Boca, Guillermo estuvo dos años como entrenador. Fueron 115 partidos con 62 victorias, 30 empates y 23 derrotas, y dos títulos locales. Alcanzó una semifinal (2016) y aquella final de la Libertadores ante River (2018). La deuda que marcó la conclusión de un ciclo que fue ganando reconocimiento a medida que pasó el tiempo. Incluso, reflejado en las encuestas de los últimos años cada vez que se fue un entrenador, siendo el preferido de forma unánime, siempre por muchos votos de ventaja sobre el resto. Internamente, a la distancia, un motivo de orgullo para el Melli y los suyos.
”Me voy en paz con el hincha, no quiero tener razón, en algún momento nos volveremos a ver”, fueron sus últimas palabras en una conferencia que no tuvo lugar a las preguntas para evitar cualquier polémica, sino que se sentó frente a la prensa junto a Daniel Angelici y expresó sus sentimientos, su agradecimiento a todos pero al hincha en especial por lo que vivió “como jugador y técnico”.
Guillermo, cuando se coronó bicampeón del fútbol argentino como DT de Boca en mayo del 2018. (Foto: EFE)
Su etapa como jugador menos se olvida. Con 300 partidos, 86 goles y 16 títulos, entre ellos las Libertadores 2000, 2001, 2003 y 2007, y las Intercontinentales 2000 y 2003, el Melli es uno de los grandes ídolos de la historia xeneize.
Entre su salida de Boca a fines de 2018 y este reencuentro como entrenador de Vélez, Guillermo pasó primero por Los Angeles Galaxy, donde asumió en febrero de 2019 y estuvo hasta octubre de 2020, y luego dirigió a la selección de Paraguay de octubre de 2021 a septiembre de 2023.
A partir de ahí, se instaló nuevamente con su familia en Estados Unidos y hasta comenzó los trámites para obtener la ciudadanía. Hasta que llegó el llamado de Vélez y, sin dudar, asumió en marzo de 2025. El club de su maestro Carlos Bianchi. Al que citó en varias ocasiones.
En ese primer año, al estar en distintas zonas, no se dio el enfrentamiento con Boca. Y hasta este domingo, lo más cerca que había estado del azul y oro fue un cruce tenso con Carlos Tevez, DT de Talleres, sin saludo en el triunfo 2-1 de la fecha 2 del Apertura (aunque sí se habían saludado en la derrota 1-0 de Vélez ante la T en noviembre del año pasado, por el Clausura).
Guillermo y Tevez, cada uno en su banco en la previa de Vélez vs. Talleres. @SC_ESPN
El técnico de Talleres y el de Vélez fueron consultados tras el match en el Amalfitani. Fuente: TyC Sports.
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