La falta de control y el estacionamiento indebido de vehículos de gran porte han vuelto a ser noticia en la ciudad de Clorinda. Lo que debería ser un corredor fluido de ingreso y egreso de mercaderías se ha transformado en un escenario de peligro constante para conductores particulares y pasajeros de servicios de media y larga distancia.
Crónica de un siniestro en el acceso a San Ignacio de Loyola
En un reciente episodio que evidencia la gravedad de la situación, el frente de una camioneta particular quedó destruido tras colisionar con una unidad de transporte de pasajeros. «Una camioneta Volkswagen Amarok resultó con importantes daños en su parte frontal luego de embestir contra un colectivo de larga distancia que transportaba pasajeros. El siniestro se registró en el estrecho corredor vial, a unos 300 metros del portal de acceso al complejo San Ignacio de Loyola».
La principal causa del accidente no fue una falla mecánica, sino el estrangulamiento de la calzada provocado por el desorden logístico en la zona. «Según se informó, la zona se encontraba con camiones estacionados sobre ambas banquinas, lo que reducía de manera considerable el ancho de la calzada y tornaba peligrosa la circulación. Como consecuencia de ello, los conductores de ambos vehículos se encontraron con un espacio limitado para maniobrar, produciéndose la colisión. Una ambulancia del SIPEC acudió rápidamente al lugar, sin que se hayan reportado heridos de consideración».
La seguridad vial en jaque por el desorden
Este hecho no es un incidente aislado, sino el reflejo de una problemática que la gestión municipal viene señalando como una prioridad desatendida por algunos sectores. «Este nuevo episodio se suma a otros siniestros ocurridos en sectores similares y vuelve a poner en evidencia los riesgos que genera el tránsito pesado detenido fuera de los espacios habilitados. Desde el ámbito municipal se considera que esta situación es consecuencia de un desorden que impacta directamente en la seguridad vial».
Para mitigar estos riesgos, la infraestructura urbana ha sido dotada de herramientas que hoy, por diversas razones, no se están utilizando en su total capacidad. «Clorinda cuenta con una playa de camiones, diseñada justamente para evitar que los vehículos de gran porte deban estacionar sobre banquinas y accesos angostos. La gestión del intendente Ariel Caniza ha sostenido de manera constante que el uso de este espacio es una medida clave para proteger tanto a los transportistas —que llegan tras extensas jornadas de viaje y en condiciones de cansancio— como a los vecinos de la ciudad».
Confusión y tensión en el sector del transporte
La implementación de estas soluciones preventivas no ha estado exenta de conflictos. Según fuentes oficiales, la desinformación ha jugado un rol crucial en el caos actual. «Sin embargo, cuestionamientos públicos y manifestaciones impulsadas tiempo atrás por la dirigente Gabriela Neme, en las que se puso en duda la legalidad y aptitud de la playa de camiones, generaron confusión y tensión entre los camioneros, derivando en un escenario de desorden que hoy vuelve a reflejsarse en hechos concretos».
Una advertencia antes de la tragedia
La recurrencia de estos siniestros deja poco margen para el debate y exige acciones concretas antes de que el saldo de los accidentes sea irreversible. «Con el paso del tiempo, y lamentablemente a partir de accidentes como este, se considera que queda nuevamente demostrado que la playa de camiones estaba bien pensada como una solución preventiva. La reiteración de siniestros refuerza la advertencia de que, si no se corrige esta situación a tiempo, los accidentes continuarán ocurriendo hasta que haya que lamentar víctimas fatales, algo que puede y debe evitarse».
