En una extensa y reveladora entrevista concedida al programa “Algo Está Pasando” —el ciclo matutino de FM VLU 88.5 conducido por Fernando López y Daniel Moreira Viera— el Cdor. Luis Casco, Secretario de Hacienda de la Municipalidad de Formosa, desglosó la compleja ingeniería financiera necesaria para sostener el poder adquisitivo de los empleados públicos frente a un escenario nacional de retracción económica.
La noticia central, la adhesión al aumento salarial del 14%, no fue presentada simplemente como un trámite administrativo, sino como un “esfuerzo para la familia municipal” en tiempos donde la recaudación propia y los envíos federales muestran signos de debilidad.
La ingeniería del aumento: 170 millones y el factor humano
El anuncio de la actualización salarial del 14% (estructurado en dos tramos de 7% para los meses de marzo y abril) implica un movimiento de piezas contables de gran magnitud. Casco fue taxativo al cuantificar el costo de esta decisión política y administrativa.
“Aproximadamente 170 millones es el valor necesario para aumentar y cumplir con este nuevo valor con el aumento”, detalló el funcionario, subrayando que este monto es mensual. El impacto no solo alcanza a los “alrededor de 1800 trabajadores de planta permanente”, sino que la gestión de Jorge Jofré busca extender este beneficio a los sectores más vulnerables de la estructura estatal.
“Estamos estudiando dar ese mismo aumento en esas mismas condiciones al plantel de monotributistas y pasantes que son aproximadamente 800 más”, explicó Casco. El Secretario enfatizó la importancia de la coherencia en la gestión: “No quiero afirmar ya, pero quiero decir que podemos llegar a buen puerto… a paso firme para no tampoco fallarles a ellos y no incumplir nuestra palabra”.
Coparticipación: La brecha entre responsabilidades y recursos
Uno de los puntos más álgidos de la charla fue el análisis de la relación entre el Municipio, la Provincia y la Nación. Casco describió una realidad donde las obligaciones con el vecino crecen mientras el presupuesto se estanca o retrocede en términos reales.
“Estamos en un contexto bastante complejo… en términos tanto reales como por ahí absolutos la coparticipación sigue bajando”, lamentó. El Cdor. Casco denunció una suerte de «deserción» por parte del Gobierno Nacional que termina recargando a las administraciones locales.
“Muchas veces se le van delegando más responsabilidades y obligaciones con los vecinos a las provincias y a los municipios, pero no concuerda con la delegación también de la parte presupuestaria”, disparó el titular de Hacienda. Según su visión, el municipio funciona como la “primera trinchera” ante las demandas sociales, pero el sistema de distribución impositiva actual es un “problema más complejo y profundo” que requiere una revisión urgente para no asfixiar a las comunas.
El contribuyente frente a la crisis: El «último orejón del tarro»
La entrevista también indagó en la conducta del ciudadano formoseño. En una economía doméstica donde el dinero no alcanza, las tasas municipales suelen ser la variable de ajuste en el presupuesto del hogar. Casco reconoció que el vecino prioriza el supermercado y los servicios básicos con corte inmediato (luz y agua).
“La municipalidad es una realidad que sí, por ahí cada vez que hay que ajustar, queda para lo último”, admitió con franqueza. El funcionario observó que, aunque existe voluntad de pago, el bolsillo manda: “Se nota que les está costando llegar a fin de mes… dejan para lo último a la muni o para patear para más adelante”.
Sin embargo, recordó que el municipio no tiene la misma capacidad de presión que una empresa de energía: “Si uno no paga el teléfono, te lo cortan… nosotros no podemos dejar de recolectar la basura porque el desorden de la ciudad sería un caos”. Esta asimetría obliga a la Secretaría de Hacienda a “reequilibrar y reestructurar para seguir cumpliendo con los servicios mínimos” a pesar de la caída de los ingresos.
Análisis de mesa: El fin del «aspiracional» nacional
Tras el cierre de la entrevista, los conductores López y Moreira Viera profundizaron en el fenómeno social que rodea a estos números. En un intercambio cargado de realidad cotidiana, señalaron cómo los aumentos en las tarifas energéticas han dinamitado el ahorro familiar.
“Si vos venís pagando una factura de 30 000 o 40 000 pesos y de golpe se convierte en 120 000, eso insume buena parte de tus ingresos”, reflexionó Fernando López. Los periodistas destacaron un cambio de paradigma: lo que antes era el privilegio de ser «empleado nacional» por sus altos sueldos, hoy es una brecha que se acorta rápidamente.
“Cualquier factor que desequilibre la economía familiar con un aumento implica que vos dejes de pagar algo que podés dejar de pagar, por ejemplo, tasas municipales”, concluyeron, advirtiendo que, aunque el contribuyente no pague, el servicio de recolección debe pasar igual por su puerta, generando un círculo vicioso de desfinanciamiento que el municipio intenta romper con orden y previsión.
