En una jornada marcada por la tensión política y el reclamo de libertad de expresión, la ciudad de El Colorado se convirtió en el epicentro de una nueva controversia. Lo que comenzó como una crítica pública hacia la gestión municipal terminó con la faja de clausura en un comercio local y una denuncia contundente por parte de los referentes de la oposición.
“No nos van a callar”: El grito de resistencia frente al autoritarismo
Emanuel Zieseniss encabezó un durísimo repudio frente al local clausurado de Horacio “Peco” Zieseniss. La medida administrativa, ejecutada por inspectores municipales, fue calificada de inmediato como una represalia directa.
La cronología de los hechos parece respaldar esta teoría. La clausura ocurrió apenas pocas horas después de que “Peco” criticara públicamente el acto oficial donde se impuso al Parque Acuático local el nombre de Clara G. Doroñuc, esposa del actual intendente Mario Brignole y madre de los concejales Fernando y Marcelo Brignole.
Frente a las puertas cerradas de su negocio, el dirigente fue tajante: “No nos van a callar. El autoritarismo se va a terminar en El Colorado”. Para Zieseniss, el mensaje que intenta enviar la gestión municipal no es solo para su familia, sino para todo el arco comercial de la zona.
El uso del poder como herramienta de silenciamiento
A través de una transmisión en vivo que captó la atención de miles de ciudadanos, se denunció que este tipo de maniobras buscan infundir temor en el sector privado. Según las declaraciones vertidas en el lugar:
“Buen día, gente, ¿cómo están? Acá estamos frente al local comercial que me pertenece. Como todos saben, hace un par de días hice unos videos mostrando mi postura ante la municipalidad, mi postura de opositor y bueno, vinieron y me cerraron el local. Para no hacerme daño a mí, es para ir un asesoramiento para que los otros comerciantes vean y no se metan en política, no opinen y esas cosas”.
La denuncia apunta a una estructura de poder que castiga la disidencia. En una ciudad señalada por muchos como un símbolo del nepotismo político, este hecho reabre el debate sobre los límites del poder municipal y el uso de las instituciones para silenciar críticas.
Un llamado a perder el miedo
A pesar de la medida de fuerza que afecta su fuente de ingresos, la postura de la familia Zieseniss se mantiene firme. En sus palabras, la lucha trasciende lo económico y se convierte en una cuestión de principios democráticos para todos los habitantes de la provincia.
“Lamentablemente, esto es lo que nos toca vivir a los coloradenses, a los opositores, a los que estamos en contra del nepotismo de los Brignole en esta ciudad. Pero quiero darles un mensaje a la gente: No nos van a hacer callar. Si este es el precio que tenemos que pagar por ser opositores, los vamos a pagar, pero vamos a seguir luchando”.
El mensaje final de la jornada fue un llamado a la acción colectiva y a la resistencia civil frente a lo que consideran atropellos institucionales:
“Que nos cierren los locales, que me cierren mi estudio. Igual vamos a seguir trabajando. Esto se tiene que terminar. No podemos los coloradenses seguir viviendo en un lugar donde al que piensa distinto lo persiguen, le cierran los comercios, intentan perjudicarlos. Esto se tiene que terminar y se va a terminar. A los coloradenses y a los formoseños, me quiero dirigir: No nos van a callar, no nos van a intimidar. Pueden cerrar todo lo que quieran, nosotros estamos dispuestos a seguir la batalla, así que pónganle un poquito de empeño los coloradenses y no se dejen amedrentar con estos delincuentes. Empecemos a perder el miedo porque el cambio se va a dar, pero lo vamos a realizar entre todos”.
La situación en El Colorado permanece en estado de alerta, mientras diversos sectores de la sociedad civil comienzan a manifestar su preocupación por lo que consideran un avance peligroso sobre las libertades individuales y el derecho a disentir en el ámbito público.
