martes, 24 marzo, 2026
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Formosa y la Energía Solar: Entre el Anuncio y la Oportunidad Real (Por Mario Portillo)

Formosa vuelve a estar en el centro de la escena con un anuncio que, en principio, es una buena noticia: una inversión privada de USD 147 millones para el desarrollo de seis parques solares en distintos puntos de la provincia.

No es un dato menor. En un país que necesita producir más, exportar más y generar empleo genuino, toda inversión productiva debe ser valorada. Y más aún cuando se trata de energías renovables, un sector estratégico que el mundo entero está impulsando.

Formosa tiene condiciones naturales inmejorables para este tipo de desarrollo: sol abundante, territorio disponible y una ubicación estratégica dentro del norte argentino. Si a eso se le suma infraestructura eléctrica adecuada, el potencial es evidente.

Ahora bien, también es cierto que los formoseños hemos aprendido, con el paso del tiempo, a diferenciar entre los anuncios y la realidad.

Porque no alcanza con decir que una inversión va a llegar. Lo importante es que se concrete.

No alcanza con hablar de megavatios proyectados. Lo importante es que esos parques se construyan, funcionen y generen energía de manera sostenida.

Y, sobre todo, no alcanza con mencionar cifras millonarias. Lo importante es que ese dinero se traduzca en trabajo real para nuestra gente, en oportunidades para nuestros jóvenes y en desarrollo para cada localidad involucrada.

Ahí está el verdadero desafío.

Porque si estos proyectos se ejecutan correctamente, pueden marcar un antes y un después en la matriz productiva de la provincia. Pueden generar empleo, dinamizar economías locales y posicionar a Formosa como un actor relevante en el mapa energético nacional.

Pero si quedan solo en anuncios, serán una oportunidad más que pasa de largo.

Por eso, como ciudadanos, debemos asumir un rol activo: acompañar lo que está bien, pero también exigir transparencia, plazos claros y resultados concretos.

Queremos saber cuándo comienzan las obras, cuántos trabajadores formoseños serán contratados, qué empresas locales participarán, y qué impacto real tendrá en la economía de cada pueblo.

Porque el desarrollo no se mide en discursos.

Se mide en obras terminadas, en empleo digno y en calidad de vida.

Formosa tiene todo para crecer. Tiene recursos, tiene ubicación y tiene gente con ganas de salir adelante.

Lo que necesita ahora es que las oportunidades se conviertan en realidad.

Y eso depende de todos: del Estado, de las empresas… y también de una ciudadanía que ya no se conforma con promesas.

Es tiempo de pasar del anuncio a los hechos.

Es tiempo de que la energía del sol se transforme en energía para el desarrollo.

Y, sobre todo, es tiempo de que Formosa deje de esperar… y empiece a despegar.

Dr. Mario Portillo

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