En una emotiva ceremonia cargada de fe y gratitud, la comunidad católica de Formosa participó este lunes de la ordenación presbiteral de Pablo Matías Patiño. El rito sagrado tuvo lugar en la Parroquia San Miguel Arcángel a partir de las 20:00 horas, contando con una importante concurrencia de fieles, familiares y clero local.
La celebración fue presidida por el Obispo de la Diócesis, Monseñor José Vicente Conejero Gallego, quien a través de la imposición de manos y la oración consecratoria, confirió el orden del presbiterado al nuevo sacerdote. Durante la ceremonia, se destacó el lema inspirador del encuentro: «Conocer a Jesús es lo mejor que nos pasó en la vida», cita perteneciente al Documento de Aparecida.
Con este paso, el ahora Padre Pablo Matías Patiño inicia formalmente su ministerio pastoral al servicio de la Iglesia local, tras un camino de formación que fue celebrado por toda la comunidad diocesana como un don para la provincia.
Formosa celebra la Gracia de un nuevo Sacerdote para el Pueblo de Dios
En un contexto de profunda espiritualidad y con la mirada puesta en la sinodalidad, la Diócesis de Formosa vivió una jornada histórica de ordenación presbiteral. El Monseñor Conejero, en una homilía que recorrió desde la doctrina conciliar hasta la piedad popular argentina, trazó la hoja de ruta para el nuevo ministerio: servicio, humildad y una misión sin fronteras.
Celebraciones Primiciales: El inicio del camino pastoral
La comunidad diocesana se prepara para vivir con intensidad las primeras celebraciones eucarísticas presididas por el nuevo sacerdote. Estos encuentros no son solo un rito, sino la manifestación pública de una vida entregada al servicio de los fieles en diferentes puntos de la provincia. Las citas programadas son:
- MARTES, 24 DE MARZO | 18:00 H. en la «CAPILLA SAN CAYETANO, BARRIO LA FLORESTA.» Un lugar emblemático donde la fe del trabajador se une a la alegría del nuevo ministerio.
- MIÉRCOLES, 25 DE MARZO | 19:30 H. en la «PARROQUIA SAN FRANCISCO SOLANO, RIACHO HE-HE.» Llevando la bendición del orden sagrado al corazón del interior formoseño.
La Homilía: Un testamento de Gratitud y Fidelidad
El rito de ordenación alcanzó su punto álgido durante la alocución del Obispo, quien no pudo ocultar su conmoción ante la respuesta del pueblo. Con una voz que denotaba la importancia del momento, inició exhortando a la asamblea: «Hermanos, dar gracias al Señor, desde lo más profundo de nuestro corazón.»
Esta gratitud, según explicó el prelado, no es un sentimiento pasajero, sino una respuesta a la esencia divina: «Y le damos gracias a Dios porque es bueno, porque su misericordia es eterna, porque su fidelidad dura de generación en generación. Así lo proclama el salmista y así lo proclamamos también nosotros.» El Monseñor resaltó la coincidencia providencial de este evento con el tiempo de Cuaresma y las festividades de San José y la Anunciación, señalando que, al igual que María, el nuevo sacerdote ha pronunciado un «sí» que transforma su existencia.
El Sacerdocio en el Siglo XXI: Entre la crisis y la esperanza
Analizando la realidad eclesial global, el Monseñor Conejero hizo referencia a las enseñanzas del Magisterio actual y a los desafíos que enfrenta la Iglesia ante la disminución de vocaciones en Occidente. Sin embargo, su mensaje fue de un optimismo fundamentado en la fe. «Y en estos tiempos nada fácil es que vivimos Cuando un sacerdote o un presbítero es ordenado, pues es motivo de mucho gozo y de mucho alegría», afirmó.
Haciendo eco de las directrices del Papa Francisco y los decretos conciliares sobre la formación sacerdotal, destacó el concepto de una «fidelidad con futuro». Explicó que el sacerdocio ministerial no es un privilegio de casta, sino una herramienta necesaria «para servir al pueblo de Dios, que es la Iglesia, para servir como Jesús, buen pastor, que no vino para ser servido, sino para servir y dar la vida por sus ovejas, por el pueblo de Dios.»
Hacia una Iglesia Sinodal: El fin del clericalismo
Uno de los ejes más potentes de la nota es la visión del Monseñor sobre la Iglesia del tercer milenio. Enfatizó que el sacramento del Bautismo es la raíz de toda dignidad cristiana, igualando a obispos, sacerdotes y laicos como hijos de Dios. Con firmeza, el prelado instó a la comunidad: «Y así erradicamos de nosotros todo posible clericalismo o actitud de que no sea el servicio, que también, lamentablemente, en tantos lugares se ha dado y quizás se sigue dando.»
Definió a la Iglesia no como una institución fría, sino como un «sacramento universal de salvación, signo e instrumento para la salvación del mundo, Cristo su fundador y cabeza.» En esta estructura, el Espíritu Santo es quien rejuvenece y renueva a la comunidad con dones y carismas, entre los que destacó la presencia de las religiosas y personas consagradas que embellecen el caminar diocesano.
Instrucciones para un Santo Ministerio: La fragilidad del barro
Dirigiéndose al joven Matías, el Obispo subrayó la naturaleza del don que estaba por recibir. Recordó que el sacerdote es un colaborador de Dios, llamado no por sus méritos, sino por una elección gratuita. «No me eligieron ustedes a mí, yo los elegí a ustedes. Que vayan y den fruto y ese fruto permanezca», citó del Evangelio, advirtiendo con humildad que «de los que hemos sido llamados a ninguno se nos suban los humos a la cabeza, como se dice. Porque antes de ser dignidad, que lo es, no cabe la menor duda, es don y gracia.»
El Monseñor detalló las funciones específicas del presbítero: iluminar con la Palabra en un mundo de tinieblas y confusiones, y santificar a los hermanos mediante la Eucaristía y la Reconciliación. «¿And qué necesaria es predicar la palabra de Dios? Porque hay tanta confusión, tantas tinieblas, y la palabra de Dios revelada por el Espíritu Santo es Cristo mismo», señaló, reafirmando que el sacerdote debe ser un puente de unidad y no de división.
La fuerza de los Santos Argentinos: Mamá Antula y el Cura Brochero
La nota concluye resaltando la impronta misionera que debe marcar este nuevo ministerio. El paso de las reliquias de «Mamá Antula, la primera santa argentina y patrona de todos los misioneros y misioneras ardientes» por toda la provincia de Formosa, desde Ingeniero Juárez hasta la capital, ha dejado una huella de fervor que el nuevo sacerdote debe heredar.
Asimismo, se invocó la figura del «cura Brochero, también santo argentino, que es patrono del clero diocesano argentino», cuyas reliquias han sido recientemente entronizadas en la Nueva Formosa. El mensaje final del Obispo fue un llamado a la acción: una Iglesia que no es misionera, se estanca. «Cuando nos cerramos, o como diría el Papa Francisco, uno es autorreferencial, no está en salida y es sobre sí mismo, ahí no pasa nada», concluyó, encomendando el nuevo ministerio a María y a todos los santos.
Colaboración: “La Voz del Santuario Nuestra Señora del Carmen” programa radial de la pastoral de la Comunicación de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen –Iglesia Catedral– de Formosa.
