Un estudio de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) revela una realidad que pasa desapercibida en las noches argentinas: el 57,7% de la población no logra observar las estrellas. Este fenómeno es consecuencia directa de la contaminación lumínica, un problema que posicionó al país entre los diez con mayor índice a nivel mundial entre 2012 y 2016. La luz artificial de calles, viviendas, vehículos y publicidades incrementa el brillo urbano a un ritmo del 1,8% anual.
Un mapa nocturno en rojo
Los mapas especializados dibujan una mancha de intensa luminosidad sobre el centro del país. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires presenta uno de los índices más altos de América Latina, calificándose con un nivel 9 en la escala Bortle. Esta zona de alta contaminación se extiende formando un corredor que abarca desde La Plata hasta Rosario, opacando el cielo nocturno en un vasto territorio.
Un apagón con propósito global
Frente a este escenario, la Hora del Planeta se presenta como un gesto anual de conciencia. Este sábado 28 de marzo, a las 20:30, millones de personas en más de 180 países apagarán las luces durante sesenta minutos. La acción, iniciada en Sídney en 2007, trasciende el simbólico apagón para incentivar la participación ciudadana en la adopción de hábitos ambientalmente responsables.
Monumentos a oscuras y datos concretos
Iconos mundiales como la Torre Eiffel y el Coliseo, y nacionales como el Obelisco y el Monumento a la Bandera, quedarán en penumbra. Aunque las mediciones globales son limitadas, estudios específicos muestran impactos positivos. Investigaciones en Hong Kong entre 2011 y 2024 registraron una mejora de hasta el 50% en la visibilidad del cielo durante el evento, atribuida principalmente al apagado de luces LED publicitarias.
Por su parte, el científico Andreas Jechow recopiló datos de diez países durante seis años, encontrando una reducción promedio del 4% en la demanda eléctrica a nivel global, con ahorros del 5,1% en los hogares participantes. Los efectos varían incluso dentro de una misma ciudad, como se observó en Berlín, donde la reducción osciló entre un 15% y un 2% según la ubicación.
De lo simbólico a la acción concreta
«La Hora del Planeta ya no es solo apagar la luz, sino dedicar sesenta minutos a acciones concretas por el ambiente», explica Martín Font, de Fundación Vida Silvestre Argentina. Su trascendencia se ha materializado en proyectos como la creación del Área Marina Protegida Namuncurá-Banco Burdwood en 2013, la plantación de un bosque en Uganda y la recaudación de fondos para proteger delfines en Camboya.
Actividades en Argentina
En esta edición, la Fundación Vida Silvestre Argentina organiza propuestas presenciales y gratuitas. El evento central en la provincia de Buenos Aires será el domingo 29 en la Reserva Natural Urbana El Corredor, en San Miguel, con plantación de nativas, limpieza de ribera, juegos y actividades educativas para toda la familia.
