La Casa Rosada sigue con atención la filtración de un correo del Pentágono que sugiere que la administración de Donald Trump evalúa modificar su apoyo diplomático a las reclamaciones europeas sobre las Islas Malvinas, aunque mantiene una postura prudente.
La Casa Rosada recibió con expectativa y cautela la filtración de un correo interno del Pentágono, publicado por la agencia Reuters, que sugiere que la administración de Donald Trump evalúa modificar su postura en la disputa sobre la soberanía de las Islas Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña.
Diplomáticos consultados subrayaron que cualquier movimiento de Washington en esa dirección sería bienvenido, pero advirtieron que la posición argentina sigue anclada en el mandato de la Resolución 2065 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): negociación bilateral, sin atajos.
“Sí, genera expectativa, pero establecer un diálogo es más que formal. Es el objetivo nacional de acuerdo a la Constitución. Todo lo que ayude a eso es bueno”, planteó un importante funcionario argentino. Otro agregó: “En la relación geopolítica con Estados Unidos establecida por el presidente Javier Milei, la Argentina se convierte en un enclave geopolítico estratégico en lo que es la defensa y la seguridad nacional, y la defensa del Atlántico Sur y del Cono Sur”.
El documento del Pentágono, según Reuters, enumeró una serie de represalias que Trump evalúa contra aliados de la OTAN que se negaron a respaldar las operaciones militares de EE.UU. en Medio Oriente. Entre esas medidas figura la reconsideración del apoyo diplomático de Estados Unidos a las reclamaciones europeas sobre “posesiones imperiales”, con mención explícita a Malvinas.
El trasfondo es la creciente fricción entre Trump y el primer ministro británico Keir Starmer, a quien el mandatario norteamericano calificó de “cobarde” por su negativa a sumarse al operativo militar contra Irán: Londres restringió el uso de sus bases e instalaciones a “propósitos defensivos” y se negó a conceder derechos de acceso, base y sobrevuelo a las fuerzas estadounidenses.
Antes de que la filtración se conociera públicamente, Milei ya había dado señales de optimismo mesurado. En una entrevista con el canal digital Neura, afirmó: “Nosotros estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina. La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo de manera criteriosa, con cerebro”.
Citó al general George Marshall —“Cerebro frío al servicio de corazón caliente”— para describir su enfoque y enumeró avances concretos: “No hay foro en que no hagamos el reclamo, estamos consiguiendo apoyos nunca vistos, como Chile. Tanto con Diana Mondino, como con Gerardo Werthein y ahora con Pablo Quirno, es un tema que nosotros lo vivimos tirando arriba de todas las mesas”. “Estamos haciendo avances como nunca se han hecho, pero no depende solo de nosotros”, concluyó Milei.
