En abril de 2026, Formosa registró una caída real interanual del 3,2% en los recursos nacionales recibidos por coparticipación, leyes especiales y compensaciones; en el acumulado del primer cuatrimestre la baja fue del 6,2%.
En abril de 2026, Formosa registró una caída real interanual del 3,2% en los recursos nacionales recibidos de coparticipación federal, leyes especiales y compensaciones, mientras que en el acumulado del primer cuatrimestre la baja alcanzó el 6,2% respecto al mismo período de 2025. La provincia está entre las más afectadas del Nordeste argentino, en un escenario donde todas las jurisdicciones del país mostraron retrocesos reales producto de la desaceleración económica y la caída del consumo interno.
La persistente recesión económica y la caída de la recaudación nacional continúan generando un fuerte impacto sobre las finanzas provinciales. En ese contexto, el ministro de Economía, Hacienda y Finanzas de Formosa, Jorge Ibáñez, alertó sobre el deterioro sostenido de las transferencias automáticas enviadas por Nación y advirtió que la situación ya repercute de manera directa en las provincias y municipios de todo el país.
Según los datos oficiales correspondientes a abril de 2026, Formosa registró una caída real interanual del 3,2% en los recursos nacionales recibidos en concepto de coparticipación federal, leyes especiales y compensaciones, mientras que en el acumulado del primer cuatrimestre la baja alcanzó el 6,2% respecto al mismo período de 2025.
“El descenso sostenido de los recursos nacionales no es solamente una discusión técnica o financiera; tiene consecuencias concretas sobre la capacidad de las provincias y también de los municipios para sostener servicios, inversión pública y acompañamiento social”, afirmó Ibáñez.
El funcionario explicó que durante abril Formosa recibió $190.336 millones por transferencias automáticas nacionales. Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación interanual estimada en 32,4%, el resultado reflejó una nueva pérdida real de recursos.
“El dato vuelve a mostrar con claridad que la economía no logra recuperarse. La caída del IVA continúa funcionando como un termómetro del freno económico: si el consumo no repunta, tampoco lo hace la recaudación, y eso termina afectando directamente a las provincias argentinas”, señaló.
En ese sentido, remarcó que el principal componente de las transferencias automáticas —la coparticipación federal— continúa debilitándose como consecuencia del deterioro de la actividad económica nacional. Los informes relevados indican que los envíos por coparticipación, que representan cerca del 91% del total de los recursos automáticos distribuidos a las provincias, registraron en abril una caída real interanual del 3,6% a nivel nacional.
Entre las principales causas aparecen una nueva retracción del IVA, la baja en la recaudación del Impuesto a las Ganancias y un marcado desplome de los impuestos internos, todos tributos estrechamente vinculados al nivel de actividad y al consumo.
“Cada punto que cae el consumo significa menos IVA, menos coparticipación y menos recursos para sostener políticas públicas. Por eso insistimos en que la economía real necesita reactivarse; de lo contrario, el ajuste termina trasladándose a las provincias, a los municipios y finalmente a la gente”, enfatizó el ministro.
Ibáñez advirtió además que el impacto no se limita únicamente a las administraciones provinciales, sino que también compromete el funcionamiento de los gobiernos locales, muchos de los cuales dependen del acompañamiento financiero de las provincias para sostener servicios esenciales y obligaciones corrientes: “Cuando cae la recaudación nacional, toda la estructura estatal entra en tensión. Los municipios son los primeros en sentir esa presión porque tienen contacto directo con las demandas sociales cotidianas”.
