La crisis institucional en la Universidad Nacional de Formosa se agravó este viernes, cuando el Consejo Superior sesionó en el despacho del rector Augusto Parmetler, suspendido y procesado, con acceso restringido y sin publicidad.
La crisis institucional de la Universidad Nacional de Formosa (UNaF) sumó este viernes 8 de mayo un nuevo episodio de extrema gravedad. Mientras continúan las denuncias judiciales y los cuestionamientos sobre la legalidad de las decisiones adoptadas por las actuales autoridades, el Consejo Superior sesionó dentro del despacho del rector suspendido y procesado Augusto Parmetler, lejos del recinto habitual y con acceso restringido para integrantes de la comunidad universitaria.
Según denunciaron docentes y consiliarios, la escena expuso un funcionamiento “a puertas cerradas” del máximo órgano legislativo de la universidad. El hecho generó fuertes críticas debido a que la sesión se habría desarrollado sin transparencia, sin publicidad institucional y en medio de acusaciones sobre la presunta ilegitimidad de la composición del cuerpo.
Uno de los puntos más controvertidos gira en torno a la participación de los vicedecanos Carlos Sanabria y Marta Bongiorni, convocados para ocupar lugares que, según distintos sectores universitarios, continúan perteneciendo a los decanos titulares. La discusión no es menor: los decanos cuestionados sostienen que nunca fueron válidamente suspendidos porque la sesión del pasado 24 de abril —donde se intentó apartarlos— careció de legalidad y no reunió las mayorías necesarias establecidas por el estatuto universitario.
“Intentan construir una mayoría artificial para avanzar con decisiones políticas dentro del Consejo Superior”, señalaron fuentes vinculadas al conflicto. La acusación apunta directamente a la conducción rectoral, que atraviesa además un escenario judicial complejo luego de distintos fallos y medidas cautelares emitidas por la Justicia Federal.
En paralelo, crecen las denuncias por restricciones de ingreso al lugar donde se desarrolló la reunión. La profesora María José Romero fue una de las que públicamente manifestó que no pudo ingresar al recinto donde sesionaba el cuerpo, denunciando arbitrariedad y falta de garantías institucionales.
La imagen de un Consejo Superior deliberando dentro de la oficina del rector suspendido, custodiado y sin acceso abierto para sectores universitarios, profundizó el malestar interno y alimentó las sospechas sobre el manejo de la crisis dentro de la UNaF. El conflicto ya trascendió el plano político universitario y se encuentra bajo la mirada de la Justicia Federal, que en las últimas horas adoptó medidas precautelares vinculadas a resoluciones cuestionadas por distintos claustros.
