El decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Formosa, Rafael Olmedo, denunció en una entrevista radial una grave crisis institucional que incluye desfinanciamiento, sesiones cerradas y desobediencia a la justicia.
En una entrevista concedida al programa radial “Expres En Radio”, conducido por el periodista Omar Merlo en FM VLU 88.5, el decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Formosa (UNaF), Rafael Olmedo, brindó un detallado informe sobre la situación que atraviesa la institución. Según su relato, lo que comenzó como una disputa administrativa escaló a una crisis judicial y política, con denuncias que van desde sesiones clandestinas hasta malversación de fondos públicos.
Uno de los puntos más críticos expuestos por Olmedo fue el desfinanciamiento que sufre su facultad. Afirmó que la administración central decidió cortar los recursos a las unidades académicas que no se alinean con la conducción del rectorado, afectando el dictado de clases. “Lamentablemente por estas cuestiones políticas tenemos cátedras que no se están dictando porque no hay nombramiento de los profesores… el rector tiene paralizadas alrededor de 15 cátedras en la Facultad de Humanidades”, denunció.
El decano subrayó que la situación es insostenible: “Hoy podemos decir que no tenemos ni para comprar una resma de hojas… por estos caprichos políticos no nos dan la posibilidad de comprar libros ni insumos, ni siquiera materiales de limpieza”.
La entrevista también abordó la situación legal del rector suspendido, Augusto Parmetler, y su esposa, la profesora Zuny Riveros. Olmedo señaló que la justicia federal intervino tras años de irregularidades, pero que las autoridades universitarias desconocen las órdenes judiciales. “El rector fue suspendido por una causa que viene de 2020, donde hizo un nombramiento excepcional a su señora y benefició a sus familiares”, explicó. A pesar de que el Juzgado N° 1 dispuso un apartamiento por 90 días, Olmedo denunció que el rector sigue asistiendo a su despacho, en lo que calificó como “rebeldía judicial”.
Olmedo describió además lo ocurrido durante la última convocatoria al Consejo Superior, donde las autoridades cerraron el rectorado para impedir el ingreso de decanos opositores. “Fuimos al recinto… estaba todo cerrado, pusieron candado a los portones”, relató. Una vez dentro, aseguró que no los dejaron ingresar a la sala privada y que tres consejeros quedaron prácticamente aislados: “Apagaron las luces, la tenían ahí”. También lamentó el trato hacia el escribano público, que fue encerrado y sufrió empujones.
Para Olmedo, el uso de vicedecanos para suplantar a los decanos titulares es una maniobra ilegal que busca convalidar actos de corrupción previos. “La intención es lograr la complicidad del Consejo Superior para certificar expedientes objetados, como el convenio con el banco, la compra de un baile y la adquisición de un inmueble”, disparó. Identificó a los vicedecanos Marta Bonjorni y Carlos Sanabria como quienes prestaron su firma para el quórum.
Ante los ataques mediáticos, Olmedo se mostró firme en su compromiso con la verdad y confió en que la justicia federal dará la razón a los denunciantes. “Creemos en la justicia… la Cámara Federal de Resistencia dejará en claro quiénes tienen razón”, afirmó. Cerró con un mensaje a la comunidad educativa: “La universidad debe ser sagrada, la casa de la excelencia académica, y debemos trabajar para que nuestros docentes tengan el mejor lugar para ejercer su labor”.
